martes, 16 de junio de 2026

Yejidá


Yejidá (La Unidad Divina)

Significa singularidad o unidad y es el núcleo más elevado del alma.
Representa el punto de conexión pura e indivisible directamente con la esencia de Di.os.
En este estado no existe separación alguna entre el creador y la criatura. 

Yejidá, en la terminología kabbalística, es la dimensión más alta del alma humana: la chispa de unidad plena con la Fuente.

Mientras que las otras sefirot del alma (Nefesh, Ruaj, Neshama, y Jaiá) describen niveles de vida, emoción, intelecto y conexión vital, Yejidá representa la consciencia de unicidad absoluta, más allá del yo individual, donde el sentido de separación se disuelve y solo existe la Presencia divina. No es una “parte” activa en la vida cotidiana, sino la raíz más íntima y oculta de lo que somos.

¿Puede un humano experimentarla durante la encarnación? Tradicionalmente la respuesta es compleja: Yejidá no suele manifestarse como experiencia sostenida en el cuerpo físico porque su naturaleza trasciende el pensamiento, la emoción y el ego. Sin embargo, los textos y maestros kabbalistas reconocen destellos o “toques” de Yejidá: momentos de unidad profunda, éxtasis místico o intuición unificadora en los que la sensación de separación se quiebra por instantes. Estas aperturas suelen ser breves y fugaces, y requieren una preparación espiritual —purificación ética, estudio sincero y práctica devocional— para volverse más frecuentes o reconocibles.

Algunas etapas de la vida y prácticas facilitan estos destellos: estados de oración intensa, meditación concentrada en la unidad, hitos de teshuvá (retorno/transformación), o experiencias límite que disuelven las defensas del ego.

También se dice que en momentos de muerte o de cambio profundo el alma puede “robar” una visión de Yejidá. Pero la tradición enfatiza que el objetivo no es poseer un fenómeno místico sino permitir que esa raíz influya en cómo vivimos: que nuestras acciones reflejen unidad y compasión.

Consejo práctico de los maestros: cultiva silencio interior y actos de bondad consciente. Dedica unos minutos diarios a una práctica sencilla —respiración atenta, oración breve enfocada en la intención de unidad, o lectura reflexiva de un pasaje que eleve— y acompáñala con pequeñas acciones desinteresadas. Con paciencia y coherencia, esos “toques” de Yejidá se vuelven más fáciles de reconocer, y más importante aún, transforman tu vida en una expresión más continua de conexión.

En la psicología humanista, a esos momentitos se les conoce como experiencias cumbre, momentos breves de máxima plenitud y felicidad, asombro y realización.* 

Hemos concluido con este compendio de los niveles del alma, pero estoy segura de que no hemos terminado con el tema, seguiré atenta de profundizar cada que pueda. ¿Comentarios? Me gusta leerlos para saber qué les pareció y de qué manera esto los apoya en su vida humana.

A mi lector(a) que solicito una escala de desarrollo espiritual, espero le haya resultado de interés y buen uso. 

Feliz día Comunidad

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

Imagen Nano Banana - prompt Prana Pascual

*Ojo: la experiencia es maravillosa, no de asombro funesto ni provocador de temor por un contenido tenebroso. Yejidá es gran pureza espiritual. 

viernes, 12 de junio de 2026

Jaiá


Hemos hablado hasta hoy de los tres primeros niveles del alma.

Prácticamente por ser humanos, Nefesh y Ruaj suelen ser los dos más patentes aunque como ya vimos, pueden estar más o menos desarrollados.

Nefesh, el tercero, es más elevado e itinerante en la vida cotidiana (y no me refiero a que esa sea una cualidad del nivel, sino a veces, no la podemos sostener estable por fluctuaciones de nosotros cayendo aún presas de nuestro ego). Sin embargo, no es imposible de alcanzar el nivel, al decidir tener una vida consciente y espiritual.

Jaia por su parte, el cuarto nivel del alma, quiere decir Vida (חיה, “vida”) ya que describe una participación directa en la vitalidad divina.

Piénsalo por un instante, el nivel llamado Vida, está usualmente, después de la vida humana...Significativo ¿No crees?😶

Jaiá no implica solo saber sobre lo sagrado o cumplir preceptos: es que la vida misma se haga presente en nosotros, impulsando creatividad e intuición desde un centro que trasciende el yo habitual.

Jaia se sitúa por encima de la Neshamá (razón espiritual) y antes de la Yejidá (unidad última), y su rasgo esencial es esa sensación de “respirar” la Vida que anima todo lo creado.

En la Torah, hubo un momento en que los israelitas reciben los Enunciados en el Sinaí y que en ese momento experimentaron una sinestesia, es decir los sentidos amplificados e intercambiados, ver el sonido percibir visualmente las ondas etc.

Alcanzar Jaiá implica una senda práctica y ética: estudio atento, oración y meditación sostenida, trabajo sobre los hábitos y el carácter, y apertura a la gracia.

En la vida cotidiana pueden darse destellos: momentos de claridad creativa, intuición que parece venir desde fuera, o una paz que no depende de circunstancias. La realización plena y estable que describen las fuentes suele considerarse completada en ámbitos donde las limitaciones del cuerpo desaparecen, es decir, después de la muerte física; aun así, la experiencia parcial y transformadora de Jaia es accesible aquí y ahora.

Se percibe primero como vivencia interna: un pulso de vida que no se reduce a emoción ni a pensamiento, una certeza no argumentativa de conexión con algo mayor.

En la conducta aparece como acciones nacidas de compasión y autenticidad, no de cálculo.

En el pensamiento, como ideas que emergen con peso simbólico y práctica simultánea. En el sentimiento, como una calma fértil que nutre la creatividad y sostiene el discernimiento. Místicos describen además percepciones sutiles sueños cargados de sentido, intuiciones arquetípicas asociadas a este nivel.

Si no se alcanza Jaia ahora (en la vida encarnada), la Kabbalah no plantea un fallo absoluto, sino un proceso continuo de tikún (rectificación). La falta puede traducirse en bloqueo creativo, sensación de vacío o decisiones tomadas desde el miedo o la costumbre.

La tradición habla de oportunidades futuras reencarnación o procesos post-mortem para integrar lo que quedó incompleto, pero ofrece también prácticas y guías para abrir canales de vida en el presente: atención amorosa, disciplina espiritual y entrega consciente al servicio.

¿Te resulta interesante saber sobre nuestro potencial disponible? ¿Qué te ha hecho reflexionar? Te leo en comentarios.

Shabbat Shalom al llegar la noche

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

Imagen Nano - Banana prompt Prana Pascual

jueves, 11 de junio de 2026

Neshamá


Neshamá (El Intelecto Espiritual)

  • Se traduce habitualmente como aliento y representa la mente superior.
  • Es la chispa de consciencia intelectual que permite el pensamiento abstracto y la comprensión espiritual.

Conecta a la persona con el propósito de su existencia y la búsqueda de significado profundo.

El individuo ya no solo se enfoca en satisfacer sus deseos o su ego, y empieza a buscar el porqué de su vida. Se despierta la responsabilidad espiritual.

Cuando no está manifestado en la vida de una persona, se va a experimentar como crisis vitales, vacíos existenciales, materialismo que puede llegar a lo cínico (habrás visto opulencias verdaderamente grotescas e innecesarias, gustos meramente del ego, extravagancias insultantes). También lo verás expresado como depresiones por falta de sentido de vida, y esto puede ser aún teniendo abundancia material. Es haber recibido sin comprender que la espiritualidad es recibir para compartir no para acumular.

¿Porqué sucede esto a pesar de ya contar con Nefesh y Ruaj? Eso es por qué aún no se ha desarrollado la capacidad de dar, de compartir y de certeza. Porque no se ha desarrollado apreciación y maravilla en los milagros de cada día, porque aún se buscan atajos en los procesos, sin comprender que estos son los únicos que te pueden ofrecer la autoestima que se gana con esfuerzo, no con inmediatez.

Alguien que ya opera con Neshamá ya ha tenido oportunidad de corroborar que aún lo que parece "malo" en esta vida, tiene su razón de ser, ya sea porque se ha elegido equivocadamente, o se es expulsado de situaciones a las que se tiene apego pero que no son ni sanas ni positivas, pero que tu ego y orgullo creía "desear", pero salir de eso es el obsequio. También puede ser que eso malo es tan solo la inmadurez en la situación que aún no se puede descifrar del todo, o es la vuelta de tuerca que se requiere para el reordenamiento óptimo de lo que acontece.

El desarrollo de Neshamá tiene que ver con AFINAR prioridades y valores, ver más allá de lo evidente. Comprender el concepto "mente sobre materia".

Quizás ya has visto que algunas cosas que parecen no tener pies ni cabeza, acaban por conformar una figura que tiene todo el sentido. Tal vez, ya has percibido que hay un orden más alto que nos supera y que rompe o destruye lo que ya no tiene razón de ser y en cambio da paso a lo que es una nueva configuración que eleva al mundo.

Cuando está ya desarrollado se pueden experimentar estados de paz profunda, claridad mental y una fuerte intuición. Las prácticas como la meditación, la oración o el estudio de textos sagrados fluyen sin esfuerzo.

A veces llegamos a contactar con esta potencia de Neshamá y a veces tenemos regresiones, es difícil mantenernos ahí, pero no imposible.

¿Sientes que lo has experimentado? ¿Te sirve saber que hay niveles de alma?

Feliz día

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

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martes, 9 de junio de 2026

Ruaj


Rúaj

Ruaj es un segundo nivel del alma que se relaciona con el centro o identidad emocionales de un ser humano.

Las emociones son un propulsor impresionante, de ahí su nombre que proviene del latin, emotio, emovere-mover. Incluso la palabra "motor" tiene la misma raíz etimológica.

Sin emociones no habría energía suficiente para llevar a cabo un propósito sostenido en el tiempo; algo te debe emocionar para que resulte más apetecible que descansar cuando la ya primera parte del alma (Nefesh) está satisfecha. 

El tema es que moverse no es suficiente, la emotividad debe ir adquiriendo modulación, direccionalidad, sentido basado en un deseo que resulte " movilizador.

Como comprenderás este nivel puede estar desarrollado o no y la manera en que lo percibiremos en la vida cotidiana es como madurez o inmadurez emotiva, alguien que se puede gobernar a sí mismo o no.

El foco de las emociones estará grandemente dirigido hacia entablar relaciones, manifestar el ego, al sentido de pertenencia, a enfrentar (y resolver) las crisis de identidad.

Este nivel de alma permite al ser humano experimentar empatía, amor, ira y discernir entre el bien y el mal. 

Si este nivel no está trabajado lo veremos como inestabilidad emocional, egoísmo extremo, incapacidad de empatizar o codependencia.

Dentro del proceso de desarrollo, equilibrar las emociones es un trabajo de toda la vida puesto que como podremos imaginar, son un elemento que tiende fácilmente a la inestabilidad. Se requiere un nivel de honestidad brutal con uno mismo, decidirse a afinarse so pena de vivir en constantes choques con el prójimo y promover el caos dentro de la propia vida.

El entrenamiento del cuerpo emocional está requerido desde la tierna infancia cuando se ven los exabruptos en forma de berrinches, quejas, manoteos, exigencias y arrebatos.

Si una persona que ya está más allá de la adolescencia sigue con este tipo de conductas, debería buscar apoyo para identificar sus falencias en este nivel. 

Como verás, el trabajo espiritual si pasa por el consultorio de un buen psicoterapeuta cuando sea necesario. Siempre lo he considerado así: nunca podrás ser maduro espiritualmente si no logras conocerte y gestionarte...no importa que seas bondadoso en el fondo, que en momentos seas gentil o generoso, si las emociones te traicionan cuando menos lo piensas, el trabajo espiritual aún está necesitando más trabajo personal.

¿Cómo te evalúas objetivamente al respecto?

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

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lunes, 8 de junio de 2026

Nefesh


Un lector o lectora, me pide que escriba acerca de los niveles del camino espiritual.

He estado pensando cómo abordar esta pregunta ya que no es una respuesta directa como tal sino una consulta que tiene varias vías de abordaje: las cuatro etapas de la creación, los 22 senderos del Árbol de la Vida, las 42 estaciones en el desierto desde el Éxodo hasta llegar a Israel, el mismo Omer va recorriendo un trabajo desde Zeir Anpin (Jesed a yesod) hasta Maljut, pero decidí entrar esta vez a partir de "Los niveles del alma".

Sabemos que hay varios niveles: Nefesh, Ruaj, Neshamá. Estos suelen ser con los que accionamos en la vida terrenal, siendo incluso Neshamá ya un nivel bastante aspiracional, porque posiblemente no todo mundo lleguemos a desplegarlo del todo.

Existen otros dos niveles: Jaiá y Iejidá de los que hablaré también.

Creo que sobre del tema, uno de los puntos más importantes de considerar, es que el desarrollo espiritual no es una línea recta, ni siquiera es un círculo. Posiblemente lo que más podría ser es una espiral interconectada en la que vas avanzando y posiblemente cayendo o elevándote en aspectos que sea parezcan entre si, lo habrás oído mencionar como "caer en los mismos patrones", pero muchas veces aunque la naturaleza de la situación es la misma o muy similar, el hecho de que ya la puedas enfrentar con más recursos hablaría de que lo estás viviendo ya en ciclo de la espiral más alto 😅...o también hay quien parece ir en regresión, es decir en caída. En lugar de pasar la prueba, adquirió más miedo o más prejuicios y traumas, y en vez de adelantar, baja su nivel de resolución.

Nefesh

Kabbalísticamente hablando podríamos expresarlo así:

Nefesh es equivalente al nivel más biológico (por tanto más terrenal) de las expresiones del alma. Se encuentra en la sangre, por eso tan importante en quienes practican la disciplina kosher, no comer sangre del animal y por ello la manera de sacrificar y de preparar el alimento es tan estricta y precisa, ya que eso se considera el asiento de la vida el ser y no se quiere "integrar" un nivel más bajo.  

Entendiéndolo así, Nefesh es el nivel de la supervivencia más biológica, más del sustrato material, por llamarlo de alguna manera. 

Siendo la gran diferencia entre niveles el tipo de deseo que tiene el alma, podríamos decir que cuando estamos más dominados por Nefesh lo que más nos es relevante, es la supervivencia, la satisfacción de los instintos, cubrir con las necesidades del deseo de recibir para sí mismo que caracterizan a la subsistencia. 

El mantenimiento de la vida y su resolución a nivel material es lo que más importa aquí. Es bonito pensar que somos muy éticos como para arrebatar, robar, ponernos por delante en la fila...pero eso es porque seguramente no estamos en nivel del predominio de Nefesh. Como verás, aquí la ética o la moral, no son los valores más elevados, aquí lo importante es mantenerse con vida, y si es posible sin hambre, si es posible, sin frío, si es posible bajo techo, dormir cuando se está cansado, copular cuando se tiene el instinto. ¿Es malo? No. Es bajo en nivel espiritual? Si. Digamos que es lo básico para existir.

Sin aplicar un juicio de valor, Nefesh estando al mando, es un nivel espiritual bajito que no muestra más aspiración e inspiración, que sostener al cuerpo con vida y con sus necesidades cubiertas. La bondad puede no estar aún tan presente ya que la vasija dominada aún por el deseo de recibir para sí mismo, no será empática y parecerá carecer de humanidad. Quizás sea hasta correcto mencionarlo así ya que es el alma que se comparte con todo ser vivo.

Hay tikunes que te ponen en el inicio de esa espiral, y la luz de la elevación tendrá que ir instalándose conforme el hambre disminuya, y la vida se vea menos amenazada.

Quizás pienses que ahí están los ladrones y malvivientes, pero yo diría que en lenguaje espiritual son los que están comenzando a subir la montaña desde la base, ya sea que sea por una consecuencia de su desarrollo de consciencia o quizás una experiencia que el ser haya decidido experimentar. Como saben, desde la Kabbalah hay almas que brindan servicio a otras poniéndose en situaciones disparejas para despertar en otros algunos deseos más altruistas.

Este sería un primer nivel de la vida espiritual. Su mundo espiritual es Asiá, y su plano de experiencia es el cuerpo físico y la acción.

Veremos los siguientes próximamente.

Espero que este tema esté respondiendo al lector(a) que lo solicitó. Quedo atenta en comentarios. 😊

Feliz semana Comunidad

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

Imagen Nano Banana - prompt Prana Pascual



viernes, 5 de junio de 2026

Recapitulación del viaje del Pentateuco


Una vez que hemos concluido con el apartado del amor verdadero en estas últimas publicaciones, me gustaría saber si tienes algún tema del que te gustaría que hable en próximas publicaciones. Por ejemplo, t
engo un amigo estudiante de Kabbalah, a quien le gusta especialmente que hable de las porciones de la Biblia, él me dice que cuando hacemos el Omer, le da un poco de inquietud que dejamos a los israelitas "solos caminando en el desierto" 😬, y que perdemos de vista ese ciclo que nos ayuda tanto a guiarnos en la temporalidad humana.

Sin embargo, el blog está lleno ya de veinte años de esas historias (¡¡Deberemos continuar el blog al menos por otros 20 años más para ir juntos también por 40 años!! 😘), ya que siempre puede haber más, pero a veces me gusta entrar en otros temas que también sean propicios para la reflexión y el crecimiento en diferentes ámbitos de la experiencia humana.

Para no perder del todo nuestra brújula de la Torah, hoy quise hacer un breviario de el contenido del Pentateuco, para mantenerlo siempre fresco en nuestras consciencias:

Génesis: despierta en el lector la consciencia de nuestro origen, o me animaría a expresarlo un poco distinto: expresa el nacimiento de la consciencia. No es que antes no hubiera vida, lo que comenzó es el darse cuenta humano. Nos cuenta sobre de las raíces de la espiritualidad, la unidad de los seres, y especialmente inserta el concepto del balance entre lo que naturalmente era visto solo como dar y recibir; aquí aparece la libertad de elegir.

Éxodo nos habla de lo fácil que es que la consciencia vuelva a dormirse y sucumbir a las fuerzas comodinas y reactivas del ego. Se nos plantea que, es necesaria la sociedad con un ser Superior o una consciencia más grande para tener la fuerza de salir de los hábitos pasivos, adictos o esclavos, pero deja claro que la participación de la voluntad humana es imprescindible, como un papá que enseña a andar en bici, si quieres aprender te tienen que soltar eventualmente. Nos habla del poder de recorrer pacientemente los procesos para crecer y también de la importancia de generar responsabilidad dentro de una comunidad.

Levítico: libertad y sacralización de la vida cotidiana — apartarnos de la vida meramente instintiva y adherirnos a un orden más elevado de vivir. Transforma la percepción del día a día, enseñando a ver lo cotidiano como ámbito de santidad y ética aplicada. Se generan roles y cada uno de ellos es importante: todos somos necesarios pero apreciar y respetar el orden entre nosotros también lo es.

