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martes, 6 de enero de 2026

No sucumbir al olvido


Esta semana no puedo dejar de hablar del olvido.

El olvido de los bienes recibidos, de lo que ha habido entre dos o más, provoca poco a poco un dolor silencioso. Parece que no sucede nada, pero es una fragmentación del mundo, una caída hacia un universo lejano e inaccesible.

Hace un año escribí: El olvido es una forma de ser ingrato.

Piensa tú...¿Por qué olvidamos?

En la vida cotidiana los olvidos tienen que ver con la distracción, la prisa, estar ocupado en diferentes cosas a la vez y al tiempo en ninguna cabalmente. Estar preocupado, o no encontrar la importancia en la situación entre otras posibles razones.

Desde la Kabbalah se nos dice que hay un Ministro del Olvido: Sar HaShich'cha, el Príncipe o Ministro del Olvido, es una entidad angelical en la Kabbalah asociada al mundo de las klipot (cáscaras impuras) que gobierna el velo de la memoria espiritual en el alma descendida al mundo físico. Opera proyectando oscuridad sobre la neshamá (alma divina), ocultando su origen en el Ein Sof para que el ser humano no recuerde su esencia eterna, lo que genera desconexión y apego al ego material.

Forma parte de la corte celestial de la Sitra Ajra (el Otro Lado), bajo la influencia de Samael o fuerzas dinámicas, como se describe en textos como el Zohar y escritos jasídicos. Su rol contrasta con ángeles de memoria como Dumah o Sandalfón, actuando como fiscal espiritual que "borra" recuerdos divinos para probar y refinar el alma en el exilio (galut).

Funciona mediante klipot formados por pecados pasados, gilgulim o pensamientos negativos, que cubren la luz del alma como vestiduras sucias, induciendo lapsus, distracciones y agotamiento espiritual. Intensifica su efecto en momentos de debilidad, como exilios colectivos o personales, similar a la pérdida de nombres en Shemot, donde el olvido colectivo precede a la redención.

Su operación no es malévola, sino providencial: purificar pecados mediante sufrimiento que despierta el olvido, genera una teshuvá, expandiendo las vasijas del alma para recibir mayor luz superior. Al aceptar sus decretos con fe, se endulzan juicios, se rompe el velo y se restaura la memoria divina, acelerando la gueulá personal.

Los seres humanos creemos que no pasa nada, que el olvido no tiene impacto, que tan solo es un "no me importa" que parece abstraernos y "protegernos de sentir", pero nada tan alejado de la verdad como eso. Eventualmente el nivel de aislamiento al que nos lleva olvidar, conduce a un lugar donde nada es suficientemente importante, ni nadie suficientemente apreciable, es un lugar doloroso para el alma, que lo que necesita es conexión.

Shemot es un libro que nos hablará e la necesidad de regresar a la memoria espiritual, a la reconexión con Di.os después de haber entrado en un exilio de su Presencia, no porque El Creador se aleje, sino porque las klipot nos impiden percibirle. 

Desde mi perspectiva, lo más severo después de olvidarse de nuestra conexión con Di.os, es que eventualmente llega el olvido de nosotros mismos, y ahí es cuando la redención empieza a ser muy difícil...¿Quién podrá ayudarte si ni siquiera recuerdas que necesitas ser ayudado?

¿Estás olvidando algo? ¡Procura recordarlo antes de perderlo!

Recuerda porque solo así puedes ser extraído de las tinieblas.

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

Imagen https://panoramacultural.com.co/pensamiento/8611/la-cultura-del-olvido

Fuentes varias https://www.morasha.com.br/es/misticismo/Cabal%C3%A1-y-misticismo.html / https://www.hidabroot.com/article/5729 / https://afinaciones.blogspot.com/2025/01/el-mal-del-olvido.html





martes, 14 de enero de 2025

El mal del olvido


El Éxodo, cuyo verdadero nombre es Shemot
quiere decir "Nombres" y corresponde al segundo libro en total del Pentateuco, y a su primera porción.

Una de las cosas notables que podremos observar prácticamente al abrir la primera página es acerca de "El olvido", la falta de memoria espiritual.

Como dice el gran kabbalista Ravi Jaim Vital, la cantidad de información que existe en el universo es infinita, tanta, que por supuesto es imposible que podamos recordarla toda y sin embargo, hay ciertas cosas en las que debemos procurar no olvidar jamás para seguir siempre conectados y sincronizados al sistema de la Luz y de esta manera estar siempre en el lugar adecuado en el momento indicado.

Lo primero que vamos a ver, es que después de la época de los grandes patriarcas, después de la gobernanza de Yosef el Justo, quien aseguró la prosperidad del reino de Egipto, a su muerte, poco a poco fue olvidado por aquellos a quienes benefició.

También fue olvidado lo que el pueblo hebreo dio al pueblo egipcio y olvidado como convivieron en paz, y con los años, esta "desmemoria", borrara el aprecio y convirtiera a los hebreos en simples esclavos ante el nuevo Faraón.

Esto me hace reflexionar acerca de nuestra propia memoria de gratitud ante quien ha sido generoso o amable con nosotros.

La memoria tiene una paradoja: es maravillosa para recordar a quien nos ha tratado bien, pero es lamentable que a su falla, nos vaya volviendo indiferentes e incluso crueles hacia esas mismas personas que en su momento dijimos querer.

El Faraón olvida y aquí la pregunta que te quiero plantear es ¿Tú a quien has olvidado? Lo más preocupante no es tan solo que se desvanezca la gratitud, sino que además, se supla por otros sentimientos menos nobles como la desconfianza, el desprecio, el sentirse superior etc.

La mayor parte de los desaires se hacen hacia gente que ha sido buena con nosotros en otro momento. 

Piénsalo: quien te ha hecho mal, hasta por supervivencia, podemos recordarlo en forma de rencor ¡¡Y a veces ni así se mantiene la memoria!! Conozco gente que siguen adheridos a estas personas, olvidando constantemente lo nocivos que son para ellos.

La memoria es un camino de ida y vuelta, el Faraón olvidó pero los hebreos también olvidaron quienes eran, se diluyó su valía en el transcurso de los años y dejaron de valorarse a sí mismos.

Ayer platicaba con alguien a quien estimo mucho y con quien compartimos ya 17 años ya de relación (y contando afortunadamente), como cada día se va eligiendo nuevamente la permanencia del vínculo, la memoria espiritual. Esto no es algo que pase si no se pone energía en ello: hasta los amores más intensos y las amistades más cercanas, llegan a diluirse si alguno de ambos lados deja de nutrir el lazo de energía compartida.

Quiero prevenirnos de este fenómeno: ¡¡El olvido es gratis!! ¿Qué o a quién estás olvidando que no debieras permitirlo?

El olvido -querida Comunidad-  es una manera muy simple de ser ingrato.


Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

Texto en itálicas "Conectarse con Dios" - El Centro de Kabbalah Internacional

Imagen https://www.instagram.com/kabbalah_kuota/p/DBtKKmqy3VL/