lunes, 5 de enero de 2026

Tu Nombre, tu Sino


Sefer Shemot, el segundo libro de la Torá, revela el gran propósito espiritual de transformar el exilio en redención mediante la revelación de la Esencia Divina (Havayá) más allá de los Patriarcas, rompiendo límites del ego a través del sufrimiento y teshuvá para elevar el mundo físico.
 Este proceso comienza con la pérdida de identidad individual en Egipto, simbolizada por la ausencia de nombres, que permite el renacimiento colectivo como pueblo santo unido a la Shejiná.

Te podrás preguntar ¿Acaso los hebreos no tenían nombres propios? Si los tenían, no era una ausencia literal, sino que estos habían perdido su poder espiritual y significado esencial durante la esclavitud en Egipto.

Tu nombre no es solo una denominación para tener identificación física, tu nombre debería de ser la raíz de tu alma, pero si ni siquiera la sabes, mucho menos la ejerces ¿No crees?

En la Kabbalah las cosas germinan ante la consciencia, no simplemente por estar.

Brillan y pueden generar manifestación ante los ojos del entendimiento.

¿Recuerdas que pasó durante el Génesis? El mundo cobró animación (animación=La palabra animación viene del latín animatio, -onis, que a su vez deriva de anima ("alma", "soplo", "aliento", "principio vital"), más el sufijo -ción (acción y efecto). Por lo tanto, etimológicamente significa "acción y efecto de dar vida", "dotar de alma" o "infundir movimiento y energía"). Adán nombró todo y todo adquirió anima, antes de ello era solo materia.

Un nombre del cual no estás consciente, es como una vasija vacía, por sí misma no tiene poder, el poder se lo da el entendimiento, por ello la importancia de un nombre y que te identifiques con su poder.

Los maestros kabbalistas incluso como una medida de curación, a veces cambian literalmente el nombre a una persona para cambiar el curso de su destino, pero no es tanto el nombre por defecto, sino de que lo "llenas" como a una vasija la llena el agua. Lo que de verdad hace que vibre diferente un Abraham de otro Abraham, es cómo entiende esa persona su sentido y su capacidad. ¿Qué hace con sus recursos? Abraham como vasija aún vacía tiene el potencial de potencial de ser alguien que actúe como "padre de", que puede ser "líder de", alguien que puede tener "certeza de", que puede ser generoso, pero si no está consciente, el canal no cuenta con el flujo de luz que lo manifieste, se queda tan solo en potencial.

El libro de Shemot tiene la propuesta de ganar nuevamente esa consciencia, adueñarnos de nuestro potencial a partir del esfuerzo personal, no tan solo por nacer. Es verdad que ya de nacimiento tenemos muchos obsequios pero están "sin abrir", por así decirlo.

La vida es la oportunidad de descubrirlos y manifestarlos y por eso debemos salir de nuestra zona de confort, de lo que nos es simplemente dado, por eso verás que hay hijos de ricos que no hacen nada con sus herencias y pobres que se elevan de su limitación, no está escrito en piedra, los humanos tenemos que elegir que hacer con nuestro "sino" (la palabra "sino" viene de la palabra signo, señal, destino...de ahí también que se llamen signos del zodiaco, porque son señales 😉).

Recuperar el poder de nuestro nombre, no solo el personal, sino el nombre de nuestros linajes, de nuestros padres abuelos y ancestros en general. Dejar de ser esclavos es volver a ser responsables de lo que se nos ha dado por tan solo ser hijos de este Universo magnífico.

¿Qué te sientes inspirado a hacer al saber esto?

¿Cómo te llamas? ¿Cuál es el potencial pleno de la vasija de tu nombre y del de tus linajes?

¿Interesante no lo crees?

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

Fuentes: chabad y https://galeinai.org/2023/05/23/shemot/

Imagen https://www.radiosefarad.com/tag/onomastica-judia/


 


No hay comentarios.: