miércoles, 14 de febrero de 2024

Cuida tu vasija


En la porción de Trumá (Terumah), leemos acerca del Tabernáculo construido por los israelitas durante la época en la que estuvieron en el desierto. Durante cuarenta años lo israelitas tuvieron los servicios del Tabernáculo y toda la porción de Trumá discute hasta el más mínimo detalle cómo lo construyeron los israelitas.

Es difícil para nosotros comprender por qué la Biblia dedicaría toda una porción a la construcción del Tabernáculo. ¿Por qué estaríamos interesados en algo que dejó de existir casi 3400 años atrás?

El Zóhar explica que lo que se discute en Trumá no es el Tabernáculo, sino la construcción de un escudo de protección (el cual es el Maguén David o Escudo de David) construido para protegernos, ya que todos somos vulnerables ante un ambiente hostil que incluye terrorismo y enfermedades que se transmiten por el aire.

Aunque algunas personas piensan que los dos triángulos (uno encima del otro, colocados en direcciones opuestas) son llamados La Estrella de David, en ninguna parte de la historia del Rey David se menciona dicha Estrella. El Zóhar nos enseña que estos dos triángulos representan un escudo, no una estrella, y es una protección que nos provee el Rey David.

El Rey David representa nuestro ambiente físico y hostil (la dimensión del Árbol del Conocimiento) y no el ambiente del Universo Perfecto (la Realidad del Árbol de la Vida), así que necesitamos el Maguén, el Escudo de David, para protegernos.

En Trumá leemos acerca de todos los utensilios que fueron utilizados durante la época del Tabernáculo y el Zóhar revela que todos son aspectos para crear escudos de protección. [...]

Esta semana, el Zóhar nos da un entendimiento del profundo significado del Tabernáculo: este Tabernáculo era un reservorio de energía por medio del cual, cada ser humano en el universo podía rodearse con la Luz y la seguridad de la Fuerza de la Luz de Di.os.

Rav Berg https://www.kabbalah.com/es/articles/informing-our-protection/

Este mundo material nos impone retos físicos que por supuesto como son visibles y tangibles, nos dan mucho miedo ya que impresionan a nuestros sentidos. Algo que me llama la atención es cómo en ciertas culturas lo que se quiso preservar justamente, fue el cuerpo, como fue el caso de Egipto donde las momificaciones nos dan noción del valor que esto podía tener.

Nuestro cuerpo es una vasija que es importante mantener en buen estado porque entendemos que es el recipiente de la Luz...pero cuidado, no es más importante que la Luz en sí, es decir la comprensión espiritual y trascendente del cual debemos llenarlo.

Los humanos, aún el más sencillo, es realmente un ser especial dentro de una misión de elevar la consciencia colectiva y aunque no lo creamos, si se está logrando. Hoy -si no en todos los medios pero si en muchos- las conversaciones están subiendo de nivel. Los animalitos que conviven con nosotros están elevando consciencia.

Hoy te quiero decir: Cuida tu vasija, porque en ella recibes la Luz y esta es la forma de tener una vida creativa, funcional y útil en la que puedes compartir voluntariamente, de lo contrario, si se daña, no es que no suceda el proceso de revelación de la luz, pero definitivamente sucede con mucho más sufrimiento a través de los procesos de enfermedad que nos sensibilizan a nosotros y a quienes nos rodean de los temas sustantivos de esta vida. Ojalá no sea necesario que sea por este medio.

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

Imagen https://www.kabbalah.com/es/articles/informing-our-protection/