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jueves, 4 de junio de 2026

Tolera mantener silencio


Hoy el último apartado acerca del amor verdadero basado en clases del gran Maestro Rav Berg.

Para dominar cualquier arte del alma es necesario antes aprender el arte del silencio. El verdadero compromiso no es una promesa grandilocuente sino la humilde capacidad de mantener la boca cerrada cuando la voz interior insiste en reaccionar.

Silenciar la reacción no significa negar la sensación; significa asentarla en el interior como semilla, conservarla con paciencia y esperar para que no salga como un juicio.

Mantener dentro lo que nos disgusta es una tarea de coraje espiritual. Hay mil impulsos que reclaman salida inmediata; al darles palabra sin contemplación, sólo repetimos los viejos patrones y fortalecemos la fragmentación dentro de nuestras relaciones.

En cambio, abrazar esa incomodidad en silencio permite que la fuerza interna se reconfigure: la emoción se desactiva, la razón se clarifica y el corazón puede revisar su mapa. El fruto es una inteligencia emocional que no se deja arrastrar por cada oleada, sino que aprende a navegar con una brújula interior.

Cuando la contención falla, la reacción se presenta como confrontación agresiva: no para transformar, sino para afirmar el propio malestar. Hablarás mientras la vsaija del otro no puede recibir.

Ojo, la confrontación por si misma -como lo hemos visto-, no es negativa. Es la forma en la que la colocamos en el ánimo del otro, lo que genera la experiencia de amor o de ataque que se construye.

La incapacidad de elegir el momento, intensidad e intención, no busca la mejora en la relación, sino que por el contrario, busca la reivindicación del “yo” dolido.

Considéralo: Puedes depositar un confrontación cuidadosamente o dejarla caer como un proyectil, y créeme, aún las mismas palabras dichas con esa distinción en la intensidad, tono, velocidad y volumen, hacen una diametral diferencia.

La senda del amor espiritual, por el contrario, nos invita a convertir cada disgusto en ocasión de cultivar nuestra unión y convivir con humildad; al transformar la queja en observación, la agresión en comprensión, logramos que el ruido se vuelva música, el silencio se comprenda como respeto no como indiferencia, y el momento de expresar se viva como una conversación desde la auténtica apreciación y deseo de aportar bien a la vida de nuestro ser querido.

Obsérvate. Todos hemos caído alguna vez en el "te lo dije", o hemos querido intervenir en el momento menos adecuado para el prójimo (no solo hablo de relaciones románticas, hablo de amigos, contrapartes, colegas, colaboradores etc.).

Contener la erupción causada por nuestro ego, para no bañar de reconvenciones y prédicas fuera de momento y tono son una de las más grandes señales de aprecio y amor verdadero hacia nuestros amados. Es difícil...pero es posible.

Espero hayan disfrutado de esta revisión de temas acerca del amor de las que alguna vez habló el querido Rav.

Feliz día Comunidad

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

Basado en clases del 2007 impartidas en conferencia, por El Rav Phillip Berg

Imagen Nano Banana - prompt Prana Pascual

miércoles, 3 de junio de 2026

Confrontar sin traer fantasmas del pasado


En el camino del alma, el amor verdadero no es solo dulce contemplación; es trabajo de refinamiento y rectificación. 

En términos de la Kabbalah, cuando dos almas buscan adhesión (devekut), se activan luces y vasijas: la Luz revela lo que aún no está puro en la vasija. Por eso una de las pruebas más claras del amor auténtico es la capacidad de sostener la confrontación positiva —no para herir, sino para hacer que la verdad emerja y sea transformada en unión. Confrontar con intención de sanar es como abrir una ventana para que la Luz entre y purifique lo que opaque la relación.

A menudo, cuando surge una discusión, traemos «la basura» de tiempos pasados: desencuentros antiguos, reproches no resueltos, pequeñas ofrendas de rencor. Eso ocurre porque la consciencia no se queda en el momento presente; proyecta sombras de viejas heridas sobre el conflicto nuevo.

La confrontación positiva, en cambio, exige hablar de lo que está aquí y ahora: limitar el foco, nombrar la ofensa concreta y evitar el carrusel de acumulaciones. Así la conversación se convierte en una tijera que corta nudos antiguos en vez de en un cuchillo que los profundiza.

