sábado, 23 de mayo de 2026

Tu, yo, Nosotros


Hablar de Kabbalah es hablar de un Árbol con múltiples ramificaciones, por tanto se pueden seguir muchos senderos al estudiarla. La vida entera cabe en ella así que no hay como parar salvo que pierdas el deseo.

Con los años de estudiante, he explorado varias de estas sendas aquí con ustedes en el blog, siendo una de las caminatas más asiduas, la de seguir a Moisés por el desierto en múltiples ocasiones.

Todas esas lecciones ya están en el blog y estoy pensando cómo hacerlas accesibles y evidentes para poderlas visitar con frecuencia pero también recorrer otras vías con otros temas que seguramente también serán de tu interés.

Hoy que hemos acabado el Omer y que cerramos fuerte llegando hasta el concepto de ama a tu prójimo como  a ti mismo, nos dimos cuenta de que aunque la frase se dice fácil, en realidad tenemos que estar muy preparados para llegar a esa posibilidad.

Hoy quiero hablarte de aspectos del amor, ya sea de pareja o ya sea del prójimo que esté cercano. El punto del que te hablaré hoy es: el amor es un proceso continuo.

Algo que sale en la Torah cuando habla de Isaac y de Rivka, dice que primero se conocieron, luego se casaron, y luego se amaron. Solo después de que tomaron esa decisión empezaron a amarse. 

En las relaciones de dos personas (lo mencioné en el Omer), dos llegan a ser más que dos y no me refiero ni a un hijo ni a un tercero en discordia, me refiero a que somos "tú" y "yo" y el tercer componente es "la relación en sí misma" (los dos en unidad), como si esta fuera una entidad por si sola.

El "tú" y el "yo", somos individuos. Cada uno podemos tener nuestras decisiones y nuestras prioridades e intereses, eso es verdad, pero cuando quieres hacer una relación permanente y amorosa con alguien, hay decisiones que se "colegian", se consensan. Ninguno de los dos está por encima, ambos tienen el mismo peso, pero la relación tiene el voto definitivo ¿Qué es lo mejor para la relación?

Y aquí el twist kabbalístico que nos explica claramente el Rav Berg: una pareja para sostenerse en el tiempo tiene que tener un deseo de transformarse a través de esta relación, de lo contrario, eventualmente causará aburrición. El limite del no querer cambiar, cierra la posibilidad de avanzar.

La relación es el lugar en el que se está dispuesto a ser modificado para poder crecer, desarrollarse y se hace a través del apoyo de este triangulo que somos tú, yo y la relación comprometida y dispuesta a dar y a recibir.

Ser pareja no es fácil, por eso algunos padecen o claudican al intentarlo. El que no quiera ser transformado a través de la relación, revienta porque no hay manera de permanecer asociado amorosamente a menos que estés dispuesto a hacer ese trabajo de permitirte ser modificado y ayudar al otro a modificarse con AMOR, no por coerción, sino porque para el tercer elemento, la relación en sí, le es necesario para fructificar.

Quien solo quiere la comodidad de no verse perturbado normalmente se quedará en los límites del "quiero" pero no traspasará a las puertas del "puedo". Y seguirá su camino individual impermeable de querer lo suficiente como para ceder.

No es obligatorio relacionarse de esta manera, pero si es de las grandes maneras para darte cuenta de que en individual, todos tenemos nuestros orgullos y necedades que se van cristalizando cada vez más con el tiempo, y que cambiar y transformarse no sucede con generosidad. La individualidad normalmente nos detiene en un solo modo de ser y nos atasca en el "Así soy yo".

¿Tú que reflexionas? 

Shabbat Shalom

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt


viernes, 22 de mayo de 2026

Shavuot y lo que implica.


Hemos terminado el Omer ¿Y ahora qué?

Bueno, todo el día de hoy lo consideramos el día 50 y se llama Shavuot, "Semanas".

Shavuot simboliza la “cosecha” de las prácticas y transformaciones realizadas en las siete semanas del Omer —una maduración interna que habilita la recepción plena de la Torah ya no solo como un inmerecido obsequio, sino como un mérito. Lo sabemos ya por experiencia, lo que no nos cuesta esfuerzo, realmente nunca se aprecia del todo. La Torah (su sabiduría) recibida de manera externa y gratuita es un honor, pero normalmente no valoramos lo que no hemos recibido a través de un proceso de merecer.

Después del Omer, ya debieras saber que dicen realmente las tablas de los enunciados: Sé como Di.os

Y después de estas semanas ya no debiera ser tan misterioso saber "cómo se puede ser como Tal en este mundo material". Cada séfira te ha dicho cuáles son los atributos a desarrollar, ya no puedes decir que no tienes idea de qué hablamos. 

Si has hecho el trabajo, no es necesario explicar la diferencia que hay del antes y del después. No es que no haya un milagro en sí mismo, pero una persona transformándose por voluntad propia, es el milagro más grande posible. Esa es la transmutación que aspiramos: tener el deseo real de ser más elevados, más puros más comunes, expresando con eso no una simpleza en sí, sino considerarte parte de la comunidad de almas que somos y estamos en esta experiencia humana.

Has pasado por cosas duras en la vida ¿Si? Todos los hemos hecho, y si en lugar de quedarnos inconformes de ello buscamos crecer a partir de lo que tanto nos ha dolido y ser realmente fieles a la idea que esto es solo un escenario y no lo absoluto y total del Cosmos ¿Querrías aún así quedarte sin voltear para arriba a ver la inmensidad disponible?

El ejercicio espiritual de Shavuot busca darnos un entendimiento superior de la experiencia trascendental del espíritu. Espero que la hayas disfrutado y que de aquí en adelante la lleves presente siempre.

Seguiremos trabajando Comunidad, pero hoy te invito a la introspección. Ya sabes cuales son los atributos. ¿Cómo has llegado hasta Shavuot?

Feliz día Comunidad

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

Imagen Nano Banana prompt Prana Pascual