sábado, 19 de septiembre de 2026

Peldaños de Yom Kippur


Quizás haya personas que consideren que la fe es suficiente y yo diría alegre el que de verdad con eso le baste. Para mi es importante comprender y profundizar para que ese significado me brinde un sentido que se vuelva un lazo fuerte entre mi mente y mi corazón y a su vez mi espíritu y mi alma. Mi intención se canaliza mejor cuando sé que estoy procurando lograr y aún cuando me deje simplemente fluir, no me oponga ni siquiera accidentalmente a la intención de la corriente de Luz en su proceso.

Por ello hoy te comento que sucede en el día de rezo de Yom Kippur. Ya sabemos con anterioridad cuales son las 5 restricciones: no comer, no beber, no usar calzado con suela de cuero, no bañarse ni usar afeites, no sostener relaciones sexuales.

Para quienes atienden la ceremonia y desde la mirada kabbalística, cada momento y cada oración del día son escalones para elevar la consciencia a través de los niveles del alma hasta tocar la chispa más íntima: la Yechidá.

En hebreo, Yom Kippur puede leerse como “Día de Perdón” pero también como “Día como Purim” (un día en que el juicio se dulcifica). Espiritualmente, es un “océano de consciencia”, pero también lo podemos considerar una escalera espiritual para subir los niveles en etapas.

1) Preparación (Erev Yom Kippur): limpiar el vaso antes de llenarlo

  • Pedir perdón a las personas y reparar daños (la tradición subraya que Yom Kippur no perdona ofensas entre personas hasta que hay reparación).
  • Realizar una inmersión ritual (mikvé) como símbolo de pureza interior.
  • Preparar la intención (kavaná): “Hoy elijo volver, unir y rectificar”.

Dónde poner la consciencia: en la honestidad radical y en la disposición a soltar culpas y roles. Imagina que limpias el recipiente del alma para recibir luz.

2) Arvit (Kol Nidrei): disolver ataduras internas

La noche comienza con Kol Nidrei, una declaración que anula votos y promesas no cumplidas, simbolizando la liberación de ataduras autoimpuestas.

Dónde poner la consciencia: en Nefesh (el nivel más básico del alma, ligado al cuerpo y la supervivencia) y en Maljut (la sefirá de la recepción y la acción concreta). Pregúntate: ¿Qué promesas me atan? ¿Qué miedos me impiden ser libre?

3) Shajarit: claridad intelectual y confesión estructurada

Por la mañana se recita Shajarit, que incluye la Vidui (confesión) y lecturas que invitan a examinar la vida.

Dónde poner la consciencia: en Ruach (emociones, espíritu) y en Zeir Anpin (el “pequeño rostro”, canal de misericordia). Lleva la atención a los patrones emocionales que repites y a cómo te relacionas con los demás.

4) Musaf: el corazón del juicio y la compasión

Musaf incluye la Avodá, un relato del servicio del Templo y la confesión del Cohen Gadol, recordando que el perdón requiere humildad y estructura.

Dónde poner la consciencia: en Neshamá (alma intelectual) y en Biná (comprensión profunda). Pregúntate: ¿Qué debo comprender de mis errores? ¿Qué aprendizaje hay en este juicio?

5) Minjá: sabiduría práctica y compromiso de cambio

Minjá se enfoca en la lectura de la Torá y en la preparación interior para el cierre.

Dónde poner la consciencia: en Jaiá (vida superior) y en Jojmá (sabiduría intuitiva). Visualiza cómo integrarás lo aprendido en acciones concretas.

6) Neilá: la puerta que se cierra, la chispa que se revela

Neilá es la quinta y única oración de Yom Kippur, recitada al atardecer, cuando “las puertas se cierran”. Kabbalah enseña que en Neilá se accede a Yechidá, el nivel más alto del alma: la unidad esencial con lo Divino.

Dónde poner la consciencia: en Yechidá y en Kéter (la corona, la fuente). Aquí la práctica es la rendición total: “No hay otro fuera de Ti”. Siente que tu esencia es una con la Fuente y sella tu intención de vivir desde esa unidad.

