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martes, 16 de junio de 2026

Yejidá


Yejidá (La Unidad Divina)

Significa singularidad o unidad y es el núcleo más elevado del alma.
Representa el punto de conexión pura e indivisible directamente con la esencia de Di.os.
En este estado no existe separación alguna entre el creador y la criatura. 

Yejidá, en la terminología kabbalística, es la dimensión más alta del alma humana: la chispa de unidad plena con la Fuente.

Mientras que las otras sefirot del alma (Nefesh, Ruaj, Neshama, y Jaiá) describen niveles de vida, emoción, intelecto y conexión vital, Yejidá representa la consciencia de unicidad absoluta, más allá del yo individual, donde el sentido de separación se disuelve y solo existe la Presencia divina. No es una “parte” activa en la vida cotidiana, sino la raíz más íntima y oculta de lo que somos.

¿Puede un humano experimentarla durante la encarnación? Tradicionalmente la respuesta es compleja: Yejidá no suele manifestarse como experiencia sostenida en el cuerpo físico porque su naturaleza trasciende el pensamiento, la emoción y el ego. Sin embargo, los textos y maestros kabbalistas reconocen destellos o “toques” de Yejidá: momentos de unidad profunda, éxtasis místico o intuición unificadora en los que la sensación de separación se quiebra por instantes. Estas aperturas suelen ser breves y fugaces, y requieren una preparación espiritual —purificación ética, estudio sincero y práctica devocional— para volverse más frecuentes o reconocibles.

Algunas etapas de la vida y prácticas facilitan estos destellos: estados de oración intensa, meditación concentrada en la unidad, hitos de teshuvá (retorno/transformación), o experiencias límite que disuelven las defensas del ego.

También se dice que en momentos de muerte o de cambio profundo el alma puede “robar” una visión de Yejidá. Pero la tradición enfatiza que el objetivo no es poseer un fenómeno místico sino permitir que esa raíz influya en cómo vivimos: que nuestras acciones reflejen unidad y compasión.

Consejo práctico de los maestros: cultiva silencio interior y actos de bondad consciente. Dedica unos minutos diarios a una práctica sencilla —respiración atenta, oración breve enfocada en la intención de unidad, o lectura reflexiva de un pasaje que eleve— y acompáñala con pequeñas acciones desinteresadas. Con paciencia y coherencia, esos “toques” de Yejidá se vuelven más fáciles de reconocer, y más importante aún, transforman tu vida en una expresión más continua de conexión.

En la psicología humanista, a esos momentitos se les conoce como experiencias cumbre, momentos breves de máxima plenitud y felicidad, asombro y realización.* 

Hemos concluido con este compendio de los niveles del alma, pero estoy segura de que no hemos terminado con el tema, seguiré atenta de profundizar cada que pueda. ¿Comentarios? Me gusta leerlos para saber qué les pareció y de qué manera esto los apoya en su vida humana.

A mi lector(a) que solicito una escala de desarrollo espiritual, espero le haya resultado de interés y buen uso. 

Feliz día Comunidad

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

Imagen Nano Banana - prompt Prana Pascual

*Ojo: la experiencia es maravillosa, no de asombro funesto ni provocador de temor por un contenido tenebroso. Yejidá es gran pureza espiritual. 

viernes, 12 de junio de 2026

Jaiá


Hemos hablado hasta hoy de los tres primeros niveles del alma.

Prácticamente por ser humanos, Nefesh y Ruaj suelen ser los dos más patentes aunque como ya vimos, pueden estar más o menos desarrollados.

Nefesh, el tercero, es más elevado e itinerante en la vida cotidiana (y no me refiero a que esa sea una cualidad del nivel, sino a veces, no la podemos sostener estable por fluctuaciones de nosotros cayendo aún presas de nuestro ego). Sin embargo, no es imposible de alcanzar el nivel, al decidir tener una vida consciente y espiritual.

