Transcribo de manera exacta lo que dice la Biblia editada por El Centro de Kabbalah en cierta parte de Vayikrá que habla como sabemos, de las ofrendas y los sacrificios que deben hacerse para "limpiar los pecados". (Entiéndase pecado como desconexión del sistema de la Luz que es el que nos lleva a compartir, a actuar con misericordia, a el vencer al ego).
Levítico 4: 27 cuando la gente peca, no es suficiente con que corrijan su acción negativa; también deben sentir el dolor de aquellos a quienes han lastimado.
Esto a veces significa que el perpetrador y la víctima
tendrán que encontrarse cara a cara. Corregirnos a nosotros mismos y prometer
un mejor comportamiento en el futuro debe ser complementado con la eliminación
del dolor que hemos causado a otras personas mediante nuestras acciones
negativas.
En Vayikrá 36: 263 el Zóhar trata el significado de “él
restaurará”, diciendo que alguien que corrige su acción pecaminosa, restaurará
los manantiales de agua es decir, la abundancia arriba en los reinos
celestiales, a sus lugares correctos, a donde puedan surtir agua a las plantas
que son las sefirot.
Aquí vemos que lo que se necesita es un cambio desde adentro, lamentablemente, en muchas ocasiones tenemos que tocar con un miedo intenso, a fin de desear cambiar la realidad con la que antes no lográbamos empatizar.
Los seres humanos tenemos distintos niveles de consciencia, algunos todavía poco evolucionados siguen pensando que el ojo por ojo y diente por diente son la única manera de restaurar el balance del mundo, pero ese mecanismo solo hace que perdure la generación de penas en muchas maneras diferentes, no solo en los individuos sino en los sistemas familiares y sociales.
Las ofrendas y los sacrificios buscan no tener que seguir infringiendo dolor en otros ni en uno mismo, sino sublimar el sentimiento elevándolo, dándole un sentido y un significado mucho más sutil sin tener que vivir en un mundo de tuertos o de desdentados que provocaría una justicia cruda y sin misericordia.
En este mundo nos cuesta trabajo aún comprender que hay otros vectores de corrección que no tendrían que ser directamente en nuestra carne, sino que podríamos corregir de otras maneras indirectas como lo indica la palabra "kapará" (plural: kaparot) que significa "rescate", "sustitución" "apaciguar".
Reflexiono: es verdad que las ofrendas y los sacrificios son un vehículo de intercambio de la suerte que se enfrenta, pero sin un cambio real, sin una teshuvá profunda, posiblemente el sistema solo logre postergar la manifestación de los efectos. Posiblemente la verdadera llave para que un sacrificio u ofrenda funcione, es hacer el cambio interior primero, y ya después sellarlo con acciones que reflejen el cambio en el mundo físico, no al revés.
¿Tu que experiencia tienes al respecto? ¿Qué reflexiones te produce en lo que estés viviendo actualmente?
Shabbat Shalom
Prana Raquel Pascual
Apoyada con la Biblia editada por El Centro de Kabbalah Internacional
Imagen https://elduendedelperchel.blogspot.com/2014/02/ojo-por-ojo-diente-por-diente.html