Hoy me quedé reflexionando en la poca sensibilidad que llegamos a demostrar de la Unidad Mundial que implica estar en un planeta esférico. En el Hemisferio Norte hay más masa continental y eso determina muchas veces que nos enfoquemos más en las celebraciones del norte, y sin embargo, en nuestro mismo planeta, la experiencia en el sur es como su nombre los indica, polarmente distinta.
Durante el equinoccio de primavera en el hemisferio norte (alrededor del 20-21 de marzo), el hemisferio sur experimenta el equinoccio de otoño, con días y noches de igual duración que marcan el inicio de temperaturas más frescas y la preparación para el invierno.
El Sol se alinea perpendicularmente con el ecuador
terrestre, equilibrando luz y oscuridad en ambos hemisferios. En el sur, inicia
la inclinación axial que acorta los días progresivamente hacia el solsticio de
invierno en junio.
Se da la transición al otoño: enfriamiento gradual, caída de
hojas en regiones templadas y disminución de horas de sol, favoreciendo la
preservación de cosechas y semillas en zonas agrícolas.
Representa equilibrio cósmico entre luz y sombra, ligado a
ciclos de renovación y agradecimiento a la Pachamama (madre tierra) en
cosmovisiones andinas, donde marca la fecundidad y preparación para nuevos
ciclos.
El Pacha Pokqoy Raymi- Equinoccio de Otoño- es una ceremonia andina que marca la llegada del otoño para el hemisferio sur.
Dentro del calendario de los pueblos andinos quechuas- aymaras es el tiempo de la preservación de las semillas y de la preparación para un nuevo tiempo. Los meses de febrero y marzo son los meses de celebraciones, de ceremonias referidas a la maduración o florecimiento, febrero es conocido como el paucar waray o qatun poqoy, mes florido hermoso y fino, con abundancia de agua y frutos, marzo es denominado con el nombre de pacha pokqoy, mes de maduración de los alimentos.
Son tiempos de descanso de la madre tierra, de recoger la siembra, de guardar y de acopiar lo esencial y necesario.
Son tiempos también
para agradecer lo que nos ha dado la pacha, de aprender a soltar y de prepararse
para la siguiente cosecha. Para los pueblos occidentales, el equinoccio de
otoño marca la llegada de un nuevo ciclo. Y son tiempos también en que las
horas del día se disminuyen y las horas de la noche aumentan.
Me quedé pensando ayer en los lectores del Hemisferio Sur que están justo comenzando Otoño, y me gustaría preguntarles de su experiencia al respecto de esta visión muchas veces parcial - no voluntaria sino inadvertida, para que comencemos a ser más integrales en nuestras apreciaciones de los fenómenos del Mundo.
Feliz domingo Comunidad
Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt
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