Bamidbar (Números). Este libro nos habla de las pruebas de incertidumbre y duda que experimentamos a lo largo de nuestras vidas, los relatos son de demostrar quién se puede llegar a ser al atravesar las crisis ¿Te fortaleces? ¿Caes? ¿Mantienes la certeza? Pruebas de la vida humana constantes y necesarias para madurar y volver a elegir aún frente a la dificultad. Los humanos aprendemos a organizarnos y a sostener la unión a pesar de las disidencias, la mala palabra  y los temores.

Deuteronomio: cultiva la consciencia histórica reflexiva, capaz de convertir recuerdo en compromiso y crear un proyecto ético para el futuro. En este libro no sucede nada "nuevo", sino que se aprende de las lecciones del ayer para vivir el presente con certeza, proyectándose hacia el futuro con responsabilidad. Moisés desaparece, pero no lo que dejó sembrado. Esto nos enseña que no son las individualidades las que prevalecen, sino que es lo que se aporta en la colectividad lo que perdura y eleva a la unidad espiritual a la que pertenecemos. Se establece la importancia de la memoria espiritual.

Espero disfrutes este breviario que escribí para hacer memorable nuestra caminata por el circulo de la experiencia en este Reino.

Shabbat Shalom

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

Imagen: Nano Banana - prompt Prana Pascual


jueves, 4 de junio de 2026

Tolera mantener silencio


Hoy el último apartado acerca del amor verdadero basado en clases del gran Maestro Rav Berg.

Para dominar cualquier arte del alma es necesario antes aprender el arte del silencio. El verdadero compromiso no es una promesa grandilocuente sino la humilde capacidad de mantener la boca cerrada cuando la voz interior insiste en reaccionar.

Silenciar la reacción no significa negar la sensación; significa asentarla en el interior como semilla, conservarla con paciencia y esperar para que no salga como un juicio.

Mantener dentro lo que nos disgusta es una tarea de coraje espiritual. Hay mil impulsos que reclaman salida inmediata; al darles palabra sin contemplación, sólo repetimos los viejos patrones y fortalecemos la fragmentación dentro de nuestras relaciones.

En cambio, abrazar esa incomodidad en silencio permite que la fuerza interna se reconfigure: la emoción se desactiva, la razón se clarifica y el corazón puede revisar su mapa. El fruto es una inteligencia emocional que no se deja arrastrar por cada oleada, sino que aprende a navegar con una brújula interior.

Cuando la contención falla, la reacción se presenta como confrontación agresiva: no para transformar, sino para afirmar el propio malestar. Hablarás mientras la vsaija del otro no puede recibir.

Ojo, la confrontación por si misma -como lo hemos visto-, no es negativa. Es la forma en la que la colocamos en el ánimo del otro, lo que genera la experiencia de amor o de ataque que se construye.

La incapacidad de elegir el momento, intensidad e intención, no busca la mejora en la relación, sino que por el contrario, busca la reivindicación del “yo” dolido.

Considéralo: Puedes depositar un confrontación cuidadosamente o dejarla caer como un proyectil, y créeme, aún las mismas palabras dichas con esa distinción en la intensidad, tono, velocidad y volumen, hacen una diametral diferencia.

La senda del amor espiritual, por el contrario, nos invita a convertir cada disgusto en ocasión de cultivar nuestra unión y convivir con humildad; al transformar la queja en observación, la agresión en comprensión, logramos que el ruido se vuelva música, el silencio se comprenda como respeto no como indiferencia, y el momento de expresar se viva como una conversación desde la auténtica apreciación y deseo de aportar bien a la vida de nuestro ser querido.

Obsérvate. Todos hemos caído alguna vez en el "te lo dije", o hemos querido intervenir en el momento menos adecuado para el prójimo (no solo hablo de relaciones románticas, hablo de amigos, contrapartes, colegas, colaboradores etc.).

Contener la erupción causada por nuestro ego, para no bañar de reconvenciones y prédicas fuera de momento y tono son una de las más grandes señales de aprecio y amor verdadero hacia nuestros amados. Es difícil...pero es posible.

Espero hayan disfrutado de esta revisión de temas acerca del amor de las que alguna vez habló el querido Rav.

Feliz día Comunidad

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

Basado en clases del 2007 impartidas en conferencia, por El Rav Phillip Berg

Imagen Nano Banana - prompt Prana Pascual

miércoles, 3 de junio de 2026

Confrontar sin traer fantasmas del pasado


En el camino del alma, el amor verdadero no es solo dulce contemplación; es trabajo de refinamiento y rectificación. 

En términos de la Kabbalah, cuando dos almas buscan adhesión (devekut), se activan luces y vasijas: la Luz revela lo que aún no está puro en la vasija. Por eso una de las pruebas más claras del amor auténtico es la capacidad de sostener la confrontación positiva —no para herir, sino para hacer que la verdad emerja y sea transformada en unión. Confrontar con intención de sanar es como abrir una ventana para que la Luz entre y purifique lo que opaque la relación.

A menudo, cuando surge una discusión, traemos «la basura» de tiempos pasados: desencuentros antiguos, reproches no resueltos, pequeñas ofrendas de rencor. Eso ocurre porque la consciencia no se queda en el momento presente; proyecta sombras de viejas heridas sobre el conflicto nuevo.

La confrontación positiva, en cambio, exige hablar de lo que está aquí y ahora: limitar el foco, nombrar la ofensa concreta y evitar el carrusel de acumulaciones. Así la conversación se convierte en una tijera que corta nudos antiguos en vez de en un cuchillo que los profundiza.

El verdadero desafío es distinguir entre querer aclarar para unir y querer tener la razón para ganar poder temporal

Si el motivo es egoísta, la palabra se vuelve arma y la Luz se retira. Pero cuando abordas el secreto doloroso —esa falta de transparencia que el Zohar dice que la Luz perseguirá hasta el fin del mundo— y lo enfrentas proactivamente, abres la puerta a la misericordia. Incluso si el proceso duele, la exposición sincera permite que la energía de unión actúe: la teshuvá (retorno) y la reparación ocurren allí donde la verdad se sostiene con humildad.

Por eso, cuando buscas más unión, la Luz ayuda; cuando huyes o manipulas, surge el caos.

Practica la confrontación positiva como un arte espiritual: habla claro, escucha con apertura, negocia con intención de crecimiento y acuerda pasos que reparen. Al transformar el conflicto en ocasión de unión, conviertes los desafíos en escalones hacia una relación más sana y una kedushá (santidad) compartida.