El verdadero desafío es distinguir entre querer aclarar para unir y querer tener la razón para ganar poder temporal

Si el motivo es egoísta, la palabra se vuelve arma y la Luz se retira. Pero cuando abordas el secreto doloroso —esa falta de transparencia que el Zohar dice que la Luz perseguirá hasta el fin del mundo— y lo enfrentas proactivamente, abres la puerta a la misericordia. Incluso si el proceso duele, la exposición sincera permite que la energía de unión actúe: la teshuvá (retorno) y la reparación ocurren allí donde la verdad se sostiene con humildad.

Por eso, cuando buscas más unión, la Luz ayuda; cuando huyes o manipulas, surge el caos.

Practica la confrontación positiva como un arte espiritual: habla claro, escucha con apertura, negocia con intención de crecimiento y acuerda pasos que reparen. Al transformar el conflicto en ocasión de unión, conviertes los desafíos en escalones hacia una relación más sana y una kedushá (santidad) compartida.

¿Has tenido opción de confrontar y has fallado en el intento? Es una habilidad difícil de dominar, pero vigilar tu intención de resolver no de destruir es imprescindible. Haz ajustes Comunidad, los que necesites. También puedes pedir apoyo profesional para aprenderlo de manera proactiva.

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

Basado en enseñanzas del Rav Phillip Berg 2007

Imagen: Fantasmas del pasado Nano Banana prompt Prana Pascual

 


martes, 2 de junio de 2026

Intercambio de necesidades


Sigamos con nuestras lecciones sobre el amor.

La verdadera conexión espiritual no nace de intentar rellenar las faltas del otro. Cuando la relación se funda en cubrir carencias —en rescatar, sostener o consolar desde un vacío propio o ajeno—, lo que aparece a primera vista como cercanía es en realidad un intercambio de necesidades.

En términos kabbalísticos, es la unión entre un recipiente herido y otro que funciona como “reparador provisional”; no se produce la expansión de la Luz, sino una fijación en los lugares débiles del alma. Así la interacción no eleva, sino que estabiliza la oscuridad enmascarada como consuelo.

Otro aspecto crucial es la dinámica "víctima–victimario" o la otra modalidad, "víctima - super héroe" que surge en estas relaciones.

Donde hay alguien que necesita ser salvado, surge quien desea ser salvador; el papel de “héroe” y el papel de “necesitado” se alimentan mutuamente. Lo que comienza como bondad puede transformarse en dominación sutil: el héroe obtiene su identidad y su gratificación emocional al sanar, el necesitado recibe alivio pasajero, pero sigue anclado en su falta. Desde la perspectiva kabbalística, ambos permanecen en una vasija fracturada que impide la revelación auténtica de la Luz interior.

Esto es peligroso porque confunde bienestar con verdadera transformación.

La sensación de satisfacción al “salvar” o la comodidad de ser “cuidado” funcionan como anestesia: ambos evitan el trabajo real de reparación interna y de crecimiento espiritual. La auténtica relación—la que permite que la Luz se expanda—no busca llenar agujeros ajenos ni recibir identidad a través del otro; busca activar la responsabilidad por el propio tikún y acompañar al otro para que descubra y sostenga su propia Luz.

Para una práctica cotidiana: antes de entrar en la acción de ayuda, pregúntate si tu impulso surge de compasión que empodera o de una necesidad de ser necesitado. Invita al otro a tomar su lugar como portador de Luz, no como recipiente a rellenar. Así la conexión se transforma de una alianza con la carencia en un encuentro que permite la elevación de ambos.

¡Feliz día Comunidad! Haz ajustes :)

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

Apoyado en clases del Rav Berg El Centro de Kabbalah Internacional 2007

Imagen: Nano Banana  prompt Prana Pascual

lunes, 1 de junio de 2026

No caer en vano merecimiento


En la senda del amor verdadero, una condición esencial es dejar atrás la sensación de vano merecimiento —en hebreo, Maguía Lejá—, porque el sentido de que "ya me lo merecía" bloquea la apertura del alma.

Cuando el yo se siente acreedor, se cierra el canal de gratitud que recibe luz. El alma que reclama su derecho a las bendiciones actúa desde un falso centro egoico, y por ello no percibe la chispa de lo dado: la sorpresa divina se vuelve invisible para quien presume haber "ganado" lo recibido.

La Torá nos da un ejemplo claro en la historia de Koraj. Su protesta no fue solo política sino espiritual: su orgullo creó una barrera que le impidió reconocer el fluir de la Shejiná en el liderazgo legítimo de Moshe. En términos kabbalísticos, Koraj se apoyó en un klipá de soberbia que ocultó las sefirot de yesod y hod —la conexión y la gratitud—, y por eso la tierra se abrió y lo tragó; no como castigo moralista simple, sino como señal de que la consciencia cerrada no puede sostener la continuidad de la presencia divina en su vida.