Jaia por su parte, el cuarto nivel del alma, quiere decir Vida (חיה, “vida”) ya que describe una participación directa en la vitalidad divina.

Piénsalo por un instante, el nivel llamado Vida, está usualmente, después de la vida humana...Significativo ¿No crees?😶

Jaiá no implica solo saber sobre lo sagrado o cumplir preceptos: es que la vida misma se haga presente en nosotros, impulsando creatividad e intuición desde un centro que trasciende el yo habitual.

Jaia se sitúa por encima de la Neshamá (razón espiritual) y antes de la Yejidá (unidad última), y su rasgo esencial es esa sensación de “respirar” la Vida que anima todo lo creado.

En la Torah, hubo un momento en que los israelitas reciben los Enunciados en el Sinaí y que en ese momento experimentaron una sinestesia, es decir los sentidos amplificados e intercambiados, ver el sonido percibir visualmente las ondas etc.

Alcanzar Jaiá implica una senda práctica y ética: estudio atento, oración y meditación sostenida, trabajo sobre los hábitos y el carácter, y apertura a la gracia.

En la vida cotidiana pueden darse destellos: momentos de claridad creativa, intuición que parece venir desde fuera, o una paz que no depende de circunstancias. La realización plena y estable que describen las fuentes suele considerarse completada en ámbitos donde las limitaciones del cuerpo desaparecen, es decir, después de la muerte física; aun así, la experiencia parcial y transformadora de Jaia es accesible aquí y ahora.

Se percibe primero como vivencia interna: un pulso de vida que no se reduce a emoción ni a pensamiento, una certeza no argumentativa de conexión con algo mayor.

En la conducta aparece como acciones nacidas de compasión y autenticidad, no de cálculo.

En el pensamiento, como ideas que emergen con peso simbólico y práctica simultánea. En el sentimiento, como una calma fértil que nutre la creatividad y sostiene el discernimiento. Místicos describen además percepciones sutiles sueños cargados de sentido, intuiciones arquetípicas asociadas a este nivel.

Si no se alcanza Jaia ahora (en la vida encarnada), la Kabbalah no plantea un fallo absoluto, sino un proceso continuo de tikún (rectificación). La falta puede traducirse en bloqueo creativo, sensación de vacío o decisiones tomadas desde el miedo o la costumbre.

La tradición habla de oportunidades futuras reencarnación o procesos post-mortem para integrar lo que quedó incompleto, pero ofrece también prácticas y guías para abrir canales de vida en el presente: atención amorosa, disciplina espiritual y entrega consciente al servicio.

¿Te resulta interesante saber sobre nuestro potencial disponible? ¿Qué te ha hecho reflexionar? Te leo en comentarios.

Shabbat Shalom al llegar la noche

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

Imagen Nano - Banana prompt Prana Pascual

jueves, 11 de junio de 2026

Neshamá


Neshamá (El Intelecto Espiritual)

  • Se traduce habitualmente como aliento y representa la mente superior.
  • Es la chispa de consciencia intelectual que permite el pensamiento abstracto y la comprensión espiritual.

Conecta a la persona con el propósito de su existencia y la búsqueda de significado profundo.

El individuo ya no solo se enfoca en satisfacer sus deseos o su ego, y empieza a buscar el porqué de su vida. Se despierta la responsabilidad espiritual.

Cuando no está manifestado en la vida de una persona, se va a experimentar como crisis vitales, vacíos existenciales, materialismo que puede llegar a lo cínico (habrás visto opulencias verdaderamente grotescas e innecesarias, gustos meramente del ego, extravagancias insultantes). También lo verás expresado como depresiones por falta de sentido de vida, y esto puede ser aún teniendo abundancia material. Es haber recibido sin comprender que la espiritualidad es recibir para compartir no para acumular.

¿Porqué sucede esto a pesar de ya contar con Nefesh y Ruaj? Eso es por qué aún no se ha desarrollado la capacidad de dar, de compartir y de certeza. Porque no se ha desarrollado apreciación y maravilla en los milagros de cada día, porque aún se buscan atajos en los procesos, sin comprender que estos son los únicos que te pueden ofrecer la autoestima que se gana con esfuerzo, no con inmediatez.