¿Has tenido opción de confrontar y has fallado en el intento? Es una habilidad difícil de dominar, pero vigilar tu intención de resolver no de destruir es imprescindible. Haz ajustes Comunidad, los que necesites. También puedes pedir apoyo profesional para aprenderlo de manera proactiva.

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

Basado en enseñanzas del Rav Phillip Berg 2007

Imagen: Fantasmas del pasado Nano Banana prompt Prana Pascual

 


martes, 2 de junio de 2026

Intercambio de necesidades


Sigamos con nuestras lecciones sobre el amor.

La verdadera conexión espiritual no nace de intentar rellenar las faltas del otro. Cuando la relación se funda en cubrir carencias —en rescatar, sostener o consolar desde un vacío propio o ajeno—, lo que aparece a primera vista como cercanía es en realidad un intercambio de necesidades.

En términos kabbalísticos, es la unión entre un recipiente herido y otro que funciona como “reparador provisional”; no se produce la expansión de la Luz, sino una fijación en los lugares débiles del alma. Así la interacción no eleva, sino que estabiliza la oscuridad enmascarada como consuelo.

Otro aspecto crucial es la dinámica "víctima–victimario" o la otra modalidad, "víctima - super héroe" que surge en estas relaciones.

Donde hay alguien que necesita ser salvado, surge quien desea ser salvador; el papel de “héroe” y el papel de “necesitado” se alimentan mutuamente. Lo que comienza como bondad puede transformarse en dominación sutil: el héroe obtiene su identidad y su gratificación emocional al sanar, el necesitado recibe alivio pasajero, pero sigue anclado en su falta. Desde la perspectiva kabbalística, ambos permanecen en una vasija fracturada que impide la revelación auténtica de la Luz interior.

Esto es peligroso porque confunde bienestar con verdadera transformación.

La sensación de satisfacción al “salvar” o la comodidad de ser “cuidado” funcionan como anestesia: ambos evitan el trabajo real de reparación interna y de crecimiento espiritual. La auténtica relación—la que permite que la Luz se expanda—no busca llenar agujeros ajenos ni recibir identidad a través del otro; busca activar la responsabilidad por el propio tikún y acompañar al otro para que descubra y sostenga su propia Luz.

Para una práctica cotidiana: antes de entrar en la acción de ayuda, pregúntate si tu impulso surge de compasión que empodera o de una necesidad de ser necesitado. Invita al otro a tomar su lugar como portador de Luz, no como recipiente a rellenar. Así la conexión se transforma de una alianza con la carencia en un encuentro que permite la elevación de ambos.

¡Feliz día Comunidad! Haz ajustes :)

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

Apoyado en clases del Rav Berg El Centro de Kabbalah Internacional 2007

Imagen: Nano Banana  prompt Prana Pascual

lunes, 1 de junio de 2026

No caer en vano merecimiento


En la senda del amor verdadero, una condición esencial es dejar atrás la sensación de vano merecimiento —en hebreo, Maguía Lejá—, porque el sentido de que "ya me lo merecía" bloquea la apertura del alma.

Cuando el yo se siente acreedor, se cierra el canal de gratitud que recibe luz. El alma que reclama su derecho a las bendiciones actúa desde un falso centro egoico, y por ello no percibe la chispa de lo dado: la sorpresa divina se vuelve invisible para quien presume haber "ganado" lo recibido.

La Torá nos da un ejemplo claro en la historia de Koraj. Su protesta no fue solo política sino espiritual: su orgullo creó una barrera que le impidió reconocer el fluir de la Shejiná en el liderazgo legítimo de Moshe. En términos kabbalísticos, Koraj se apoyó en un klipá de soberbia que ocultó las sefirot de yesod y hod —la conexión y la gratitud—, y por eso la tierra se abrió y lo tragó; no como castigo moralista simple, sino como señal de que la consciencia cerrada no puede sostener la continuidad de la presencia divina en su vida.

Cuando creemos merecer, perdemos la capacidad de hitpa'alut —la conmoción interior que despierta la admiración y la humildad— y con ello el corazón se resiste.

Para cultivar el amor auténtico debemos practicar la humildad interna: reconocer que toda bondad es shaját (don) desde el Ein Sof, y aprender a recibir con hakarat hatov —la consciencia activa del bien recibido—.

Disipando la máscara del mérito y abriendo la vasija interior para que la luz entre sin obstrucciones podemos encontrarnos con el otro en un diálogo de reciprocidad, donde la sorpresa, la gratitud y la admiración sostienen el crecimiento del alma.

Desde esa postura, el amor se vuelve verdadero: no un contrato que exige, sino una ofrenda que se agradece, permite el misterio y celebra la presencia continua de lo divino en lo cotidiano.

Feliz semana Comunidad

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

Basado en clases del Rav Phillip Berg / El Centro de Kabbalah 2007

Imagen Nano Banana - prompt Prana Pascual


viernes, 29 de mayo de 2026

Soltar expectativas


El amor verdadero florece en un terreno libre de expectativas y condiciones.

Cuando injertamos expectativas en la relación con el otro, creamos límites: definimos cómo debe actuar o responder lo que amamos.

Esa semilla de expectativa reclama un fruto específico y, si no lo recibe, genera sensación de carencia y sufrimiento. En términos kabbalísticos, las expectativas actúan como kelim (vasijas) demasiado rígidas: pretenden contener la Luz en formas prefijadas, y al hacerlo, rompen la posibilidad del flujo auténtico de Ein Sof hacia abajo.

La expectativa nos coloca en el papel de víctima, porque supone que el otro tiene la obligación de proveernos. Así transferimos nuestra potencia interna hacia afuera y quedamos a merced de respuestas ajenas. El sentimiento de impotencia nace cuando esperamos recibir en vez de crear.

La sabiduría práctica aquí es clara: preguntémonos primero “¿qué puedo dar?” en vez de “¿qué voy a recibir?”. Al tomar la iniciativa —al cultivar nuestras propias vasijas interiores con intención y esfuerzo— regeneramos el equilibrio entre dar (Jesed) y recibir (Gevurah), y permitimos que el flujo de energía circule sin obstáculo.

Cuando renuncias a las expectativas, recuperas la capacidad de apreciar lo que llega. La dinámica víctima–victimario se sostiene porque ambos roles requieren uno del otro para mantener el bloqueo energético; si uno deja de esperar, el patrón se disuelve.

