domingo, 11 de octubre de 2026

La generaciones entre Adán y Noah


Como suele suceder, ya terminamos la lectura del Génesis y fue una semana que se terminó muy rápido para poder hablar de todo lo que esta porción tiene por decirnos. 
Cada año trato de abarcar cosas importantes, pero es tanto y tanto el fondo de esta parashá, que siempre quedará mucho que decir en el tintero.

Pues bien, ya brincamos entonces a la porción llamada Noah, pero sabemos que no es la generación inmediata de Adán, hubieron muchas otras rondas de humanos que fueron desarrollando el alma humana y la corrección general de la especie.

Quizás te preguntes ¿Cuántas generaciones abarca la Torah?

Pues bien, sabiendo que hablamos solo del Antiguo Testamento, te diré, son 26 generaciones entre Adán y Moisés, y en cada una podemos ver que hay pruebas específicas, pero muy comúnmente las más recientes responden ligeramente diferente, o diametralmente diferente a las anteriores, generando esta sensación de "proceso" continuo.

Tan solo entre Adán y Noah son 10 generaciones, y con esas,  El Creador tuvo ganitas de lavar al mundo de las iniquidades de sus "niños", la verdad, no pensemos en la furia propia de un humano, sino porque el mundo está organizado en causas y en efectos, y cuando se violenta al mundo, hay consecuencias, no perdamos eso de vista.

  1. Adam
  2. Set
  3. Enós
  4. Kenán
  5. Mahalalel
  6. Yared
  7. Janoj
  8. Metushelaj (Matusalem)
  9. Lémej
  10. Noaj (Noé)

Sabemos que en esta décima, asignó una misión al menos malo, por decirlo así.

 Dentro de las generaciones previas -por decirlo con un juego de palabras-, hubo más "degeneración" que "generación".

El Creador avisó a Noah que habría un diluvio, mismo que según el mensaje, sería letal para todos menos para Noah y su familia, y como sabemos, los animales, de los cuales se pidió un par de cada uno para asegurar la supervivencia de las especies.

Noah cumplió literalmente: se adhirió a las instrucciones de Di.os, pero no se ofendió suficientemente al pensar que iban a destruir a todos los demás, no buscó convencerlos, no busco convertirlos, no rogó por ellos, no oró por su salvación, se lamentó, se preocupó pero no hizo más.

En términos kabbalísticos, cada generación no “termina” su corrección de forma aislada: transmite un nivel alcanzado y deja pendiente lo que las almas siguientes deben continuar. La reencarnación, en esta tradición, permite que un alma regrese para completar aquello que no pudo corregir antes.

Es verdad que Noah es un hito digno de contarse porque fue observante y obediente de las leyes, pero se quedó corto en su sentido de ver por la comunidad. Veremos en siguientes porciones que a los subsecuentes Patriarcas se les demandará que si sean comunitarios.

¿Tu estás más en el nivel de Noah o ya eres más comunitario? ¿Cuál crees que sea la corrección de nuestros tiempos?

Feliz domingo Comunidad

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

Imagen Nano Banana prompt Prana Pascual

viernes, 9 de octubre de 2026

Sobre Caín y Abel

Recorriendo el Génesis nos encontramos no solo con creación y caída, también con una relación entre los primeros hermanos que veremos en el texto y su historia, es decir, la primera rivalidad y el primer asesinato.

"En una enseñanza atribuida al Zóhar, Caín y Abel representan raíces espirituales distintas: Caín se asocia con gevurá —fuerza, límite y rigor— y Abel con jésed —bondad, apertura y generosidad—. No significa simplemente que una cualidad sea “mala” y la otra “buena”: ambas pueden tener un aspecto constructivo, pero la fuerza sin equilibrio puede endurecerse y volverse destructiva.

Desde esa lectura, el relato puede entenderse como una advertencia sobre lo que ocurre cuando la frustración y la rivalidad no se transforman. Di.os le habla a Caín antes del crimen y le señala que puede gobernar sobre el impulso que lo amenaza; la tragedia no aparece como inevitable". (fuente chabad.org)

La historia de Caín y Abel nos invita a mirar con honestidad lo que sentimos cuando alguien recibe reconocimiento o aceptación que nosotros deseábamos. La comparación puede despertar frustración, pero reconocerla a tiempo nos permite preguntarnos qué necesitamos, qué valoramos y cómo podemos responder sin convertir el malestar en resentimiento.

También enseña que nuestras acciones no debieran estar determinadas por las emociones que aparecen súbitamente, las emociones son pasajeras pero las consecuencias pueden ser permanentes: sentir enojo o envidia no nos vuelve malas personas, pero sí nos corresponde decidir qué hacemos con esos impulsos.

Podemos aprovechar esta lección para hacer una pausa, nombrar lo que sentimos y elegir una respuesta que no lastime a los demás ni a nosotros mismos.

La pregunta «¿acaso soy yo el guardián de mi hermano?» que da Caín a Di.os cuando Este le pregunta por su hermano, nos recuerda que vivimos en relación con otras personas y que la indiferencia también tiene consecuencias.

Conocer el relato puede ayudarnos a practicar la responsabilidad, la escucha y la empatía, especialmente cuando un conflicto nos tienta a culpar, competir o desentendernos del daño causado.

Por último, la historia muestra que equivocarse no tiene por qué cerrar toda posibilidad de cambio. Caín enfrenta las consecuencias de su acto, pero el relato también le ofrece una oportunidad de seguir viviendo; podemos leerlo como una invitación a asumir la responsabilidad, reparar lo que sea posible y buscar formas más conscientes de relacionarnos. En porciones posteriores se enseña que tuvo oportunidades de reencarnar y corregir, pero ¿Para qué llegar a tanto cuando podemos no llegar a implicaciones tan severas?

Ante la situación haz una pausa. Enfría la cabeza, aligera el corazón y razona. Si la emoción será pasajera y la consecuencia permanente tal vez es mejor que te quites de ese escenario antes de que cometas algo de lo que puedas arrepentirte por mucho tiempo después.

Shabbat Shalom Comunidad

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

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