Cuando creemos merecer, perdemos la capacidad de hitpa'alut —la conmoción interior que despierta la admiración y la humildad— y con ello el corazón se resiste.

Para cultivar el amor auténtico debemos practicar la humildad interna: reconocer que toda bondad es shaját (don) desde el Ein Sof, y aprender a recibir con hakarat hatov —la consciencia activa del bien recibido—.

Disipando la máscara del mérito y abriendo la vasija interior para que la luz entre sin obstrucciones podemos encontrarnos con el otro en un diálogo de reciprocidad, donde la sorpresa, la gratitud y la admiración sostienen el crecimiento del alma.

Desde esa postura, el amor se vuelve verdadero: no un contrato que exige, sino una ofrenda que se agradece, permite el misterio y celebra la presencia continua de lo divino en lo cotidiano.

Feliz semana Comunidad

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

Basado en clases del Rav Phillip Berg / El Centro de Kabbalah 2007

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viernes, 29 de mayo de 2026

Soltar expectativas


El amor verdadero florece en un terreno libre de expectativas y condiciones.

Cuando injertamos expectativas en la relación con el otro, creamos límites: definimos cómo debe actuar o responder lo que amamos.

Esa semilla de expectativa reclama un fruto específico y, si no lo recibe, genera sensación de carencia y sufrimiento. En términos kabbalísticos, las expectativas actúan como kelim (vasijas) demasiado rígidas: pretenden contener la Luz en formas prefijadas, y al hacerlo, rompen la posibilidad del flujo auténtico de Ein Sof hacia abajo.

La expectativa nos coloca en el papel de víctima, porque supone que el otro tiene la obligación de proveernos. Así transferimos nuestra potencia interna hacia afuera y quedamos a merced de respuestas ajenas. El sentimiento de impotencia nace cuando esperamos recibir en vez de crear.

La sabiduría práctica aquí es clara: preguntémonos primero “¿qué puedo dar?” en vez de “¿qué voy a recibir?”. Al tomar la iniciativa —al cultivar nuestras propias vasijas interiores con intención y esfuerzo— regeneramos el equilibrio entre dar (Jesed) y recibir (Gevurah), y permitimos que el flujo de energía circule sin obstáculo.

Cuando renuncias a las expectativas, recuperas la capacidad de apreciar lo que llega. La dinámica víctima–victimario se sostiene porque ambos roles requieren uno del otro para mantener el bloqueo energético; si uno deja de esperar, el patrón se disuelve.

En lenguaje kabbalístico, el corazón abierto que ofrece sin condición se alinea con la sefirá de Tiferet: armoniza y permite que la Luz se refleje sin exigir forma. Practicar el amor sin condiciones es dejar que la realidad revele su plenitud, sosteniendo la responsabilidad de tu propia consciencia y siendo —antes que receptor pasivo— canal consciente del amor que deseas ver manifestado.

Como verás, estamos hablando de amor que logra madurar, ya que normalmente al inicio de toda relación, lo usual, es entrar llenos de expectativas, pero eso es el enamoramiento. Amar es ya el resultado de un proceso que va permitiendo hacer estos ajustes y que el sentimiento se vuelva profundo y estable.

Shabbat Shalom cuando sean visibles las primeras tres estrellas en el firmamento nocturno.

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

Basado en clases del Rav Berg / El Centro de Kabbalah Internacional

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jueves, 28 de mayo de 2026

Conectar con la unidad

En el corazón de la enseñanza kabbalística está la afirmación de que la realidad cotidiana —tiempo, espacio y movimiento— es una construcción parcial, una máscara que llamamos el “1%”. Esa máscara organiza la percepción en fragmentos separados: yo aquí, tú allá; presencia gobernada por los sentidos.

Desde ese lugar, nace la frase popular en inglés, “out of sight, out of mind”: si no veo a alguien, lo olvido; su existencia se reduce a memoria episódica y afecto condicionado. Pero la tradición mística nos recuerda que debajo de esa superficie hay una red más amplia: la consciencia compartida que no depende del cuerpo ni de los estímulos sensoriales.

