Recorriendo el Génesis nos encontramos no solo con creación y caída, también con una relación entre los primeros hermanos que veremos en el texto y su historia, es decir, la primera rivalidad y el primer asesinato.
"En una enseñanza atribuida al Zóhar, Caín y Abel representan raíces espirituales distintas: Caín se asocia con gevurá —fuerza, límite y rigor— y Abel con jésed —bondad, apertura y generosidad—. No significa simplemente que una cualidad sea “mala” y la otra “buena”: ambas pueden tener un aspecto constructivo, pero la fuerza sin equilibrio puede endurecerse y volverse destructiva.
Desde esa lectura, el relato puede entenderse como una advertencia sobre lo que ocurre cuando la frustración y la rivalidad no se transforman. Di.os le habla a Caín antes del crimen y le señala que puede gobernar sobre el impulso que lo amenaza; la tragedia no aparece como inevitable". (fuente chabad.org)
La historia de Caín y Abel nos invita a mirar con honestidad lo que sentimos cuando alguien recibe reconocimiento o aceptación que nosotros deseábamos. La comparación puede despertar frustración, pero reconocerla a tiempo nos permite preguntarnos qué necesitamos, qué valoramos y cómo podemos responder sin convertir el malestar en resentimiento.
También enseña que nuestras acciones no debieran estar determinadas por las emociones que aparecen súbitamente, las emociones son pasajeras pero las consecuencias pueden ser permanentes: sentir enojo o envidia no nos vuelve malas personas, pero sí nos corresponde decidir qué hacemos con esos impulsos.
Podemos aprovechar esta lección para hacer una pausa, nombrar lo que sentimos y elegir una respuesta que no lastime a los demás ni a nosotros mismos.
La pregunta «¿acaso soy yo el guardián de mi hermano?» que da Caín a Di.os cuando Este le pregunta por su hermano, nos recuerda que vivimos en relación con otras personas y que la indiferencia también tiene consecuencias.
Conocer el relato puede ayudarnos a practicar la responsabilidad, la escucha y la empatía, especialmente cuando un conflicto nos tienta a culpar, competir o desentendernos del daño causado.
Por último, la historia muestra que equivocarse no tiene por qué cerrar toda posibilidad de cambio. Caín enfrenta las consecuencias de su acto, pero el relato también le ofrece una oportunidad de seguir viviendo; podemos leerlo como una invitación a asumir la responsabilidad, reparar lo que sea posible y buscar formas más conscientes de relacionarnos. En porciones posteriores se enseña que tuvo oportunidades de reencarnar y corregir, pero ¿Para qué llegar a tanto cuando podemos no llegar a implicaciones tan severas?
Ante la situación haz una pausa. Enfría la cabeza, aligera el corazón y razona. Si la emoción será pasajera y la consecuencia permanente tal vez es mejor que te quites de ese escenario antes de que cometas algo de lo que puedas arrepentirte por mucho tiempo después.
Shabbat Shalom Comunidad
Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt
Imagen Nano Banana - prompt Prana Pascual

