martes, 13 de octubre de 2026

El cuervo y la paloma


La semana pasada "puse ojos" en la serpiente, un animal que participa con gran relevancia en el pasaje que revisamos. Hoy quiero poner la mirada en otros dos animales que aparecen en la porción de la Torah y que por sí mismos tienen un rol, me refiero, al cuervo y a la paloma, dos aves que Noah ocupó como "exploradores" y mensajeros de qué estaba ocurriendo posterior a las impresionantes lluvias que constituyeron el Diluvio.

El relato dice que Noé abrió la ventana del arca y soltó un cuervo, que “estuvo yendo y volviendo” hasta que se secaron las aguas. Después soltó una paloma, que regresó porque no halló dónde posar sus plantas; enviada otra vez tras siete días, volvió con una ramita de olivo; y en el tercer envío ya no regresó.

Amén de las posibilidades de que si haya ocurrido un diluvio de esas magnitudes en la Tierra en esa época (varias culturas mencionan algo similar), kabbalísticamente hablando la explicación involucra "una catástrofe espiritual". El diluvio desde la mirada de la Kabbalah, no es solo un evento físico: es la inundación del mundo por deseos desordenados, pensamientos egocéntricos y una consciencia desconectada de la fuente.

La participación de estas dos especies de aves han sido interpretadas de la siguiente manera:

El cuervo puede leerse como la mente que busca afuera, se mueve sin descanso y se alimenta de restos: información, temores, deseos y experiencias superficiales. Su vuelo constante sugiere una consciencia inquieta que todavía no encuentra un lugar de reposo interior.

La paloma representa el alma que busca un punto de paz, una señal de vida y un lugar donde habitar. Su regreso al arca indica humildad: reconoce que aún no hay fundamento estable y vuelve a la protección interior.

Kabbalísticamente, el cuervo habla de desconfianza puede simbolizar al ego: calcula, teme perder, busca beneficio propio y no se entrega con plena confianza. Por eso el cuervo “va y viene”: representa una consciencia que circula entre dudas, deseos y necesidades, sin hallar todavía un reposo auténtico.

No obstante, el cuervo no es simplemente “malo”. También es un mensajero necesario: su salida marca el primer movimiento hacia el mundo exterior.

En la lectura kabbalística, la paloma alude a la Neshamá, el alma superior, que anhela regresar a su origen pero también desciende al mundo para descubrir dónde puede hacer la vida. Cuando la paloma vuelve con la rama de olivo, enseña que la renovación no llega por fuerza ni por prisa, sino cuando el proceso ha finalizado y las condiciones están listas. 

¿A ti que te hace pensar un cuervo y que te hace pensar una paloma?

Personalmente me hace pensar en la naturaleza no domesticable del cuervo, un cuervo es astuto, inteligente pero también verá más por sus intereses.

Las palomas llegan a ser domesticables especialmente como mensajeras, tanto así que en periodos de la historia se han ocupado como tal. No es que una sea buena y otra mala, pero la impresión que da la historia es que una ayudó al propósito de todos en el Arca, y el otro no, lo cual era bastante similar a la postura de Noah antes de subir al Arca. Noah no reclamó el derecho de otros a una segunda oportunidad, vio por si mismo porque creyó que era un decreto indiscutible y con eso bastó.

La paloma si acabó yendo a hacer su vida, pero no sin antes, traer la prueba de que la tierra ya estaba reverdeciendo después de la catástrofe.

Quizás lo que podamos concluir es que de ninguna manera se trata de que abandones tu propósito pero que tampoco se puede ser indiferente a la necesidad de los demás. 

¿Tú que reflexionas? No hay una sola interpretación para este pasaje, pero lo que dediques tu a reflexionar siempre será muy positivo.

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

Imagen Nano Banana - Prana Pascual

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