Cuando dos personas trabajan sistemáticamente para “levantarse por sobre la ilusión” —es decir, para trascender la identificación con el 1%— su vínculo puede convertirse en algo que desafía las leyes ordinarias. La kabbalah habla de neshama y de puntos de luz que resuenan entre almas; cuando esos puntos se afinan, la comunicación puede ocurrir sin palabra ni presencia física. No se trata de mera fantasía, sino de cultivar un estado en el que la mente encaja en una frecuencia común: una especie de telepatía que florece porque ambas consciencias han reducido su apego a la separación y se sostienen en la realidad de la Ein Sof: la unidad infinita que precede a la división.

La muerte, desde este punto de vista, no borra la conexión genuina; más bien desenmascara la ilusión del 1%. Enterrar el cuerpo no implica enterrar la verdad relacional. Si aceptamos que la “muerte” del 1% significa dejar atrás la identificación fragmentada, entonces la partida de un ser querido puede ser la ocasión para liberar las proyecciones y reestablecer una conexión más profunda, no inferior.

En términos kabbalísticos, el descenso del nefesh al olam ha sido completado para la forma, pero las semillas de luz que conectan las almas permanecen y pueden incluso desplegarse con mayor claridad cuando se quita la cortina de lo físico.

Cultivar esta conexión exige disciplina interior: desaprender la reflexividad sensorial que nos hace “olvidar” y cultivar la atención prolongada a la resonancia del otro.

Te voy a proponer un ejercicio práctico, todos estamos aprendiendo y esto puede resultar interesante: imagina dos radios sintonizando la misma emisora. Durante cinco minutos, siéntate en quietud; respira lento y llama interiormente al nombre o al “tono” del otro como quien afina un dial. No busques imágenes ni recuerdos, solo escucha la frecuencia; permite que llegue una sensación, palabra o imagen sin forzar. Repite con regularidad. Observa si con el tiempo, la práctica refuerza una memoria que no depende de la vista, y lo que antes era “out of sight, out of mind” puede transformarse en una presencia continua más allá del tiempo y el movimiento. ¿Te animas a hacerlo?

Feliz día Comunidad

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

Basado en clases de Rav Berg / El Centro de Kabbalah Internacional

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miércoles, 27 de mayo de 2026

Multiplicar la luz


Cuando estamos inmersos en una relación verdadera, muchos creen que todo debe equilibrarse de inmediato: sacrificar tiempo, energía y atención de otras áreas para que “la pareja” prospere. Esa creencia surge de un entendimiento superficial del amor. En la Kabbalah, el amor no exige despojo; exige expansión. El quinto paso del amor auténtico nos revela que la unión correcta no es un balancín que tira hacia un lado y desequilibra al otro, sino una fuente que multiplica luz y vitalidad hacia todos los rincones de la vida.

Amar de verdad es irradiar. Cuando una persona se enamora sanamente, se convierte en un faro: su luz eleva a quien se acerca. No se trata de dependencia ni de consumación de recursos personales; se trata de aumentar el valor del otro, de potenciarlo, de catalizar crecimiento. La relación debe sumar: la pareja no absorbe la vida personal, sino que la fertiliza. Así, en vez de dejar áreas desatendidas, las alimentamos con la energía que nace del encuentro.

La dinámica correcta es la de la multiplicación. Cuando compartimos tiempo y energía en una conexión sana, ambas personas ganan capacidad vital. Más energía significa más tiempo de calidad, mejor creatividad, y mayor disposición para participar en proyectos, amistades, trabajo y servicio. La Kabbalah enseña que dos luces que se unen no se apagan; se combinan y se vuelven una antorcha más brillante capaz de iluminar caminos que antes estaban oscuros.

Prácticamente: convierte tu relación en plataforma, no en jaula. Hagan juntos aquello que nutre otras áreas de su vida: proyectos creativos que enciendan la pasión individual y compartida; actividades comunitarias que expandan su red y propósito; rituales cotidianos que fortalezcan cuerpo y alma. Cuando la pareja es motor y no freno, cada esfera personal —familia, trabajo, estudio, espiritualidad— recibe un plus de energía y sentido.

Este quinto paso pide responsabilidad y consciencia. Pregúntate: ¿mi relación me vuelve faro o me vuelve lastre? ¿Potencia mis talentos y vínculos, o los disminuye? Si la respuesta apunta a limitación, es hora de reequilibrar desde la luz: abrir espacio para los propios intereses, restablecer límites sanos, y recordar que el amor verdadero honra la totalidad del ser.

En síntesis: en una relación kabbalística y madura, el desequilibrio aparente se transforma en reequilibrio expansivo. La unión correcta no merma nuestras vidas; las engrandece. Cuando amas con verdadera intención, te conviertes en faro, multiplicas energía y oportunidades, y construyes una vida más rica —no menos— para ti y para quienes te rodean.