Tres ejes para vivir Yom Kippur con consciencia

  • Retorno (teshuvá): reconoce, lamenta, repara y decide no repetir.
  • Unión (tefilá): alinea tu voluntad con lo Divino; ora como escucha y presencia.
  • Justicia (tzedaká): actúa con rectitud, da y restaura vínculos.

Ahora puedes fluir. Yom Kippur comienza mañana domingo en la noche justo cuando acaba el atardecer y corre a lo largo del lunes hasta el nuevo anochecer.

Shabbat Shalom

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

Imagen Nano Banana prompt Prana Pascual


 


jueves, 17 de septiembre de 2026

Tehillim - Salmos


En las semana en la que debes estar más en paz, quizás tan solo meditando en calma pensado cosas bellas y virtuosas ¡Pum! El Satán te suelta una bomba de lo que menos puedas digerir en esta vida.

Así es el Satán. Espera a que estés deseando tan solo estar tranquilo y entonces se regodea con sus insidiosos ataques. No es causalidad, quizás ahí está la verdadera señal de cuánto más debes crecer.

Esto es algo que he experimentado personalmente y debo decir que cuesta mucho trabajo cuando estás en desesperación, refugiarte con paz suficiente en las oraciones en hebreo que -si no eres nativo- no comprendes su significado. Es verdad que puedes recurrir tan solo a la certeza de que son canales de luz, pero a veces necesitamos las palabras  que nos hagan sentido, y para ello existen los Tehillim, los Salmos o también traducidos "Alabanzas".

Imagina que estás en medio de una tormenta emocional: el miedo te aprieta el pecho, la ansiedad no te deja dormir, o simplemente sientes que nada tiene sentido. En esos momentos, intentar armar una oración con tus propias palabras puede parecer imposible.

Los salmos son como un himnario del corazón humano, escrito hace miles de años pero que sigue sonando exactamente como tú te sientes hoy. No importa si no hablas hebreo, si nunca has pisado una sinagoga o iglesia, o si apenas estás descubriendo tu fe. Los Salmos ya pasaron por lo que tú estás pasando, y alguien, en algún lugar, ya oró exactamente lo que tú necesitas decir.

Los Salmos son 150 poemas-canción que forman parte de la Biblia, escritos principalmente por el rey David y otros autores inspirados. En hebreo se llaman Tehillim, que significa "alabanzas", pero en realidad son mucho más que eso: son lamentos, gritos de auxilio, cantos de gratitud, confesiones de culpa, declaraciones de confianza. Son el espectro completo de la experiencia humana elevado hacia Di.os.

¿Por qué son una excelente opción especialmente cuando no eres hebreo parlante? Porque los Salmos trascienden el idioma. Puedes leerlos en español, en tu idioma materno, y aun así funcionar. Es como escuchar una canción en otro idioma que de todas formas te hace llorar o te da paz.

Los Salmos ya hicieron el trabajo pesado de encontrar las palabras correctas para cada situación humana: hay Salmos para cuando tienes miedo, para cuando estás enfermo, para cuando necesitas protección, para cuando quieres agradecer, para cuando sientes que Di.os está lejos. Solo eliges el que resuena con tu momento y lo lees, aunque sea en voz baja, aunque sea con dudas.

Así que la próxima vez que te sientas perdido, abrumado o simplemente sin palabras, no forces una oración perfecta. Abre el libro de los Salmos, elige uno que hable a tu corazón, y léelo despacio. Deja que las palabras te carguen cuando tú no puedes caminar. Deja que el Salmo ore por ti hasta que tú puedas volver a orar por ti mismo. Después de todo, eso es lo que hicieron David, Moisés y tantos otros antes que tú: pusieron en palabras lo que todos sentimos, para que nunca, en ningún momento de oscuridad, nos quedáramos sin un puente hacia la Luz.

¿Qué Salmo resonaría con lo que estás viviendo hoy?

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

Imagen Nano Banana - prompt Prana Pascual