Rúaj
Ruaj es un segundo nivel del alma
que se relaciona con el centro o identidad emocionales de un ser humano.
Las emociones son un propulsor
impresionante, de ahí su nombre que proviene del latin, emotio, emovere-mover.
Incluso la palabra "motor" tiene la misma raíz etimológica.
Sin emociones no habría energía
suficiente para llevar a cabo un propósito sostenido en el tiempo; algo te debe
emocionar para que resulte más apetecible que descansar cuando la ya primera
parte del alma (Nefesh) está satisfecha.
El tema es que moverse no es
suficiente, la emotividad debe ir adquiriendo modulación, direccionalidad,
sentido basado en un deseo que resulte " movilizador.
Como comprenderás este nivel puede
estar desarrollado o no y la manera en que lo percibiremos en la vida cotidiana
es como madurez o inmadurez emotiva, alguien que se puede gobernar a sí mismo o
no.
El foco de las emociones estará
grandemente dirigido hacia entablar relaciones, manifestar el ego, al sentido
de pertenencia, a enfrentar (y resolver) las crisis de identidad.
Este nivel de alma permite al ser humano experimentar empatía, amor, ira y discernir entre el bien y el mal.
Si este nivel no está trabajado lo
veremos como inestabilidad emocional, egoísmo extremo, incapacidad de empatizar
o codependencia.
Dentro del proceso de desarrollo, equilibrar las emociones es un trabajo de toda la vida puesto que como podremos imaginar, son un elemento que tiende fácilmente a la inestabilidad. Se requiere un nivel de honestidad brutal con uno mismo, decidirse a afinarse so pena de vivir en constantes choques con el prójimo y promover el caos dentro de la propia vida.
El entrenamiento del cuerpo
emocional está requerido desde la tierna infancia cuando se ven los exabruptos
en forma de berrinches, quejas, manoteos, exigencias y arrebatos.
Si una persona que ya está más allá
de la adolescencia sigue con este tipo de conductas, debería buscar apoyo para
identificar sus falencias en este nivel.
Como verás, el trabajo espiritual
si pasa por el consultorio de un buen psicoterapeuta cuando sea necesario.
Siempre lo he considerado así: nunca podrás ser maduro espiritualmente si no
logras conocerte y gestionarte...no importa que seas bondadoso en el fondo, que
en momentos seas gentil o generoso, si las emociones te traicionan cuando menos
lo piensas, el trabajo espiritual aún está necesitando más trabajo personal.
¿Cómo te evalúas objetivamente al respecto?
Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt
Imagen Nano Banana - prompt Prana Pascual

