La conexión con el padre
En el lenguaje simbólico de la Kabbalah, el padre se
relaciona con la dimensión de Abba, asociada con Jojmá, la
sabiduría seminal: la chispa, la intuición, la visión inicial y la capacidad de
abrir un camino.
En el plano humano, el padre puede aportar —cuando está
presente de manera sana— una bendición relacionada con:
- La
confianza para existir y ocupar un lugar en el mundo.
- La
dirección, el propósito y la visión.
- La
capacidad de separar lo esencial de lo accesorio.
- El
permiso para actuar, explorar y asumir responsabilidad.
- La
relación con la autoridad, la ley y los límites.
No se trata de decir que todos los hombres encarnan
naturalmente esa función, ni que la madre no pueda transmitirla. Son funciones
espirituales, no privilegios exclusivos del sexo biológico.
Algunas fuentes kabbalísticas describen la influencia paterna como una forma de or makif, “luz circundante”: una energía que envuelve, inspira y señala una posibilidad todavía no plenamente interiorizada, es decir Luz de Potencial...aquella que está disponible para ser integrada si se trabaja en lograrlo.
La bendición paterna, en su expresión elevada, podría
formularse así:
“Que tengas permiso para traer tu chispa al mundo, caminar
con dignidad y convertir tu potencial en acción.”
Podemos pensar que si esto es lo que se favorece con una relación positiva y bien asimilada con el padre, una relación fallida, lejana o aparentemente inexistente traería los resultados opuestos a los mencionados.
Cuando el padre está ausente, es abusivo o emocionalmente
inmaduro, esa función puede quedar herida. Pero la herida no es una sentencia.
Puede ser reparada parcialmente mediante maestros, mentores, comunidades,
vínculos protectores y el desarrollo de una autoridad interior.
Una meditación dedicada a sanar la relación con el canal paterno puede ser similar a la de la madre, es decir entrando en un espacio de calma y observación de tu respiración, pero en esta ocasión, imagina alrededor de ti un espacio protector.
Visualiza delante de ti una luz azul o blanca, serena y firme. Representa:
- Dirección sin imposición.
- Autoridad sin violencia.
- Protección sin control.
- Sabiduría sin arrogancia.
- Fuerza al servicio de la vida.
“Honro y agradezco la chispa divina de la que proviene toda vida.
Reconozco a mi padre como ser humano, con sus límites y sus posibilidades. Tomo
la vida que llegó a mí. Devuelvo las cargas que no me pertenecen. Elijo
convertir mi historia en consciencia, límites y bendición.”
No pierdas de vista que estás en un espacio protector. A tu tiempo y sin dejar de inhalar y exhalar suavemente, sal de la meditación. No te apresures, asegúrate de salir en paz. Si hacer la meditación te parece muy fuerte como para repetirla en algún otro momento, simplemente medita: "honro el canal, pero decido hacer seguir mi propio camino y destino con consciencia".
Si alguno de los ejercicios con madre o padre son demasiado intensos, puedes buscar apoyo de algún experto en constelaciones familiares o también buscar un proceso de psicoterapia. Si la situación es manejable, haz las paces con tus figuras parentales, agradéceles el canal que fueron y hónralas porque seguramente hicieron lo que su propia historia y consciencia les permitió, y para ti son parte de tu tikún familiar a resolver.
Toma nota en tu cuaderno para que veas en que necesitas trabajar y que ajustes quieres hacer en ti mismo de aquí en adelante.
Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt
Imagen Nano Banana prompt Prana Pascual