Observa y haz los ajustes que requieras :)

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

Basado en clases del Rav Berg / El Centro de Kabbalah Internacional

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martes, 26 de mayo de 2026

Tener "columna central"


Otra cosa que dice el Rav Berg con respecto al amor

"Lo único que da plenitud a una persona es mejorar al mundo. Es lo que hace feliz a la gente. Que lo que toque se torne en bendiciones, cambiar al mundo, marcar la diferencia, causar un impacto".

Una relación verdadera es que las persones se potencien mutuamente para afectar más a su entorno positivamente.

Generalmente ambos deben tener objetivos más o menos similares, si no se va a volver un problema. Vivirían en direcciones opuestas. Es como unir dos compañías que no tienen nada que ver entre si.

Una persona que puede tener vasija para el amor comprometido, debe tener ya trabajada una misión, una declaración de los valores que no está dispuesto a sacrificar como son la amistad, la fidelidad, que su trabajo cause un impacto positivo en el mundo, que mejore la vida de la gente en la rama en que se desempeñe etc.

Conocer lo que no es negociable para sí mismo, las cosas por las que vive. Quizás pueda modificar y ajustar, pero contar con una "espina dorsal", una "columna central", de lo contrario se es una pluma al viento, un muñeco de goma.

Tienen que ser dos personas que tengan definido porque están aquí en este mundo. En ese momento y solo ahí es cuando puedo encontrar a esa persona. Si solo se está entrenado para vivir en "el uno por ciento" (la materialidad), muy probablemente se va a fallar también en los compromisos que requieran de seguir un proceso largo.

Podríamos decir que solo teniendo ya trabajado un entendimiento espiritual (ojo, no estamos hablando de profesar una religión necesariamente, se puede tener valores espirituales sin serlo) puedes ser capaz de pasar la vida con alguien de manera feliz, en crecimiento constante y satisfactorio.

Feliz día

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

Basado en clases del Rav Berg / el Centro de Kabbalah Internacional
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lunes, 25 de mayo de 2026

Del otro lado del océano


Continuando con la clase acerca del amor que dio el Rav Berg, el mencionó una tercera situación acerca de este fenómeno tan mencionado pero que no todos alcanzan que es conformar una pareja bien avenida.

En el libro de reencarnación del Ari dice que el alma gemela va a venir del otro lado del océano. De un lugar totalmente distinto a mi o completamente de otro mundo que yo, una familia completamente diferente, diferente percepción de la vida.

Las relaciones verdaderas vienen de lo inesperado. Las cosas más espectaculares de la vida vienen de lo que no estás esperando. Puede venir de cualquier parte.

Cuando en la tradición kabbalística se dice que “el alma gemela viene del otro lado del océano”, no se está hablando necesariamente de una persona extranjera en sentido literal. La frase apunta, más bien, a la experiencia de encontrarse con alguien cuya historia, sensibilidad y camino de vida parecen venir de un mundo muy distinto al propio. En ese lenguaje simbólico, el “océano” representa distancia, separación y también misterio: alguien que no se parece a mí, que no fue criado como yo, que piensa diferente, ama diferente y ve la vida desde otro lugar.

En las enseñanzas atribuidas al Arí, especialmente en Shaar HaGilgulim o La puerta de las reencarnaciones, la idea de vínculo entre almas no se reduce al romance. El Arí enseña que el alma humana tiene muchas raíces y que, a través de distintas encarnaciones, va corrigiendo chispas espirituales pendientes.

En ese marco, ciertos encuentros afectivos no son casuales: pueden ser parte de un proceso de corrección, encuentro y "completar" del alma. Por eso, la noción de alma gemela en Kabbalah habla tanto de amor como de propósito espiritual.

La "distancia" de la que vengan no es un problema en sí mismo; de hecho, puede ser parte del diseño espiritual. La diferencia despierta aprendizaje, madurez y expansión de consciencia. En lugar de buscar una copia de uno mismo, la Kabbalah sugiere que la verdadera unión aparece cuando dos personas pueden complementarse, sostenerse y crecer juntas sin perder su individualidad.

Otro concepto importante es el de tikún, la corrección. En Kabbalah, la relación no sólo sirve para “sentirse bien”, sino para trabajar aquello que todavía necesita reparación: ego, miedo, dependencia, rigidez, incapacidad de recibir o de dar. Por eso, una pareja significativa puede sentirse profundamente familiar y, al mismo tiempo, desafiante.

