La cancelación de los votos, Hatarat Nedarim (התרת נדרים), es una ceremonia que se realiza justo antes de que inicie la noche de Rosh Hashaná para liberar a la persona de promesas o compromisos asumidos —consciente o inconscientemente— y que no ha podido cumplir.
Según la enseñanza kabbalística del Rav Berg, este acto no es solo legal, sino energético: al anular los nedarim (votos) limpiamos “espacios vacíos” de oscuridad y negatividad que, de otro modo, podrían convertirse en obstáculos o juicios durante el año.
¿Qué se cancela y por qué importa
En hebreo, neder (נֵדֶר) es una declaración que eleva algo a categoría de “sagrado” o “prohibido” para uno mismo; cuando no se cumple, queda una deuda espiritual que pesa en el Día del Juicio.
La ceremonia de Hatarat Nedarim se hace ante un Beit Din (tribunal) de al menos tres hombres judíos, y consiste en pedir que se anulen los votos pasados y, al mismo tiempo, declarar que ciertos compromisos futuros no tengan fuerza si se hacen por olvido o sin plena consciencia. Esto no nos libera de la responsabilidad de cumplir nuestra palabra, pero reduce la severidad del “pecado de ruptura” y nos permite presentarnos más ligeros ante la Luz.
¿Qué debiera aligerarlos? Asumir que generaste ese vacío, ese dolor, esa ramificación de lo que se había planeado.
Hiciste que la persona pusiera su energía de esperanza o de conformidad, le hiciste perder su tiempo, quizás su dinero, quizás su confianza. El tan solo imaginar ya empezaba a generar una idea de un mundo y se tuvo que disolver, y aunque hay quien de ahí da un salto a elevarse ante la adversidad, hay quien no puede fácilmente digerirlo.
Es verdad que cada caída tiene el potencial de ser usado para crecer...esperamos que a quienes lastimamos o dejamos "colgados de la brocha" hayan encontrado un mejor camino y hayan comprendido el tikún al que fueron sometidos...pero hay tristezas o desfalcos que no se solucionan en este plano y posiblemente necesiten recuperarse en otro espacio-tiempo.
Es posible que esas promesas que incumplimos, no hayan sido elaborados con dolo, quizás los hizo una versión joven de nosotros mismos, o una versión más ignorante.
Eso no te redime, aunque te explica. ¿Qué pasó en aquel entonces que prometiste algo e incumpliste? Ojo: Puede ser incluso algo que te prometiste a ti mismo y no te lo proporcionaste o no tuviste el valor de generarlo.
En todo el proceso de Teshuvá | Rosh Hashaná | Yom Kippur | Sukkot | Simjat Torah, lo que queremos es endulzar el juicio y esto lo logramos despertando la misericordia del Universo al tener el valor de asumir que fallamos y que estamos dispuestos a enmendar y a no volver a faltar. La luz de la corrección llega y nos transforma: maduramos.
Antes de llegar a Rosh Hashaná y a la ceremonia de "cancelación de votos", el trabajo interior es clave y por eso estamos trabajando tanto en la memoria espiritual. Para trabajar los votos | promesas | juramentos incumplidas:
1) Haz un repaso honesto de tus palabras y compromisos del año (y si nunca lo haz hecho procura recordar de los años previos también)— y observa si la intención con que lo hiciste fue pura, pero la acción no sostuvo la promesa.
2) haz teshuvá: reconoce de donde nacieron esos compromisos que adquiriste, quizás si había el deseo de cumplir pero algo no fue suficiente para que lo hicieras.
No te justifiques, pero reconoce en que te quedaste corto: ¿Fue por indiferencia, fue por pereza, fue por temor, fueron causas ajenas a ti, fue porque te viste obligado a hacerlo? La justificación simple tan solo puede dejarte en el mismo o en un peor lugar, contentándote con ocultarte de ti mismo.
El reconocimiento y el entendimiento en cambio, pueden sacarte de la oscuridad.
3) En algunos casos, quizás puedas remediar la situación. Resarcir o al menos asumir directamente con las persona implicada tus más sinceras disculpas. Y si no te perdonan, toma el trago de la negativa como quien toma una medicina amarga pero que está dispuesta a asumir parte del dolor que causó allá y entonces. Que ese dolor no quede a la deriva para aparecer súbitamente en cualquier otro momento de tu vida. Si la persona ya no está, tráela en visualización y mirándolo a los ojos, pide genuino perdón. Todo lo que hagas solo por "taparle el ojo al macho" (fingir), no sirve porque NO TRANSFORMA.
4) Prepara una intención clara (kavaná) para la ceremonia: “Quiero liberar la energía atrapada en mis promesas incumplidas para que no se convierta en juicio ni en ayin hara (mal de ojo) en el año que viene”.
Algo adicional que quiero dejar como un punto reflexión:
Si alguien no te cumple a ti en algo, recuerda profundamente si tu has cumplido todo lo que has dicho.
En silencio, date cuenta que no eres ese pobre inocente que jamás ha fallado a nadie. Endulza un poco tu juicio al ver que todos los humanos caemos.
Hay una frase en una oración católica que dice "Y perdónanos, como nosotros perdonamos a los que nos ofenden". Nunca la vuelvas a decir en automático, mira lo que estás diciendo...si eres un marro para perdonar, no esperes tampoco pétalos de rosas cuando tu seas quien necesite ser perdonado.
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Cumplir tu palabra es una cualidad importantísima, si no sabes si puedes cumplir, mejor no prometas, no le cierres las opciones a otros, deja que tengan libertad de tener otras oportunidades o libre albedrío.
No quiere decir que ahora no te comprometas a nada, hazlo, pero hazlo siendo una persona espiritualmente confiable y responsable. La espiritualidad no es coerción, es elección.
¿Quieres una ayuda para identificar el dolor de una promesa incumplida? Recuerda alguna promesa que a ti no te hayan cumplido...¿Qué sentiste? Busca un ejemplo valioso para que logres desarrollar algo llamado empatía.
Feliz viernes y Shabbat Shalom cuando sean visibles las tres primeras estrellas en el firmamento nocturno.
Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt
Imagen Nano Banana prompt Prana Pascual

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