lunes, 9 de marzo de 2026

La importancia del trabajo personal

Los cinco niveles del alma en la Kabbalah (Nefesh, Ruaj, Neshamá, Jaiá/Chayah y Yejidá) explican las diferencias individuales al representar grados ascendentes de consciencia espiritual, manifestándose de forma desigual en cada persona según su tikún, desarrollo y raíz del alma.

Por ello, aunque todos provengamos del Uno, la individualidad de Maljut y el libre albedrío nos va despertando (por explicarlo de alguna manera) en momentos y grados distintos.

El trabajo personal es el medio para que en el mundo fragmentado en el que vivimos, pueda volver a la unidad.

No todos los individuos activan o equilibran estos niveles por igual en una encarnación, lo que genera variaciones en instintos, emociones, intelecto y conexión divina.

¿Cuáles son esos cinco niveles? De acuerdo con la Kabbalah son estos:

Nefesh (nivel vital)

Gobierna lo físico y biológico: apetitos, supervivencia y conexión al cuerpo; es el más bajo y común, pero su dominancia causa impulsividad en unos, mientras otros lo controlan mejor.

Los maestros nos enseñan que el Nefesh está en la sangre.

Ruaj (nivel emocional)

Maneja emociones, moral y relaciones; explica diferencias en temperamento (amor/temor a Di.os) y empatía social. Pensándolo de esta manera, por esto es importante trabajar esta esfera en nuestra vida diaria, ser consciente y capaz de manejar tus emociones es una manera de hacer un trabajo espiritual y de elevación.

Neshamá (nivel intelectual)

Faculta comprensión espiritual, ética y trascendencia; varía por capacidad cognitiva y fe, distinguiendo pensadores profundos de los más instintivos.​ El trabajo del entendimiento es para los humanos, casi diría que más importante que saber, ya que uno puede ser demasiado intelectual, pero entender es un nivel en que resulta absurdo seguir en necedad, algo que revela sus causas de manera clara es algo que se eleva y difícilmente volverá a descender a la oscuridad.

Jaiá (nivel vital superior)

Raíz potencial del alma, infunde voluntad y fe supra-racional; su activación genera líderes espirituales vs. seguidores.

Yejidá (nivel unificado)

Punto único de unión absoluta con Di.os, más allá de subjetividad; rara en vida, marca potenciales tzadikim (justos), explicando almas "elevadas".

Como verás tenemos una trayectoria por cubrir, aunque no se trabaja de manera separada sino integral. Pero cada uno tenemos tarea pendiente, y mientras más claro lo tengamos, mejor 😊

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

Imagen Nano Banana / Gemini

Una de las fuentes consultadas https://www.morasha.com.br/es/misticismo/las-dos-almas-del-hombre.html / chabad.org, onehousekabbalah


domingo, 8 de marzo de 2026

El niño del silbato


Me gusta mucho recordar historias de verdaderos kabbalistas que han estado en este mundo, trabajando para llevar la sabiduría de Kabbalah hacia los humanos.

Uno de ellos con los que encuentro mayor afinidad se llama Baal Shem Tov, el Maestro del Buen Nombre.

Baal Shem Tov vivió en Europa Central en el tiempo en que los estudios de la Torah eran dominados por estudiantes de razonamiento complejo e intrincado. El en cambio, reavivó una relación altamente emocional e intuitiva con el Creador. Su historia personal se lee como si fuera extraída del Zohar, en la que humildes pordioseros y artesanos, de pronto se volvían sabios iluminados.

Durante la primera parte de su vida, , el Baal Shem  era visto como un tonto ignorante  de  buen corazón, bien intencionado pero que sólo realizaba labores de poca categoría en la sinagoga de su pueblo natal en el sur de Polonia.

Un día para sorpresa de todos, un alto --renombrado y respetado--  Rabí de pronto anunció su intención de querer volverse discípulo de esta persona dedicada a hacer trabajos manuales en la sinagoga.

No es necesario decir que esto causó una gran conmoción. El Baal Shem Tov pronto tuvo un gran grupo de estudiantes, así como de adversarios que sintieron que el vulgarizaba las enseñanzas sagradas.

Baal Shem Tov siempre presentó sus enseñanzas, a través de historias y parábolas de sencilla elegancia. Al hacer esto, el volvía accesible  para quien se quisiera acercar a escuchar y a aprender. Por supuesto esto le granjeó enemigos que quisieron incluso acabar con su vida, aunque afortunadamente, no lo lograron.

Una de las historias que me vienen a la mente es una ocasión en la que estaban estudiantes del Baal Sham Tov rezando para abrir las puertas del Cielo, diciendo sus oraciones perfectamente claras y bien pronunciadas, pero los cerrojos del portón seguían cerrados.

Desde atrás, escuchando atentamente, un pequeño niño de pocos recursos que no sabía ni rezar ni leer, se sintió tan conmovido de la belleza de querer conectar con el Creador, que hizo lo que el sabía hacer. No sabía pronunciar las palabras de la luz, pero el contaba con un silbatito el cual empezó a tocar con gran certeza y convicción.

Por supuesto los ruidos que de ello se desprendieron fueron tales, que desconcentró a todos los estudiosos , que dejaron de rezar para ir a retarle y a decirle muy molestos, que guardara silencio para que les permitiera seguir.

En este momento, Baal Shem Tov que era quien estaba dirigiendo el rezo, les pidió que dejarán al niño que siguiera tocando, ya que con la pureza de su deseo, las puertas del Cielo habían sido abiertas. =)

Todas las historias del Baal Shem Tov que he escuchado, son así, sencillas, conmovedoras y nunca están alineadas a la dureza de lo que nosotros podríamos pensar que es lo adecuado.

Las reglas cedían ante la pureza del deseo, sin mayor convención o cálculo. Sin ceñirse a la dureza del deber ser perfecto y para ser sincera, muchos de nosotros somos muy similares a ese niño del silbato 💗

Publicado por Prana Raquel Pascual en memoria de los Grandes Maestros de Kabbalah que han habido.

Feliz domingo.
Imagen Nano Banana Gemini