En las semana en la que debes estar más en paz, quizás tan solo meditando en calma pensado cosas bellas y virtuosas ¡Pum! El Satán te suelta una bomba de lo que menos puedas digerir en esta vida.
Así es el Satán. Espera a que estés deseando tan solo estar tranquilo y entonces se regodea con sus insidiosos ataques. No es causalidad, quizás ahí está la verdadera señal de cuánto más debes crecer.
Esto es algo que he experimentado personalmente y debo decir que cuesta mucho trabajo cuando estás en desesperación, refugiarte con paz suficiente en las oraciones en hebreo que -si no eres nativo- no comprendes su significado. Es verdad que puedes recurrir tan solo a la certeza de que son canales de luz, pero a veces necesitamos las palabras que nos hagan sentido, y para ello existen los Tehillim, los Salmos o también traducidos "Alabanzas".
Imagina que estás en medio de una tormenta emocional: el miedo te aprieta el pecho, la ansiedad no te deja dormir, o simplemente sientes que nada tiene sentido. En esos momentos, intentar armar una oración con tus propias palabras puede parecer imposible.
Los salmos son como un himnario del corazón humano, escrito hace miles de años pero que sigue sonando exactamente como tú te sientes hoy. No importa si no hablas hebreo, si nunca has pisado una sinagoga o iglesia, o si apenas estás descubriendo tu fe. Los Salmos ya pasaron por lo que tú estás pasando, y alguien, en algún lugar, ya oró exactamente lo que tú necesitas decir.
Los Salmos son 150 poemas-canción que forman parte de la Biblia, escritos principalmente por el rey David y otros autores inspirados. En hebreo se llaman Tehillim, que significa "alabanzas", pero en realidad son mucho más que eso: son lamentos, gritos de auxilio, cantos de gratitud, confesiones de culpa, declaraciones de confianza. Son el espectro completo de la experiencia humana elevado hacia Di.os.
¿Por qué son una excelente opción especialmente cuando no eres hebreo parlante? Porque los Salmos trascienden el idioma. Puedes leerlos en español, en tu idioma materno, y aun así funcionar. Es como escuchar una canción en otro idioma que de todas formas te hace llorar o te da paz.
Los Salmos ya hicieron el trabajo pesado de encontrar las palabras correctas para cada situación humana: hay Salmos para cuando tienes miedo, para cuando estás enfermo, para cuando necesitas protección, para cuando quieres agradecer, para cuando sientes que Di.os está lejos. Solo eliges el que resuena con tu momento y lo lees, aunque sea en voz baja, aunque sea con dudas.
Así que la próxima vez que te sientas perdido, abrumado o simplemente sin palabras, no forces una oración perfecta. Abre el libro de los Salmos, elige uno que hable a tu corazón, y léelo despacio. Deja que las palabras te carguen cuando tú no puedes caminar. Deja que el Salmo ore por ti hasta que tú puedas volver a orar por ti mismo. Después de todo, eso es lo que hicieron David, Moisés y tantos otros antes que tú: pusieron en palabras lo que todos sentimos, para que nunca, en ningún momento de oscuridad, nos quedáramos sin un puente hacia la Luz.
¿Qué Salmo resonaría con lo que estás viviendo hoy?
Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt
Imagen Nano Banana - prompt Prana Pascual