Alguien que ya opera con Neshamá ya ha tenido oportunidad de corroborar que aún lo que parece "malo" en esta vida, tiene su razón de ser, ya sea porque se ha elegido equivocadamente, o se es expulsado de situaciones a las que se tiene apego pero que no son ni sanas ni positivas, pero que tu ego y orgullo creía "desear", pero salir de eso es el obsequio. También puede ser que eso malo es tan solo la inmadurez en la situación que aún no se puede descifrar del todo, o es la vuelta de tuerca que se requiere para el reordenamiento óptimo de lo que acontece.

El desarrollo de Neshamá tiene que ver con AFINAR prioridades y valores, ver más allá de lo evidente. Comprender el concepto "mente sobre materia".

Quizás ya has visto que algunas cosas que parecen no tener pies ni cabeza, acaban por conformar una figura que tiene todo el sentido. Tal vez, ya has percibido que hay un orden más alto que nos supera y que rompe o destruye lo que ya no tiene razón de ser y en cambio da paso a lo que es una nueva configuración que eleva al mundo.

Cuando está ya desarrollado se pueden experimentar estados de paz profunda, claridad mental y una fuerte intuición. Las prácticas como la meditación, la oración o el estudio de textos sagrados fluyen sin esfuerzo.

A veces llegamos a contactar con esta potencia de Neshamá y a veces tenemos regresiones, es difícil mantenernos ahí, pero no imposible.

¿Sientes que lo has experimentado? ¿Te sirve saber que hay niveles de alma?

Feliz día

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

Imagen Nano Banana prompt Prana Pascual





martes, 9 de junio de 2026

Ruaj


Rúaj

Ruaj es un segundo nivel del alma que se relaciona con el centro o identidad emocionales de un ser humano.

Las emociones son un propulsor impresionante, de ahí su nombre que proviene del latin, emotio, emovere-mover. Incluso la palabra "motor" tiene la misma raíz etimológica.

Sin emociones no habría energía suficiente para llevar a cabo un propósito sostenido en el tiempo; algo te debe emocionar para que resulte más apetecible que descansar cuando la ya primera parte del alma (Nefesh) está satisfecha. 

El tema es que moverse no es suficiente, la emotividad debe ir adquiriendo modulación, direccionalidad, sentido basado en un deseo que resulte " movilizador.

Como comprenderás este nivel puede estar desarrollado o no y la manera en que lo percibiremos en la vida cotidiana es como madurez o inmadurez emotiva, alguien que se puede gobernar a sí mismo o no.

El foco de las emociones estará grandemente dirigido hacia entablar relaciones, manifestar el ego, al sentido de pertenencia, a enfrentar (y resolver) las crisis de identidad.

Este nivel de alma permite al ser humano experimentar empatía, amor, ira y discernir entre el bien y el mal. 

Si este nivel no está trabajado lo veremos como inestabilidad emocional, egoísmo extremo, incapacidad de empatizar o codependencia.

Dentro del proceso de desarrollo, equilibrar las emociones es un trabajo de toda la vida puesto que como podremos imaginar, son un elemento que tiende fácilmente a la inestabilidad. Se requiere un nivel de honestidad brutal con uno mismo, decidirse a afinarse so pena de vivir en constantes choques con el prójimo y promover el caos dentro de la propia vida.

El entrenamiento del cuerpo emocional está requerido desde la tierna infancia cuando se ven los exabruptos en forma de berrinches, quejas, manoteos, exigencias y arrebatos.

Si una persona que ya está más allá de la adolescencia sigue con este tipo de conductas, debería buscar apoyo para identificar sus falencias en este nivel. 