Como veremos, más allá del romanticismo de encontrar "un príncipe azul", lo que nos podemos encontrar es un opuesto complementario, un alguien que nos espejee, nos conozca tanto que no podamos esconder temas que necesitan ser revisados.

Hay almas que tendrán la capacidad de reflejarnos hasta los aspectos más incómodos, y posiblemente para otras personas, nosotros tendremos ese mismo efecto, pareceremos adversarios, sin embargo cuando en la formula hay amor, aunque toquemos inevitablemente heridas, generalmente será por bien, no con afán de destruir.

Feliz día Comunidad

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

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Estas son lecciones del amor basadas en clases impartidas por El Rav Berg, en su momento, en El Centro de Kabbalah Internacional.



domingo, 24 de mayo de 2026

El amor no es ciego, pero es inteligente y sensible


Ya que estamos hablando del amor, quiero compartirles una segunda regla del amor que nos explicó el Rav Berg a través de sus alumnos que en aquel momento estaban en México.

La segunda regla del amor (la primera la vimos ayer), es la conexión más allá del 1%* (ver nota al calce sobre el 1% y el 99%))

La segunda regla del amor verdadero es que sea una conexión más allá del 1%

El concepto de esto es que eventualmente la parte física de una conexión en una pareja se va a desvanecer. El mundo del 1% es finito, tiende a desaparecer. Tiende a deteriorarse y eventualmente cuando se ha basado solo en una relación a través de lo físico, estas tienen un fin. Belleza física, atractivo sexual, el poder, el dinero no serán suficientes.

Las relaciones verdaderas y durables tienen que estar relacionadas con la energía de la persona, en su Luz interna

Explicaba el Rav Berg a través de un cuento bonito de un kabbalista que tenía una hija preciosa ya en edad casadera. Un día, llegó de visita un hombre más bien feo. Toca a la puerta del padre de la chica y le dice que quiere que le permita cortejar a su hija (recordemos que esta historia pasa siglos atrás, ahora eso sonaría absolutamente extraño 😜)

El padre al ver que es feo, se niega, pero el hombre insiste día tras día. Un día el solicitante pide se le permita un ratito para hablar directamente con ella. El padre accede ya también para terminar con la situación, pensando que por su fealdad la hija de inmediato lo despacharía.

La sorpresa es que ella después de un rato de conversar accede a ser cortejada y eventualmente casarse con el.

Ante la sorpresa del padre, ella que era un alma con buena comprensión, supo que a ella le correspondía el tikún (la corrección) de venir siendo fea físicamente, pero que este hombre (siendo su alma gemela) no podía soportar que ella pasara por eso, así que en el momento de encarnar, el había asumido esa fealdad para que ella no lo sufriera en carne propia, tomando el riesgo de que ella no le reconociera, y sin embargo, ella si percibió la belleza interna de él, y por ello decidió permitir el cortejo y finalmente casarse.

Como todo lo físico en este mundo, lo feo es un reto. Es como el dolor de compartir, es un reto. Es la ilusión del 1%, que funciona como un colador, y que a medida que crecemos espiritualmente, esperamos ser cada vez más capaces de ver más, y más claramente, y que con ello podamos conectarnos  con la gente correcta.

Conectar solo por apariencia será factiblemente una unión solo del 1% que muy posiblemente termine por falta de sustancia.

Alguien de los alumnos preguntó en aquella ocasión (¡¡estoy hablando de 2007!!)

"¿Cuál es la razón de que alguien sea feo o guapo?"

El maestro respondió: "Lo feo puede ser una protección para que solo las personas que vean a profundidad puedan encontrar belleza en ese ser. Puede ser hasta una bendición. Pero cada alma tiene su propia historia, no se puede generalizar.

Hablando del amor, reflexiona ¿Cómo te relacionas tú? ¿Solo evaluando el 1% o ves el 100% y primordialmente el 99% (los atributos y cualidades espirituales, éticas etc. de la persona en cuestión)? 

También puedes considerarlo a la inversa ¿Te eligen solo por tu belleza física y no valoran tus principios, tu bondad, inteligencia y capacidades? Cuidado, puede ser un amor muy débil el que solo te venera en tu exuberancia de juventud, ya que eso, bien sabemos, no dura para siempre.

Se dice que el amor es ciego, yo no lo creo, pero debiera ser inteligente y sensible y no se supedita tan solo a la apariencia. ¿Tú que reflexionas?

