Los principales mensajes del Zohar en la parashá Mishpatim giran en torno a la reencarnación de las almas.
La reencarnación desde la Kabbalah se denomina gilgulim, es decir las almas descienden a este mundo para hacer correcciones de iniquidades y para completar deberes pendientes. Para aprender diría yo.
Si eres afín a esta sabiduría sugiero que le des una segunda pensada a este concepto de reencarnación, ya que si de alguna manera no crees en ella, muchos entendimientos no serán posibles de alcanzar porque el campo de acción solo físico, queda muy corto, muy parcial. Los humanos estamos llamados a trabajar en el mundo físico, pero también en el espiritual.
Dice el Zohar: "Desgraciado el hombre que vive como un animal" (sin ser peyorativo como tal), es decir vivir solo en un mundo sin considerar el otro, se considera "estar muerto", no de manera física pero de manera espiritual.
¿Por que una afirmación tan radical? Puesto que si no estás abierto a un mundo espiritual, -dicen los maestros- "no puedes ver a los ángeles que te acompañan, no puedes ver a la Shejiná, no puede escuchar la voz de HaShem".
Como siempre hacemos en este blog, tratamos de traducir a nuestro lenguaje cotidiano para comprender de manera que podamos asimilar.
¿Has observado alguna vez gente que se siente más inteligente por negar todo lo espiritual? Tachan de tontos a quienes si están abiertos a comprender algo más allá de lo evidente ante sus ojos físicos.
Es verdad, fanatismo e idolatría son excesos que no unen la razón con la intuición ni con la sabiduría recolectada por muchas mentes brillantes que han dedicado sus vidas a revelar los mensajes de lo Alto. El que es espiritual, busca los patrones más grandes del Universo, las señales y las mecánicas de como una vida tan compleja aquí en la tierra, emana de una mente superior, de una inteligencia más elevada. Es como si la Inteligencia Artificial negara que han habido hombres que la han estado creando y desarrollando, por hacer una analogía.
No puedes comprobar que lo espiritual no existe, pero solo porque no puedes demostrar con los medios actuales, ni que si ni que no, asumes que no hay nada después de la muerte física...¿no es una conclusión un tanto apresurada?
Explica la Kabbalah: Hay una cortina que separa ambos mundos y es verdad que está oculto, pero nos dice que los ojos espirituales ven a través de los sueños y a través de las visiones.
En el mundo superior no hay cuerpo, no hay entonces comer, beber o hacer uso de un cuerpo físico ¿Qué hay ahí? Meditación, uso de la consciencia. Eso es algo que -pensándolo así- debiéramos ejercitar también es este lado de la experiencia del alma.
Si en el momento cercano a tu muerte -como lo vemos cuando alguien está a punto de fallecer-, observamos que ese velo comienza a manifestarse ante los ojos de quien está por dejar el cuerpo físico...¿No querríamos estar mejor preparados para ese desencarne y estar más propicios para que nuestra consciencia pueda hacer ese transito sin tanto temor y sin conocimiento alguno de lo que puede pasar?
Te quiero invitar a la reflexión. Si de verdad no hubiera nada, si todo simplemente se vuelve negro y tu consciencia desaparece por completo ok...pero y si se te abriera todo ese otro mundo más pleno ¿No querías saber que hacer? Si desapareces simplemente ok, nada de lo que hoy te importa valdrá mucho ya, pero si hubiera continuidad en el proceso, ¿No sería absurdo ni siquiera habértelo planteado?
Tener una vida aquí como humano es ser capaz de ver a través de la cortina con los ojos del alma, más allá de los ojos físicos que ciertamente, desaparecerán.
Te dejo reflexionar
Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt
Imagen https://www.crisoldeideas.com/principal/de-la-inmortalidad-del-alma/
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