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lunes, 2 de marzo de 2026

Volverse docto

Esta semana estamos recorriendo la porción número 21 de la Torah llamada Ki Tisa, que viene de las primeras palabras de la lectura: "Ki tisa et rosh ha'am" ("Cuando tomes un censo del pueblo").

En esta porción pasan cosas muy importantes (¡Como en todas!😁) pero hay algunas que nos pueden resonar ya que se habla del Becerro de Oro.

Lo hemos hablado ya en varias ocasiones, un becerro es una versión inmadura de un toro o de una vaca, ambos animales muy valorados (tanto en su versión masculina como femenina) ya que evocan estabilidad, fertilidad, madurez y para fines de su interacción con los humanos son seres que proporcionan sustento a las congregaciones humanas de muchas maneras útiles dando leche, alimento, trabajo de fuerza, piel para hacer artículos de uso.  Deberíamos sentir alta gratitud de muchas maneras hacia ellos, seres tan magníficos.

La condición de "pecar a través de adorar un becerro" representa las acciones de "anticiparse en demasía a", "no ser capaz de esperar", "no tener capacidad de hacer restricción para permitir que las situaciones se configuren con suficiente madurez para atenderlas", "dudar de que Di.os" (El Universo, El Gran Espíritu, El Absoluto, La Providencia, El Orden o como le quieras llamar) está presente y actuando en tu vida.

La Kabbalah es un cuerpo de sabiduría que invita a desarrollar una calibración de nuestras capacidades a un nivel así de magnífico. Nos convoca a la proactividad, pero no a la precipitación. Un gran atributo es el balance, el saber reconocer el momento justo, la fuerza necesaria, la intensidad correcta en nuestras elecciones y decisiones y actos. Esperar sin procrastinar. Actuar sin caer en impulsividad.

Obsérvalo en la vida, muchas situaciones demandan que sepas esperar, pero si se te pasa de espera, puedes estar siendo negligente, por ello estudiamos diario, nos revisamos a diario y debiéramos aprender en todo momento, solo así se vuelve uno docto...del verbo latino docére: enseñar, mostrar como hacer, saber, y de ahí la palabra doctor. Pero nadie es docto sin haber vivido, sin haber errado, sin haber caído.

Aunque pudiéramos pensar que "muy mal por los israelitas por ser tan tontos de caer", no es eso lo que necesitamos comprender de esta lección, lo que nos muestra es que el proceso de crecer implica equivocarse, pero responsabilizarse pronto de ello y corregir. No se trata de magnificar el fallo, sino de señalar la importancia de hacer tikun, corregir.

¿Hay algo que notes claramente que debes corregir en ti mismo? ¿Te observas impaciente, con poca tolerancia, poco flexible, impulsivo, poco observador de las causas y demasiado reactivo ante los efectos?

Este es el momento de hacer un alto y enterarte que puedes corregir. Todo el tiempo es una oportunidad para no seguir ternerito y estabilizarte como un toro, ser fuerte, pero ser valiente y aún pudiendo ser bravo y letal, ser pacífico y solo defenderte con gallardía cuando así se amerite.

Recuérdalo, la culpa no es un sentimiento que permite crecer, por el contrario abruma y nulifica a quien se deja apabullar por ella; el reconocimiento del error y la toma de responsabilidad, eso si nos permite movernos de lugar y elevar nuestra consciencia.

Feliz lunes: no solo lo leas, reflexiona y toma acción.

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

Imagen Pancho Blue La Manada FB


martes, 27 de febrero de 2024

Crear Becerros de Oro


En el capítulo bíblico de Ki Tisá, Moshé ascendió al Monte Sinaí después de decir a los israelitas que regresaría en 40 días. Ellos esperaron pacientemente pero calcularon mal el regreso de Moshé por seis horas y por ende comenzaron a preocuparse de que su justo líder, quien los había sacado de la esclavitud en Egipto, no regresase. Sintiéndose abandonados, se acercaron a Aarón, hermano de Moshé, y le pidieron que construyese un dios que asumiese el lugar de Moshé.

Aarón accedió y fabricó un ídolo en forma de becerro de oro a partir de la joyería ofrecida por el pueblo. Luego lo presentó ante los israelitas y les dijo: “Estos son sus dioses, Israel, quienes los sacaron de Egipto”.

Incluso después de los muchos milagros que los israelitas observaron aún sentían la necesidad de algo que los guiase. Ellos creían que la seguridad sólo podía encontrarse en el mundo físico. Esto no es un fenómeno poco común. De hecho, es parte de la naturaleza humana sentir seguridad en el mundo físico. El suelo debajo de nuestros pies y los techos encima de nuestras cabezas pueden ser muy reconfortantes. Llegamos a encontrar comodidad en cosas físicas (una taza de sopa caliente, un carro completamente nuevo, una manta peludita, un anillo de diamantes). Le otorgamos a estas cosas un significado y como resultado nos sentimos seguros cuando están en nuestra vida y nos sentimos inseguros cuando nos faltan. La verdad es que el mundo físico puede ser fugaz. La realidad trasciende los objetos físicos.

Para los israelitas fue difícil lidiar con esta idea y carecieron de certeza en el Creador. Desde nuestra perspectiva moderna es fácil decir que no tenían nada de qué preocuparse. Con un poco de paciencia y fe se habrían dado cuenta de que todo estaría bien en el momento correcto. Sin embargo, nosotros luchamos con esta misma conciencia y continuamos creando becerros de oro para nosotros mismos.

Es muy fácil para nosotros colocar nuestra fe en el mundo físico. Obtenemos un falso sentido de seguridad a partir de las cosas, imaginando que nuestras vidas serán mejores cuando seamos dueños de una casa bonita, cuando manejemos un buen automóvil o cuando mejoremos nuestro guardarropa. Ya sea de manera consciente o inconsciente, tenemos la tendencia a buscar plenitud en objetos físicos. Sin embargo, la realidad vive en el mundo que no es físico. La realidad vive en la interacción humana, en los actos de compartir, en el amor y en las oraciones. La única seguridad verdadera que puede encontrarse está en la Luz creada por nuestras interacciones con otros y en nuestra certeza.

Cuando el mundo físico es utilizado para elevar la conciencia, puede ser beneficioso. Pero es importante recordar que: “La conciencia no es algo que podamos sentir o tocar”, señala el Rav Berg, “a esto es a lo que los kabbalistas se refieren cuando dicen mente (conciencia) sobre (controlando) la materia (lo físico). Mente sobre materia quiere decir que nuestra conciencia controla nuestro mundo físico”.

El mundo físico es simplemente una herramienta para que podamos transformarnos y revelar más Luz. El Rav Berg explica: “Lo físico fue creado para que podamos eliminar los obstáculos como el tiempo, el espacio y el movimiento con nuestra conciencia. La única razón por la que existen estas limitaciones es porque están muy incrustadas en nuestra conciencia”. Cuando nos permitimos ver más allá del mundo físico, podemos ver la Luz del Creador. La Luz nos rodea cuando ayudamos a un amigo en necesidad, cuando realizamos actos de caridad o cuando experimentamos amor incondicional. La Luz nos apoya cuando tenemos certeza en que el Creador está cerca, incluso cuando no lo veamos.

Los becerros de oro que creamos son sólo muletas que nos ayudan a obtener conciencia de lo espiritual. Líderes espirituales como Moshé pueden ir y venir. Los objetos físicos pueden fallarnos. Pero no existe reemplazo para nuestra conexión con la Luz del Creador.

El Centro de Kabbalah Internacional

https://www.kabbalah.com/es/articles/creating-golden-calves/


domingo, 25 de febrero de 2024

¿Confiar o no confiar?


Una de las grandes trampas que nos impone contar con el obsequio de que los humanos seamos capaces de tener una percepción de tiempo (una de las grandes ilusiones del mundo físico de Maljut), es contar con algo que llamamos noción de pasado, presente y futuro, es decir, somos capaces de juzgar y narrarnos una historia de cómo fue el pasado (siempre con sesgo de nuestra memoria, pero eso no lo tenemos tan claro) o, especular cómo será el futuro, generándonos expectativas acerca de él, inventarnos negras historias de lo que podrá llegar a ser o por el contrario, generarnos ideas de que lograremos ser felices cuando algo que deseamos suceda en el futuro.

Observa que todo esto es mera imaginación, ya sea en reversa o en avance: la tragedia o drama pasado o los paraísos perdidos que nos hacen creer  que "todo pasado fue mejor", o nuestras ilusiones del futuro, ya sea la catástrofe que adivinamos o el Edén que soñamos. Un magnífico Israel prometido.

La porción que seguiremos esta semana se llama Ki Tisa que entre otras cosas nos hablará de un símbolo importantísimo para la espiritualidad: La construcción del Becerro de Oro.

¿Qué es el Becerro de Oro? 

En la historia textual, fue un artefacto creado con el oro fundido de los israelitas al que por artes de brujería o magia se logró "vivificar" y que funcionaba como un oráculo, un especie de Google de aquel entonces que podía dar respuestas a todas las inquietudes de las personas.

Todo esto sucede mientras que Moisés subía al Monte Sinaí a recibir las instrucciones del sistema de la Luz, es decir las Tablas de los Enunciados o reglas del juego de la vida y dejaba a los israelitas a cargo de su hermano Aarón para que lo esperaran PACIENTEMENTE.

¿Qué sucedió?

Lo que sucedió es lo que nos pasa a los humanos con frecuencia, empezaron a sentir que el tiempo pasaba y que Moisés no regresaba. Las dudas empezaron a surgir ¿De verdad va a volver o ya nos quedamos aquí solos en el desierto?

Como si eso no fuera suficiente, alguien comenzó a inyectarles incertidumbre. Unos personajes llamados los Erev Rav empezaron a hacer declaraciones negativas de la situación, generar falta de certeza de que Moisés cumpliría con su palabra de volver. El tiempo comenzó a volverse un enemigo, con cada minuto que pasaba más dudas se dejaban invadirlos y comenzaron a necesitar respuestas de cualquier índole con el cual alimentar sus mentes ansiosas.

La sección de esta semana de la Torah nos va a estar hablando de la importancia de mantener la certeza, la paciencia, y de mantener la memoria espiritual más allá de artefactos o recursos que nos sirvan de guía externa más que hacer uso de nuestra consciencia interna.

Muchas veces los humanos nos espantamos de ver los movimientos en el sistema de la vida. Que las cosas cambien nos hacen sentir que perdemos algo vital.  El futuro comienza a ser un escenario tenebroso y el temor nos desconecta de nuestra espiritualidad, es decir, esta unidad con el Universo y su perfecto orden.

La inmadurez espiritual de los israelitas se hizo sentir y la oportunidad de revelar los secretos del Orden se les escapó.

Ahora, piensa en tu propia vida ¿Tienes certeza de que el proceso actual es el que necesitas para tu evolución o el escenario caótico del futuro está haciendo presa de ti? ¿Estás recurriendo a Becerros de Oro para lograr calmarte? ¿Falsos profetas disfrazados de influencers expertos de algo nublan tu sentido común?¿Sustancias mágicas que con tan solo tomarlas desaparecerán todos tus males?

No es que no podamos usar recursos del conocimiento, pero si no nos damos cuenta que son tan solo apoyos parciales que no pueden volverse nuestros "dioses rectores" (en minúscula)  podremos caer en la desconexión de la consciencia que es nuestro verdadero canal hacia lo que nombramos Di.os con mayúscula.

Reflexionemos qué tan confiadamente podemos caminar nuestra ruta espiritual independientemente de la noción de pasado, presente o futuro.

Feliz domingo y semana Comunidad

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

Imagen https://ar.pinterest.com/aldaseby15010434/%C3%A9xodo-32-el-becerro-de-oro/



viernes, 18 de febrero de 2022

"El peligro de "saber poquito"

 

Habían transcurrido los cuarenta días desde que Moshé había subido al Monte Sinaí para recibir las dos Tablas de la Ley. Había dicho que al final de cuarenta días iba a bajar. ¿Dónde estaba? “Seguramente murió,” dijeron los sabelotodos de siempre. “Y ahora qué hacemos?” empezaron a murmurar. “Necesitamos un nuevo líder,” dijeron. “Y ¿de dónde vamos a sacar un líder de la talla de Moshé?” se preguntaban. “No se preocupen, Moshé dijo que venía y vendrá,” protestaron los fieles entre los judíos. “Moshé es nada más que un hombre de carne y hueso.  ¿Cómo, se supone, aguantó tanto tiempo ahí arriba sin las necesidades básicas?” arguyeron. Llegaron a la conclusión que necesitaban un nuevo líder para reemplazar a Moshé.

Se acercaron a Aarón, hermano de Moshé, y le plantearon su inquietud. Aarón sabía que si Moshé dijo que volvía a los cuarenta día, que así sería. Se dio cuenta, no obstante, que los rebeldes no entrarían en razón y que había que actuar con astucia. “Traigan todo el oro que tienen, incluyendo las joyas de sus esposas y crearemos un nuevo líder,” dijo, pensando que, mientras demoraban en juntar todo su oro, Moshé iba a bajar de la montaña y el problema sería resuelto.

No demoraron mucho y Aarón no tenía más remedio que seguir con la propuesta. Pusieron todo el oro en un gran fuego y milagrosamente salió un becerro. “Este es su nuevo D-os,” dijeron los instigadores al pueblo. La gente festejó con una gran orgía. Al día siguiente bajó Moshé de la montaña con las dos Tablas de la Ley en sus manos. Al ver el escenario idólatra y promiscua, agarró las dos tablas y las tiró al piso, rompiéndolas en pedazos. Rezongó al pueblo, molió al becerro, y tomó medidas disciplinarias contra los transgresores. Subió una segunda vez para interceder ante D-os para que perdonara al pueblo y una tercera vez para recibir el segundo juego de Tablas, bajando en Iom Kipur con ellas.1 (1 Éxodo)

Estamos en la primera porción en la que es mencionado El Becerro de Oro y su creación y como bien sabemos, fue una de las grandes caídas de la consciencia de los israelitas, después de haber experimentado tantas maravillas con Moisés.

Me quedo reflexionando en algo que llamo "saber poquito". Creo que saber poquito, es muchas veces peor que no saber nada. Saber poquito, es el refugio de la ignorancia para sobrevivir, no en vano después de la séfira de Jojmá, la Sabiduría, viene la de Binah, Entendimiento. Quién sabe poco, entiende menos, o lo que es peor, malentiende e inventa.

Sabemos que representan a este ídolo a este "diocesillo" como un becerrito, una versión pequeña del Toro, es decir versión muy muy pequeña de la sabiduría.  Saber poquito es bonito como un becerrito, pero aún no es suficiente, es una versión inmadura de contar con sabiduría.

Este tiempo está lleno de pequeños sabihondos que aprenden un poquito e inflaman con ello su idea de que con eso es suficiente y que con ello ya pueden dar cátedra y aleccionar incluso a los demás.

Cuídate de saber poquito y conformarte con ello, hay que seguir aprendiendo pero sobre todo, trasladarlo a verdadero entendimiento so pena de volverte únicamente un  predicador limitado y limitador de otros, que es el gran problema de la idolatría.

Shabbat Shalom

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta - Coach

Itálicas en https://www.jabad.org.uy/templates/articlecco_cdo/aid/2569316/jewish/Ki-Tisa-El-Becerro-de-Oro.htm

Imagen: https://significadodesonar.com/sonar-con-el-ternero/