En lenguaje kabbalístico, el corazón abierto que ofrece sin condición se alinea con la sefirá de Tiferet: armoniza y permite que la Luz se refleje sin exigir forma. Practicar el amor sin condiciones es dejar que la realidad revele su plenitud, sosteniendo la responsabilidad de tu propia consciencia y siendo —antes que receptor pasivo— canal consciente del amor que deseas ver manifestado.

Como verás, estamos hablando de amor que logra madurar, ya que normalmente al inicio de toda relación, lo usual, es entrar llenos de expectativas, pero eso es el enamoramiento. Amar es ya el resultado de un proceso que va permitiendo hacer estos ajustes y que el sentimiento se vuelva profundo y estable.

Shabbat Shalom cuando sean visibles las primeras tres estrellas en el firmamento nocturno.

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

Basado en clases del Rav Berg / El Centro de Kabbalah Internacional

Imagen Nano Banana - prompt Prana Pascual

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jueves, 28 de mayo de 2026

Conectar con la unidad

En el corazón de la enseñanza kabbalística está la afirmación de que la realidad cotidiana —tiempo, espacio y movimiento— es una construcción parcial, una máscara que llamamos el “1%”. Esa máscara organiza la percepción en fragmentos separados: yo aquí, tú allá; presencia gobernada por los sentidos.

Desde ese lugar, nace la frase popular en inglés, “out of sight, out of mind”: si no veo a alguien, lo olvido; su existencia se reduce a memoria episódica y afecto condicionado. Pero la tradición mística nos recuerda que debajo de esa superficie hay una red más amplia: la consciencia compartida que no depende del cuerpo ni de los estímulos sensoriales.

Cuando dos personas trabajan sistemáticamente para “levantarse por sobre la ilusión” —es decir, para trascender la identificación con el 1%— su vínculo puede convertirse en algo que desafía las leyes ordinarias. La kabbalah habla de neshama y de puntos de luz que resuenan entre almas; cuando esos puntos se afinan, la comunicación puede ocurrir sin palabra ni presencia física. No se trata de mera fantasía, sino de cultivar un estado en el que la mente encaja en una frecuencia común: una especie de telepatía que florece porque ambas consciencias han reducido su apego a la separación y se sostienen en la realidad de la Ein Sof: la unidad infinita que precede a la división.

La muerte, desde este punto de vista, no borra la conexión genuina; más bien desenmascara la ilusión del 1%. Enterrar el cuerpo no implica enterrar la verdad relacional. Si aceptamos que la “muerte” del 1% significa dejar atrás la identificación fragmentada, entonces la partida de un ser querido puede ser la ocasión para liberar las proyecciones y reestablecer una conexión más profunda, no inferior.

En términos kabbalísticos, el descenso del nefesh al olam ha sido completado para la forma, pero las semillas de luz que conectan las almas permanecen y pueden incluso desplegarse con mayor claridad cuando se quita la cortina de lo físico.

Cultivar esta conexión exige disciplina interior: desaprender la reflexividad sensorial que nos hace “olvidar” y cultivar la atención prolongada a la resonancia del otro.

Te voy a proponer un ejercicio práctico, todos estamos aprendiendo y esto puede resultar interesante: imagina dos radios sintonizando la misma emisora. Durante cinco minutos, siéntate en quietud; respira lento y llama interiormente al nombre o al “tono” del otro como quien afina un dial. No busques imágenes ni recuerdos, solo escucha la frecuencia; permite que llegue una sensación, palabra o imagen sin forzar. Repite con regularidad. Observa si con el tiempo, la práctica refuerza una memoria que no depende de la vista, y lo que antes era “out of sight, out of mind” puede transformarse en una presencia continua más allá del tiempo y el movimiento. ¿Te animas a hacerlo?

Feliz día Comunidad

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

Basado en clases de Rav Berg / El Centro de Kabbalah Internacional

Imagen Nano Banana prompt Prana Pascual

miércoles, 27 de mayo de 2026

Multiplicar la luz


Cuando estamos inmersos en una relación verdadera, muchos creen que todo debe equilibrarse de inmediato: sacrificar tiempo, energía y atención de otras áreas para que “la pareja” prospere. Esa creencia surge de un entendimiento superficial del amor. En la Kabbalah, el amor no exige despojo; exige expansión. El quinto paso del amor auténtico nos revela que la unión correcta no es un balancín que tira hacia un lado y desequilibra al otro, sino una fuente que multiplica luz y vitalidad hacia todos los rincones de la vida.

Amar de verdad es irradiar. Cuando una persona se enamora sanamente, se convierte en un faro: su luz eleva a quien se acerca. No se trata de dependencia ni de consumación de recursos personales; se trata de aumentar el valor del otro, de potenciarlo, de catalizar crecimiento. La relación debe sumar: la pareja no absorbe la vida personal, sino que la fertiliza. Así, en vez de dejar áreas desatendidas, las alimentamos con la energía que nace del encuentro.

La dinámica correcta es la de la multiplicación. Cuando compartimos tiempo y energía en una conexión sana, ambas personas ganan capacidad vital. Más energía significa más tiempo de calidad, mejor creatividad, y mayor disposición para participar en proyectos, amistades, trabajo y servicio. La Kabbalah enseña que dos luces que se unen no se apagan; se combinan y se vuelven una antorcha más brillante capaz de iluminar caminos que antes estaban oscuros.

Prácticamente: convierte tu relación en plataforma, no en jaula. Hagan juntos aquello que nutre otras áreas de su vida: proyectos creativos que enciendan la pasión individual y compartida; actividades comunitarias que expandan su red y propósito; rituales cotidianos que fortalezcan cuerpo y alma. Cuando la pareja es motor y no freno, cada esfera personal —familia, trabajo, estudio, espiritualidad— recibe un plus de energía y sentido.

Este quinto paso pide responsabilidad y consciencia. Pregúntate: ¿mi relación me vuelve faro o me vuelve lastre? ¿Potencia mis talentos y vínculos, o los disminuye? Si la respuesta apunta a limitación, es hora de reequilibrar desde la luz: abrir espacio para los propios intereses, restablecer límites sanos, y recordar que el amor verdadero honra la totalidad del ser.

En síntesis: en una relación kabbalística y madura, el desequilibrio aparente se transforma en reequilibrio expansivo. La unión correcta no merma nuestras vidas; las engrandece. Cuando amas con verdadera intención, te conviertes en faro, multiplicas energía y oportunidades, y construyes una vida más rica —no menos— para ti y para quienes te rodean.

