miércoles, 25 de febrero de 2026

Ayin Hará y Ayin Tov


El día de hoy tengo pensado escribir acerca de Ayin Hará y de Ayin Tov, y lo haré, solo que me gustaría invitarlos a ver un comentario que puso un lector o lectora haciendo una pregunta muy interesante acerca de la era mesiánica. Si te da curiosidad ve a mirar de que hablamos en los comentarios públicos del post anterior.

Hoy quiero hablar de Ayin hará y del Ayin tov?

Explico:

Hace unos días, en una sesión de terapia, una persona me dijo "Tengo la impresión de que sufro rechazo por parte de la gente porque sienten que los juzgo...pero ¿Lo hago? ¿Estoy juzgando a la gente y por eso me tratan con reservas o con rechazo?

Esa es una pregunta muy importante de hacer ¿Cómo yo participo en la respuesta que obtengo del mundo? Y de verdad se necesita un tamaño de valor muy importante para llegar hasta el filo de esa pregunta que nos va a devolver nuestra responsabilidad pero que claro nos hará encarar algo muy importante y determinante de nuestra experiencia vital.

Ahí fue donde me vino a la mente los conceptos Ayin Hará y Ayin Tov.

Ayin hará y Ayin tov son conceptos fundamentales en la Kabbalah, relacionados con el poder espiritual de la mirada y la percepción. Representan fuerzas opuestas que influyen en la realidad material y espiritual a través de la "ojo" (ayin), simbolizando la consciencia y la intención.

Ayin hará, o "mal de ojo", surge de la envidia, celos o mirada negativa o evaluatoria que una persona dirige hacia los demás, posiblemente hacia lo que nos causa molestia, celos o envidia. Lo que no entra dentro de nuestros criterios de lo bueno, lo adecuado, lo decente etc. ¿Hay tantas razones que encontramos para emitir juicios! Esto, de acuerdo a lo que enseñan los kabbalistas, puede atraerle destrucción y negatividad a la persona que lo recibe, pero claramente tampoco deja impune a quien tiene ese mal de ojo.

Ayin Tov es por el contrario, es su contraparte: una percepción generosa, humilde y agradecida que ve lo positivo en los demás y multiplica bendiciones.

Ayin hará se origina en el ego y la falta de humildad, amplificando fuerzas negativas como se menciona en el Talmud (Brajot 20a, 55b), donde la envidia invita a la "Corte Celestial" a reevaluar nuestras fortunas.​

Ayin tov, en cambio, fluye de la conexión con la Providencia Divina (simbolizada por la letra ayin como "ojo de Dios"), fomentando unidad y protección espiritual.​

Ambos se deben a la intención detrás de la mirada: la ayin conecta lo material con lo espiritual, transformando percepción en creación, como enseña la Kabbalah sobre la luz divina.

Normalmente se asocia al ojo derecho con el Ayin Tov, y al izquierdo con el Ayin Hará., siendo la derecha Chesed, la mirada generosa, y la izquierda relacionada con Guevurah, la mirada severa.

Por supuesto mi paciente y yo, estamos trabajando de manera somática al respecto, ocupando justamente el tapar intencionalmente el ojo derecho e izquierdo, haciendo la introspección intencional de "Cuando ves a los demás...¿Puedes ver lo bueno en ellos o de inmediato todo se va hacia las opiniones y la crítica? ¡Ojo! (nunca mejor dicho 😊) Obsérvate a ti mismo ¿Tienes una inclinación a ver solo lo malo o negativo de los demás? Quizás vas por la vida con predominancia de Ayin Hará y quizás si, por efecto, la gente tampoco quiera estar cerca de ti, o te devuelva más Ayin Hará a cambio.

Reflexiona. Lo que hacemos se nos regresa, eso es empíricamente cierto. ¿Sientes que podría ser tu caso? Obsérvate y corrige.

Feliz día Comunidad

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

Imagen https://www.significados.com/ojo-turco/

Fuentes de apoyo: aishlatino, mundokabala entre otras.




lunes, 23 de febrero de 2026

Tohu, el caos


Explican los maestros kabbalistas:

El caos en el mundo, desde la perspectiva kabbalística, representa el estado primordial de Tohu  (caos), esencial para la diversidad de la creación y el rol humano en su rectificación. Sirve como catalizador divino para que elevemos chispas sagradas y logremos un universo más armónico mediante Tikkun .

En la Kabbalah luriánica, tras Adam Kadmon (el hombre primordial), surge Olam HaTohu, donde las sefirot (atributos divinos) se manifiestan como puntos independientes y potentes de luz, sin interconexión. Esta separación genera la Shevirat HaKeilim (rotura de los vasos), liberando chispas divinas (nitzutzot ) que caen al mundo material, creando klipot (cáscaras de impureza). No es un error, sino un propósito: introducir pluralidad y separación para que la creación no sea unificada en exceso.

El caos permite la existencia autónoma del mundo, ya que las chispas en los fragmentos rotos dan vida a la realidad física sin anularla en la luz infinita.

Representa energías puras pero inestables (como Yaakov vs. Esaú), que deben equilibrarse en Olam HaTikkun (mundo de rectificación) para lograr armonía superior. Así, el caos es el "desafío" divino que eleva la creación al unir Tohu   (intensidad separada) con Tikkun   (unidad interconectada).

Las personas estamos llamados a elevar estas chispas mediante mitzvot, oración y actos éticos, liberándolas de las Klipot (capas de negatividad) y reparando el mundo (Tikkun Olam).

Cada crisis global o personal es oportunidad para birur  (clarificación), transformando oscuridad en luz y acelerando la era mesiánica. 

Aunque en nuestro entorno veamos caos que nos parece fuera de nuestro control, cada uno podemos poner nuestro grano de arena actuando con orden mental, emocional y conductual, además de observar los movimientos caóticos como parte de la necesaria reorganización del mundo...como un rompecabezas que necesita desordenarse para encontrar nuevamente su expresión organizada.

Buen lunes Comunidad.

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

Fuentes: Varias chabad tohubohu  ayinpress wikipedia etc concentradas por Perplexity IA

Imagen Tohu-Bohu , Bernard Thomas-Roudeix, 1971. Wikimedia encontrada en https://www.thetorah.com/article/creating-order-from-tohu-and-bohu