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

Imagen Nano Banana - prompt Prana Pascual

*Para quienes tienen poco tiempo de leer el blog, hay una máxima kabbalista que dice que el mundo material equivale a tan solo el 1% y el mundo espiritual es el 99% del todo, es decir esto que nos parece inmenso como mundo es apenas la expresión de 1/99=100

sábado, 23 de mayo de 2026

Tu, yo, Nosotros


Hablar de Kabbalah es hablar de un Árbol con múltiples ramificaciones, por tanto se pueden seguir muchos senderos al estudiarla. La vida entera cabe en ella así que no hay como parar salvo que pierdas el deseo.

Con los años de estudiante, he explorado varias de estas sendas aquí con ustedes en el blog, siendo una de las caminatas más asiduas, la de seguir a Moisés por el desierto en múltiples ocasiones.

Todas esas lecciones ya están en el blog y estoy pensando cómo hacerlas accesibles y evidentes para poderlas visitar con frecuencia pero también recorrer otras vías con otros temas que seguramente también serán de tu interés.

Hoy que hemos acabado el Omer y que cerramos fuerte llegando hasta el concepto de ama a tu prójimo como  a ti mismo, nos dimos cuenta de que aunque la frase se dice fácil, en realidad tenemos que estar muy preparados para llegar a esa posibilidad.

Hoy quiero hablarte de aspectos del amor, ya sea de pareja o ya sea del prójimo que esté cercano. El punto del que te hablaré hoy es: el amor es un proceso continuo.

Algo que sale en la Torah cuando habla de Isaac y de Rivka, dice que primero se conocieron, luego se casaron, y luego se amaron. Solo después de que tomaron esa decisión empezaron a amarse. 

En las relaciones de dos personas (lo mencioné en el Omer), dos llegan a ser más que dos y no me refiero ni a un hijo ni a un tercero en discordia, me refiero a que somos "tú" y "yo" y el tercer componente es "la relación en sí misma" (los dos en unidad), como si esta fuera una entidad por si sola.

El "tú" y el "yo", somos individuos. Cada uno podemos tener nuestras decisiones y nuestras prioridades e intereses, eso es verdad, pero cuando quieres hacer una relación permanente y amorosa con alguien, hay decisiones que se "colegian", se consensan. Ninguno de los dos está por encima, ambos tienen el mismo peso, pero la relación tiene el voto definitivo ¿Qué es lo mejor para la relación?

Y aquí el twist kabbalístico que nos explica claramente el Rav Berg: una pareja para sostenerse en el tiempo tiene que tener un deseo de transformarse a través de esta relación, de lo contrario, eventualmente causará aburrición. El limite del no querer cambiar, cierra la posibilidad de avanzar.

La relación es el lugar en el que se está dispuesto a ser modificado para poder crecer, desarrollarse y se hace a través del apoyo de este triangulo que somos tú, yo y la relación comprometida y dispuesta a dar y a recibir.

Ser pareja no es fácil, por eso algunos padecen o claudican al intentarlo. El que no quiera ser transformado a través de la relación, revienta porque no hay manera de permanecer asociado amorosamente a menos que estés dispuesto a hacer ese trabajo de permitirte ser modificado y ayudar al otro a modificarse con AMOR, no por coerción, sino porque para el tercer elemento, la relación en sí, le es necesario para fructificar.

Quien solo quiere la comodidad de no verse perturbado normalmente se quedará en los límites del "quiero" pero no traspasará a las puertas del "puedo". Y seguirá su camino individual impermeable de querer lo suficiente como para ceder.

No es obligatorio relacionarse de esta manera, pero si es de las grandes maneras para darte cuenta de que en individual, todos tenemos nuestros orgullos y necedades que se van cristalizando cada vez más con el tiempo, y que cambiar y transformarse no sucede con generosidad. La individualidad normalmente nos detiene en un solo modo de ser y nos atasca en el "Así soy yo".

¿Tú que reflexionas? 

Shabbat Shalom

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt


lunes, 22 de septiembre de 2025

La relación humana


Hoy por la noche, será la conexión a la que llamamos Rosh Hashaná.

Es verdad que su acepción más común, es la de Año Nuevo Judía. En realidad, es un ciclo lunar que da inicio a lo que llamamos el mes de Tishrei, es decir de Libra, signo de la Balanza.

El ciclo representa La creación del alma consciente de los humanos, por eso justamente es una balanza; en un mundo donde aparentemente existe el bien y el mal, los humanos entramos en conflicto, en dilema, en duda, ese es el "jugador" que siempre estará sentado en nuestras mesas "¿Qué pasaría si? ¿Qué es mejor, esto o aquello? ¿Esto es bueno o es malo?"

El mundo material nos hace percibir dualidades que parecen irreconciliables, aunque en realidad todo es continuo en este mundo redondo, no hay realmente fragmentación, pero si la hay, desde nuestra percepción de los cinco sentidos.

Esta noche, hagas o no las conexiones formales de rezo y cena, tengo una recomendación para tu consciencia: Observa y reflexiona, ¿Cómo es tu relación con los demás seres humanos, especialmente los más cercanos y frecuentes? Familia, colegas, jefes, empleados.

Gente con la que convives mucho más que tan solo un instante en una fila de supermercado.

Los humanos demostramos principalmente nuestra consciencia en la relación que demostramos con los otros individuos de libre albedrío. Es verdad que la naturaleza y los animales nos resienten y hay que comprenderlo: merecen nuestro respeto, pero la interacción humana es el tema más complejo y difícil de toda la experiencia de humanidad.

Los otros, no están para complacerte, ni para cumplir tus expectativas, son humanos que también tienen libre albedrío y derechos. Gente que no está diseñada para desear lo mismo que tú en el mismo instante, ni para comprenderte ni para darte por tu lado...

¿Cómo es tu relación con los demás seres humanos? Eso es verdaderamente el gran diferencial que tenemos que desarrollar todos y cada uno de nosotros. La calidad de tus relaciones en gran medida indica la calidad de tu vida, pero no solo de ello, sino también de tu grado de desarrollo espiritual.

Shana Tová al caer la noche

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

Imagen https://marketingyservicios.com/la-importancia-de-las-relaciones-humanas/

lunes, 12 de enero de 2015

Lunes 12 de enero de 2015 Quien tenemos alrededor.

Lunes 12 de enero de 2015

Lo que tenemos en nuestras vidas no es ni cercanamente tan importante como quién tenemos alrededor.

Karen Berg
__________
Este es un día muy especial para mi y no podría estar más de acuerdo con Karen al respecto de la importancia de las personas que nos rodean.

Hay una lección que está patente en el aire desde hace ya algún tiempo y es algo relativo a Yo Soy Él Qué Soy, así es como Di.os se presenta...y sí es como la gente somos...Somos los que somos y estamos en este mundo para ver que así cómo es, es perfecto, ha sido perfecto y seguirá siendo perfecto todo el cúmulo de experiencias que hemos tenido con las personas de nuestro entorno.

Perfecto jamás ha tenido nada que ver con una relación directa con placentero, o con que nada que no requiera de esfuerzo, pero las personas son quienes son (y cada uno de nosotros a nuestra vez) y una gran lección de incondicional es aprender a amar tal y cómo son, perdonarnos las ofensas, las vivencias que al paso del tiempo van matizándose para hacernos llegar a un lugar en el que podemos descansar y querer a la gente de nuestras vidas tal y cómo son sin exigirles ya que sean de otra forma. Los aceptas y puedes estar en armonía ya sin esperar que serán otros que tal vez "nos caerían mejor"...lo cual a fin de cuentas es imposible... =)

Tenemos a la gente a la que necesitamos y un buen día después de ello, si estamos atentos, nos damos cuenta que ya no es necesidad como tal sino que por fin llegamos a recorrer el proceso del amor y estamos simplemente porque amamos.

No sé porque todos pensamos que el amor se encuentra como quien pidiera encontrar un anillo de diamantes ya pulido y montado...ese es el cuento que nos hemos tragado...pero sólo puedes amar en la medida que te has esforzado por esa relación, así que vale más el cariño que viene desde la búsqueda, desde las piedras y todo el largo caimo para obtener su brillo.

¿Tienes retos en tus relaciones más cercanas? Quizás es que estás simplemente destinado a valorar tanto a esa persona que agotarás cualquier posibilidad de pan de la vergüenza entre ustedes y podrán un día decir "No hay nadie mejor que tu para mi".

Hoy es cumpleaños de mi mamá con quien siempre he tenido una relación hermosa y bendecida, pero que especialmente al paso de los años y de atravesar tantas situaciones como únicas compañeras la una de la otra, veo la magnificencia de Di.os al obsequiarme con una mujer como ella, la única que podría ser la promotora del amor incondicional y la libertad interior para mi Alma. Una alianza de amor perdurable día con día.

Gracias Mamá, Di.os te dé muchos años más en que puedas ver la cosecha de amor que has sembrado.

Quizás el Amor sea lo único que es Causa y es Efecto en igual medida, y tú tienes el mío por siempre.

Te amo

Prana Raquel Pascual