martes, 1 de septiembre de 2026

El problema de la separación


Seguramente algunos de ustedes ya tenían la gran lista adelantada, hecha en años anteriores. No dejen de revisitarla y de complementarla con la nueva gente con la que han interactuado en estos años más cercanos, quizás hasta puedan encontrar que personajes recientes, son ya reinterpretaciones de figuras de su pasado, ya evolucionadas.

Mientras trabajan en todos los conceptos que hemos estado revisando para la comprensión de los claroscuros humanos, no dejen de pensar en prevenirse de la ilusión de la separación y dualidad en la que entraron Adán Y Eva en el relato...el Árbol del que comieron fue el de "El conocimiento del Bien y del Mal" y normalmente veremos que este mundo no es clasificable con esa simpleza, y esa mirada tajante es en la que muchas ocasiones nos bloquea para poder digerir lo que nos sucede como una situación llena de matices, sin que caigamos en la trampa de clasificarlo como "bueno" o "malo" y con ello crear un juicio parcial de todo lo que nos acontece y sufrir por dicha fragmentación.

Pues bien, para nutrir la comprensión del trabajo necesito empezar a hablar de las cuatro transgresiones que específicamente se buscan solventar durante Rosh Hashaná:

1) Idolatría (Avodah Zarah), 2) Adulterio (Gilui Arayot), 3Derramamiento de Sangre (Shefijut Damim) y 4) La mala lengua (Lashón Hará). Estas no son elegidas al azar: representan las raíces de todo daño espiritual y relacional que un ser humano puede causar.

Desde la perspectiva del Árbol de la Vida, cada una de estas transgresiones corresponde a una desconexión específica entre las Sefirot.

La Idolatría es la raíz de todas las separaciones: implica colocar algo creado (dinero, estatus, otra persona) en el lugar que solo corresponde al Creador (Ein Sof). Esto daña la Sefirá de Kéter, la corona de la consciencia divina, porque el alma deja de reconocer la fuente única de toda existencia y la parcializa creando confusión entre la premisa básica de "Todo es Bueno" a "Hay bien y mal", amén de que cuando hay un ídolo, hay un ser disminuido a la idolatría, una persona que deja de acreditar su valía. Se puede admirar a otro, se puede apreciar las cosas, pero no se les puede acreditar que estas sean condicionantes de tu propia valía.

El Adulterio (Gilui Arayot) no se limita al plano físico; kabbalísticamente, es la profanación de la unión entre Tiféret y Maljut. Cuando una persona traiciona un pacto o alianza, fractura la capacidad del alma para reflejar la unidad del Creador en sus vínculos más íntimos, creando desconfianza, dolor, celos, inseguridad. No se limita a matrimonio, sino que responde más a dañar la certeza, la integridad convenida dentro de una unión. Ojo, en las correcciones no implica que no puedas decidir separarte de una relación que ha cumplido con su cometido, la clave está más en el concepto de traicionar, engañar, dañar o abusar de la confianza, sin el valor de asumir la reorganización con claridad y respeto, procurando preservar un vínculo.

El Derramamiento de Sangre (Shefijut Damim) atenta contra la Sefirá de Gevurah, la fuerza de la justicia y el límite. Quitar o dañar la vida de otro es negar que cada ser es una vasija única de luz. En un sentido más sutil, también incluye “derramar” la energía vital propia a través de la ira, la violencia verbal o la destrucción de oportunidades ajenas. Avergonzar a alguien y generarle una inseguridad que le limite es un daño que puede perdurar en el tiempo y cambiar el rumbo de su historia. 

Finalmente, Lashon Hará es considerada por los sabios como tan grave como las otras tres juntas, porque el habla es el canal mediante el cual la consciencia se manifiesta en el mundo. Cada palabra negativa, chisme o calumnia no solo daña al otro, sino que “mancha” las Sefirot de Hód (esplendor) y Yesod (fundamento), que gobiernan la comunicación y la conexión entre las almas. Hablar mal destruye la posibilidad de unión y se considera muy grave porque puede generar suficientes dudas como para que otros mantengan la unión también: desintegra los tejidos que permiten los vínculos humanos. Ojo, en esta época ya tiene nuevos nombres "funar", "cancelar"...¿Puedes ver las implicaciones masivas de esta transgresión?

¿Qué observas? Todas las transgresiones conducen a la separación, desunión y fragmentación de las relaciones entre los seres humanos. 

Por eso, en Rosh Hashaná, el sonido del Shofar se divide en cuatro series de toques: cada una para anular simbólicamente una de estas transgresiones y restaurar el flujo de luz entre lo alto y lo bajo.

Hacer teshuvá (retorno, reparación, arrepentimiento, contrición) busca reordenar nuestra consciencia para que cada acción, vínculo, límite y palabra vuelva a ser un canal de bendición y no de separación, pero nuestro cambio debe ser de fondo, transformacional, no ser flor de un día, por eso estamos poniendo tanto empeño. 😅

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

Imagen Nano Banana - prompt Prana Pascual

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