Como verás, el trabajo espiritual si pasa por el consultorio de un buen psicoterapeuta cuando sea necesario. Siempre lo he considerado así: nunca podrás ser maduro espiritualmente si no logras conocerte y gestionarte...no importa que seas bondadoso en el fondo, que en momentos seas gentil o generoso, si las emociones te traicionan cuando menos lo piensas, el trabajo espiritual aún está necesitando más trabajo personal.

¿Cómo te evalúas objetivamente al respecto?

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

Imagen Nano Banana - prompt Prana Pascual

lunes, 8 de junio de 2026

Nefesh


Un lector o lectora, me pide que escriba acerca de los niveles del camino espiritual.

He estado pensando cómo abordar esta pregunta ya que no es una respuesta directa como tal sino una consulta que tiene varias vías de abordaje: las cuatro etapas de la creación, los 22 senderos del Árbol de la Vida, las 42 estaciones en el desierto desde el Éxodo hasta llegar a Israel, el mismo Omer va recorriendo un trabajo desde Zeir Anpin (Jesed a yesod) hasta Maljut, pero decidí entrar esta vez a partir de "Los niveles del alma".

Sabemos que hay varios niveles: Nefesh, Ruaj, Neshamá. Estos suelen ser con los que accionamos en la vida terrenal, siendo incluso Neshamá ya un nivel bastante aspiracional, porque posiblemente no todo mundo lleguemos a desplegarlo del todo.

Existen otros dos niveles: Jaiá y Iejidá de los que hablaré también.

Creo que sobre del tema, uno de los puntos más importantes de considerar, es que el desarrollo espiritual no es una línea recta, ni siquiera es un círculo. Posiblemente lo que más podría ser es una espiral interconectada en la que vas avanzando y posiblemente cayendo o elevándote en aspectos que sea parezcan entre si, lo habrás oído mencionar como "caer en los mismos patrones", pero muchas veces aunque la naturaleza de la situación es la misma o muy similar, el hecho de que ya la puedas enfrentar con más recursos hablaría de que lo estás viviendo ya en ciclo de la espiral más alto 😅...o también hay quien parece ir en regresión, es decir en caída. En lugar de pasar la prueba, adquirió más miedo o más prejuicios y traumas, y en vez de adelantar, baja su nivel de resolución.

Nefesh

Kabbalísticamente hablando podríamos expresarlo así:

Nefesh es equivalente al nivel más biológico (por tanto más terrenal) de las expresiones del alma. Se encuentra en la sangre, por eso tan importante en quienes practican la disciplina kosher, no comer sangre del animal y por ello la manera de sacrificar y de preparar el alimento es tan estricta y precisa, ya que eso se considera el asiento de la vida el ser y no se quiere "integrar" un nivel más bajo.  

Entendiéndolo así, Nefesh es el nivel de la supervivencia más biológica, más del sustrato material, por llamarlo de alguna manera. 

Siendo la gran diferencia entre niveles el tipo de deseo que tiene el alma, podríamos decir que cuando estamos más dominados por Nefesh lo que más nos es relevante, es la supervivencia, la satisfacción de los instintos, cubrir con las necesidades del deseo de recibir para sí mismo que caracterizan a la subsistencia. 

El mantenimiento de la vida y su resolución a nivel material es lo que más importa aquí. Es bonito pensar que somos muy éticos como para arrebatar, robar, ponernos por delante en la fila...pero eso es porque seguramente no estamos en nivel del predominio de Nefesh. Como verás, aquí la ética o la moral, no son los valores más elevados, aquí lo importante es mantenerse con vida, y si es posible sin hambre, si es posible, sin frío, si es posible bajo techo, dormir cuando se está cansado, copular cuando se tiene el instinto. ¿Es malo? No. Es bajo en nivel espiritual? Si. Digamos que es lo básico para existir.

Sin aplicar un juicio de valor, Nefesh estando al mando, es un nivel espiritual bajito que no muestra más aspiración e inspiración, que sostener al cuerpo con vida y con sus necesidades cubiertas. La bondad puede no estar aún tan presente ya que la vasija dominada aún por el deseo de recibir para sí mismo, no será empática y parecerá carecer de humanidad. Quizás sea hasta correcto mencionarlo así ya que es el alma que se comparte con todo ser vivo.

Hay tikunes que te ponen en el inicio de esa espiral, y la luz de la elevación tendrá que ir instalándose conforme el hambre disminuya, y la vida se vea menos amenazada.

Quizás pienses que ahí están los ladrones y malvivientes, pero yo diría que en lenguaje espiritual son los que están comenzando a subir la montaña desde la base, ya sea que sea por una consecuencia de su desarrollo de consciencia o quizás una experiencia que el ser haya decidido experimentar. Como saben, desde la Kabbalah hay almas que brindan servicio a otras poniéndose en situaciones disparejas para despertar en otros algunos deseos más altruistas.

Este sería un primer nivel de la vida espiritual. Su mundo espiritual es Asiá, y su plano de experiencia es el cuerpo físico y la acción.

Veremos los siguientes próximamente.

Espero que este tema esté respondiendo al lector(a) que lo solicitó. Quedo atenta en comentarios. 😊

Feliz semana Comunidad

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

Imagen Nano Banana - prompt Prana Pascual



lunes, 9 de marzo de 2026

La importancia del trabajo personal

Los cinco niveles del alma en la Kabbalah (Nefesh, Ruaj, Neshamá, Jaiá/Chayah y Yejidá) explican las diferencias individuales al representar grados ascendentes de consciencia espiritual, manifestándose de forma desigual en cada persona según su tikún, desarrollo y raíz del alma.

Por ello, aunque todos provengamos del Uno, la individualidad de Maljut y el libre albedrío nos va despertando (por explicarlo de alguna manera) en momentos y grados distintos.

El trabajo personal es el medio para que en el mundo fragmentado en el que vivimos, pueda volver a la unidad.

No todos los individuos activan o equilibran estos niveles por igual en una encarnación, lo que genera variaciones en instintos, emociones, intelecto y conexión divina.

¿Cuáles son esos cinco niveles? De acuerdo con la Kabbalah son estos:

Nefesh (nivel vital)

Gobierna lo físico y biológico: apetitos, supervivencia y conexión al cuerpo; es el más bajo y común, pero su dominancia causa impulsividad en unos, mientras otros lo controlan mejor.

Los maestros nos enseñan que el Nefesh está en la sangre.

Ruaj (nivel emocional)

Maneja emociones, moral y relaciones; explica diferencias en temperamento (amor/temor a Di.os) y empatía social. Pensándolo de esta manera, por esto es importante trabajar esta esfera en nuestra vida diaria, ser consciente y capaz de manejar tus emociones es una manera de hacer un trabajo espiritual y de elevación.

Neshamá (nivel intelectual)

Faculta comprensión espiritual, ética y trascendencia; varía por capacidad cognitiva y fe, distinguiendo pensadores profundos de los más instintivos.​ El trabajo del entendimiento es para los humanos, casi diría que más importante que saber, ya que uno puede ser demasiado intelectual, pero entender es un nivel en que resulta absurdo seguir en necedad, algo que revela sus causas de manera clara es algo que se eleva y difícilmente volverá a descender a la oscuridad.

Jaiá (nivel vital superior)

Raíz potencial del alma, infunde voluntad y fe supra-racional; su activación genera líderes espirituales vs. seguidores.

Yejidá (nivel unificado)

Punto único de unión absoluta con Di.os, más allá de subjetividad; rara en vida, marca potenciales tzadikim (justos), explicando almas "elevadas".

Como verás tenemos una trayectoria por cubrir, aunque no se trabaja de manera separada sino integral. Pero cada uno tenemos tarea pendiente, y mientras más claro lo tengamos, mejor 😊

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

Imagen Nano Banana / Gemini

Una de las fuentes consultadas https://www.morasha.com.br/es/misticismo/las-dos-almas-del-hombre.html / chabad.org, onehousekabbalah