Las plagas de Egipto representan, en la Kabbalah, un proceso divino para romper las impurezas espirituales (klipot) que aprisionaban al pueblo hebreo, como las cáscaras de una nuez que ocultan el fruto interior, permitiendo la revelación de la consciencia de Di.os.
Fueron diez plagas, equivalentes a cada una de las diez sefirot del Árbol de la Vida, la estructura espiritual por donde circula la Luz desde la Divinidad, hasta la materia. Toda la estructura debía ser "atendida" por decirlo así para revitalizar la espiritualidad que había sido cubierta por lo que causa una somnolencia espiritual: falta de deseo, indolencia, conformismo.
Las plagas parecen castigos, pero en realidad su intención es purificar, quebrar la inercia, eliminar la oscuridad: afligen pero curan.
Las primeras siete plagas atacaron a las midot inferiores (dimensiones o séfiras / en un humano, las virtudes morales, para lograr la corrección de estas llamado "Tikún Midot"), es decir las emociones, y las últimas tres se dirigieron hacia las séfirot más elevadas: Binah, Jojmá y Keter, el intelecto. Esto sucedió en triadas.
Las triadas Datzaj, Adash y Beajab son mnemotécnicos kabbalísticos derivados de las iniciales de las Diez Plagas, que agrupan las sefirot en estructuras para revelar el proceso espiritual de purificación durante el Éxodo.
Datzaj (דצ"ך) inicia con Dam (sangre), Tzefardéa (ranas) y Kinim (piojos), atacando las sefirot emocionales inferiores como Guevurá y Tiferet, rompiendo las klipot (cáscaras impuras) que bloquean la luz divina en Zeir Anpin.
Adash (עדש") sigue con Arov (moscas), Dever (peste) y Shejin (úlceras), dirigidas a Netzaj, Hod y Yesod, intensificando la maduración del partzuf espiritual. (El partzuf es las estructura o rostro completo y maduro del alma).
Beajab (באה"ב) cierra con Barad (granizo), Arabeh (langostas) y Coshech (tinieblas), impactando las sefirot superiores como Biná y Jojmá, preparando la revelación plena.
La décima plaga se considera el golpe final (Makat Bejorot o muerte de los primogénitos) es la muerte de la arrogancia espiritual. reflejada en el golpe que se atiza contra el Faraón al morir su hijo primogénito.
Las plagas vale la pena tratar de comprenderlas en nuestra propia experiencia vital cuando comenzamos a experimentar esos momentos en que decimos "ya no veo lo duro, sino lo tupido". Son momentos en que hay que hacer acciones de contrición y revisión interna y por supuesto de ver en donde es necesario ajustar nuestras emociones, madurar, bajarle a la arrogancia y alinearnos más con los comportamientos que nos enseña la espiritualidad.
En estas dos porciones la actual y la de la siguiente semana estaremos estudiando al respecto, pero no es suficientemente valioso si no lo aplicamos a la revisión personal de nuestra propia estructura espiritual. Mi recomendación es que no dejes de ser un buen observador de en donde podrías estar teniendo bloqueos o "plaga" ¿Son a nivel de tus emociones? ¿Es algo inmaduro en ti? ¿Has estado poco receptivo o arrogante en algún sentido?
La espiritualidad como todo, es útil cuando logras bajarla de tu pensamiento superior hasta tus acciones en el mundo material. ¿Te suena razonable?
Un abrazo Comunidad
Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt
Fuentes: galenai, laitman, bneibaruch
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