Observa y haz los ajustes que requieras :)

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

Basado en clases del Rav Berg / El Centro de Kabbalah Internacional

Imagen Nano Banana - prompt Prana Pascual solicitado en estilo de Van Gogh

martes, 26 de mayo de 2026

Tener "columna central"


Otra cosa que dice el Rav Berg con respecto al amor

"Lo único que da plenitud a una persona es mejorar al mundo. Es lo que hace feliz a la gente. Que lo que toque se torne en bendiciones, cambiar al mundo, marcar la diferencia, causar un impacto".

Una relación verdadera es que las persones se potencien mutuamente para afectar más a su entorno positivamente.

Generalmente ambos deben tener objetivos más o menos similares, si no se va a volver un problema. Vivirían en direcciones opuestas. Es como unir dos compañías que no tienen nada que ver entre si.

Una persona que puede tener vasija para el amor comprometido, debe tener ya trabajada una misión, una declaración de los valores que no está dispuesto a sacrificar como son la amistad, la fidelidad, que su trabajo cause un impacto positivo en el mundo, que mejore la vida de la gente en la rama en que se desempeñe etc.

Conocer lo que no es negociable para sí mismo, las cosas por las que vive. Quizás pueda modificar y ajustar, pero contar con una "espina dorsal", una "columna central", de lo contrario se es una pluma al viento, un muñeco de goma.

Tienen que ser dos personas que tengan definido porque están aquí en este mundo. En ese momento y solo ahí es cuando puedo encontrar a esa persona. Si solo se está entrenado para vivir en "el uno por ciento" (la materialidad), muy probablemente se va a fallar también en los compromisos que requieran de seguir un proceso largo.

Podríamos decir que solo teniendo ya trabajado un entendimiento espiritual (ojo, no estamos hablando de profesar una religión necesariamente, se puede tener valores espirituales sin serlo) puedes ser capaz de pasar la vida con alguien de manera feliz, en crecimiento constante y satisfactorio.

Feliz día

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

Basado en clases del Rav Berg / el Centro de Kabbalah Internacional
Imagen Nano Banana - prompt Prana Pascual

 

lunes, 25 de mayo de 2026

Del otro lado del océano


Continuando con la clase acerca del amor que dio el Rav Berg, el mencionó una tercera situación acerca de este fenómeno tan mencionado pero que no todos alcanzan que es conformar una pareja bien avenida.

En el libro de reencarnación del Ari dice que el alma gemela va a venir del otro lado del océano. De un lugar totalmente distinto a mi o completamente de otro mundo que yo, una familia completamente diferente, diferente percepción de la vida.

Las relaciones verdaderas vienen de lo inesperado. Las cosas más espectaculares de la vida vienen de lo que no estás esperando. Puede venir de cualquier parte.

Cuando en la tradición kabbalística se dice que “el alma gemela viene del otro lado del océano”, no se está hablando necesariamente de una persona extranjera en sentido literal. La frase apunta, más bien, a la experiencia de encontrarse con alguien cuya historia, sensibilidad y camino de vida parecen venir de un mundo muy distinto al propio. En ese lenguaje simbólico, el “océano” representa distancia, separación y también misterio: alguien que no se parece a mí, que no fue criado como yo, que piensa diferente, ama diferente y ve la vida desde otro lugar.

En las enseñanzas atribuidas al Arí, especialmente en Shaar HaGilgulim o La puerta de las reencarnaciones, la idea de vínculo entre almas no se reduce al romance. El Arí enseña que el alma humana tiene muchas raíces y que, a través de distintas encarnaciones, va corrigiendo chispas espirituales pendientes.

En ese marco, ciertos encuentros afectivos no son casuales: pueden ser parte de un proceso de corrección, encuentro y "completar" del alma. Por eso, la noción de alma gemela en Kabbalah habla tanto de amor como de propósito espiritual.

La "distancia" de la que vengan no es un problema en sí mismo; de hecho, puede ser parte del diseño espiritual. La diferencia despierta aprendizaje, madurez y expansión de consciencia. En lugar de buscar una copia de uno mismo, la Kabbalah sugiere que la verdadera unión aparece cuando dos personas pueden complementarse, sostenerse y crecer juntas sin perder su individualidad.

Otro concepto importante es el de tikún, la corrección. En Kabbalah, la relación no sólo sirve para “sentirse bien”, sino para trabajar aquello que todavía necesita reparación: ego, miedo, dependencia, rigidez, incapacidad de recibir o de dar. Por eso, una pareja significativa puede sentirse profundamente familiar y, al mismo tiempo, desafiante.

Como veremos, más allá del romanticismo de encontrar "un príncipe azul", lo que nos podemos encontrar es un opuesto complementario, un alguien que nos espejee, nos conozca tanto que no podamos esconder temas que necesitan ser revisados.

Hay almas que tendrán la capacidad de reflejarnos hasta los aspectos más incómodos, y posiblemente para otras personas, nosotros tendremos ese mismo efecto, pareceremos adversarios, sin embargo cuando en la formula hay amor, aunque toquemos inevitablemente heridas, generalmente será por bien, no con afán de destruir.

Feliz día Comunidad

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

Imagen Nano Banana Prompt Prana Pascual

Estas son lecciones del amor basadas en clases impartidas por El Rav Berg, en su momento, en El Centro de Kabbalah Internacional.



domingo, 24 de mayo de 2026

El amor no es ciego, pero es inteligente y sensible


Ya que estamos hablando del amor, quiero compartirles una segunda regla del amor que nos explicó el Rav Berg a través de sus alumnos que en aquel momento estaban en México.

La segunda regla del amor (la primera la vimos ayer), es la conexión más allá del 1%* (ver nota al calce sobre el 1% y el 99%))

La segunda regla del amor verdadero es que sea una conexión más allá del 1%

El concepto de esto es que eventualmente la parte física de una conexión en una pareja se va a desvanecer. El mundo del 1% es finito, tiende a desaparecer. Tiende a deteriorarse y eventualmente cuando se ha basado solo en una relación a través de lo físico, estas tienen un fin. Belleza física, atractivo sexual, el poder, el dinero no serán suficientes.

Las relaciones verdaderas y durables tienen que estar relacionadas con la energía de la persona, en su Luz interna

Explicaba el Rav Berg a través de un cuento bonito de un kabbalista que tenía una hija preciosa ya en edad casadera. Un día, llegó de visita un hombre más bien feo. Toca a la puerta del padre de la chica y le dice que quiere que le permita cortejar a su hija (recordemos que esta historia pasa siglos atrás, ahora eso sonaría absolutamente extraño 😜)

El padre al ver que es feo, se niega, pero el hombre insiste día tras día. Un día el solicitante pide se le permita un ratito para hablar directamente con ella. El padre accede ya también para terminar con la situación, pensando que por su fealdad la hija de inmediato lo despacharía.

La sorpresa es que ella después de un rato de conversar accede a ser cortejada y eventualmente casarse con el.

Ante la sorpresa del padre, ella que era un alma con buena comprensión, supo que a ella le correspondía el tikún (la corrección) de venir siendo fea físicamente, pero que este hombre (siendo su alma gemela) no podía soportar que ella pasara por eso, así que en el momento de encarnar, el había asumido esa fealdad para que ella no lo sufriera en carne propia, tomando el riesgo de que ella no le reconociera, y sin embargo, ella si percibió la belleza interna de él, y por ello decidió permitir el cortejo y finalmente casarse.

Como todo lo físico en este mundo, lo feo es un reto. Es como el dolor de compartir, es un reto. Es la ilusión del 1%, que funciona como un colador, y que a medida que crecemos espiritualmente, esperamos ser cada vez más capaces de ver más, y más claramente, y que con ello podamos conectarnos  con la gente correcta.

Conectar solo por apariencia será factiblemente una unión solo del 1% que muy posiblemente termine por falta de sustancia.

Alguien de los alumnos preguntó en aquella ocasión (¡¡estoy hablando de 2007!!)

"¿Cuál es la razón de que alguien sea feo o guapo?"

El maestro respondió: "Lo feo puede ser una protección para que solo las personas que vean a profundidad puedan encontrar belleza en ese ser. Puede ser hasta una bendición. Pero cada alma tiene su propia historia, no se puede generalizar.

Hablando del amor, reflexiona ¿Cómo te relacionas tú? ¿Solo evaluando el 1% o ves el 100% y primordialmente el 99% (los atributos y cualidades espirituales, éticas etc. de la persona en cuestión)? 

También puedes considerarlo a la inversa ¿Te eligen solo por tu belleza física y no valoran tus principios, tu bondad, inteligencia y capacidades? Cuidado, puede ser un amor muy débil el que solo te venera en tu exuberancia de juventud, ya que eso, bien sabemos, no dura para siempre.

Se dice que el amor es ciego, yo no lo creo, pero debiera ser inteligente y sensible y no se supedita tan solo a la apariencia. ¿Tú que reflexionas?

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

Imagen Nano Banana - prompt Prana Pascual

*Para quienes tienen poco tiempo de leer el blog, hay una máxima kabbalista que dice que el mundo material equivale a tan solo el 1% y el mundo espiritual es el 99% del todo, es decir esto que nos parece inmenso como mundo es apenas la expresión de 1/99=100

sábado, 23 de mayo de 2026

Tu, yo, Nosotros


Hablar de Kabbalah es hablar de un Árbol con múltiples ramificaciones, por tanto se pueden seguir muchos senderos al estudiarla. La vida entera cabe en ella así que no hay como parar salvo que pierdas el deseo.

Con los años de estudiante, he explorado varias de estas sendas aquí con ustedes en el blog, siendo una de las caminatas más asiduas, la de seguir a Moisés por el desierto en múltiples ocasiones.

Todas esas lecciones ya están en el blog y estoy pensando cómo hacerlas accesibles y evidentes para poderlas visitar con frecuencia pero también recorrer otras vías con otros temas que seguramente también serán de tu interés.

Hoy que hemos acabado el Omer y que cerramos fuerte llegando hasta el concepto de ama a tu prójimo como  a ti mismo, nos dimos cuenta de que aunque la frase se dice fácil, en realidad tenemos que estar muy preparados para llegar a esa posibilidad.

Hoy quiero hablarte de aspectos del amor, ya sea de pareja o ya sea del prójimo que esté cercano. El punto del que te hablaré hoy es: el amor es un proceso continuo.

Algo que sale en la Torah cuando habla de Isaac y de Rivka, dice que primero se conocieron, luego se casaron, y luego se amaron. Solo después de que tomaron esa decisión empezaron a amarse. 

En las relaciones de dos personas (lo mencioné en el Omer), dos llegan a ser más que dos y no me refiero ni a un hijo ni a un tercero en discordia, me refiero a que somos "tú" y "yo" y el tercer componente es "la relación en sí misma" (los dos en unidad), como si esta fuera una entidad por si sola.

El "tú" y el "yo", somos individuos. Cada uno podemos tener nuestras decisiones y nuestras prioridades e intereses, eso es verdad, pero cuando quieres hacer una relación permanente y amorosa con alguien, hay decisiones que se "colegian", se consensan. Ninguno de los dos está por encima, ambos tienen el mismo peso, pero la relación tiene el voto definitivo ¿Qué es lo mejor para la relación?

Y aquí el twist kabbalístico que nos explica claramente el Rav Berg: una pareja para sostenerse en el tiempo tiene que tener un deseo de transformarse a través de esta relación, de lo contrario, eventualmente causará aburrición. El limite del no querer cambiar, cierra la posibilidad de avanzar.

La relación es el lugar en el que se está dispuesto a ser modificado para poder crecer, desarrollarse y se hace a través del apoyo de este triangulo que somos tú, yo y la relación comprometida y dispuesta a dar y a recibir.

Ser pareja no es fácil, por eso algunos padecen o claudican al intentarlo. El que no quiera ser transformado a través de la relación, revienta porque no hay manera de permanecer asociado amorosamente a menos que estés dispuesto a hacer ese trabajo de permitirte ser modificado y ayudar al otro a modificarse con AMOR, no por coerción, sino porque para el tercer elemento, la relación en sí, le es necesario para fructificar.

Quien solo quiere la comodidad de no verse perturbado normalmente se quedará en los límites del "quiero" pero no traspasará a las puertas del "puedo". Y seguirá su camino individual impermeable de querer lo suficiente como para ceder.

No es obligatorio relacionarse de esta manera, pero si es de las grandes maneras para darte cuenta de que en individual, todos tenemos nuestros orgullos y necedades que se van cristalizando cada vez más con el tiempo, y que cambiar y transformarse no sucede con generosidad. La individualidad normalmente nos detiene en un solo modo de ser y nos atasca en el "Así soy yo".

¿Tú que reflexionas? 

Shabbat Shalom

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt