martes, 27 de noviembre de 2012

Nov 28, 2012. La lucha de Jacob con el Ángel

Uno de los temas de los que habla esta porción es cómo hacer la lucha con nuestro Oponente.

Después de 34 años de estarse escapando de su hermano, un buen día vino Di-os y le dijo "tienes que volver a tu tierra", lo que significaba encontrar a su hermano que llevaba cultivando rabia y enojo.

Jacob cruzó a toda su familia por el río pero olvidó algo: una botellita con aceite de oliva y se devolvió al otro lado del rió (esa es la oliva que usaron en el templo por generaciones guardado cuando los macabeos y la guerra con los griegos que profanaron el templo y solo quedo esa botellita para que iluminara el candelabro de protección que servia para un día y duró 8, es decir, el milagro de Januká).

Ahí, Jacob se encontró con un Ángel que le dió pelea. Su familia lo tuvo que esperar toda la noche, porque ese fue el tiempo que duró la lucha. Era un ángel de Di-os, que es el Satán, una energía creada por la Luz. Lo que me causa dolor, eso que no puedo ver que es mi Oponente, hay que verlo para saber la bondad que representa para ayudarnos a abrir los ojos.
 
Jacob le ganó justo cuando estaba saliendo el amanecer, en el momento más poderoso de toda la noche y cuando empieza el día, es la coronación, como la unión de la novia y el novio, que es cuando está más oscuro, pero justo al momento después deja de estarlo. Al vencer creó ángeles.

Jacob le dió un golpe y le ganó justo en ese momento. En ese momento el Ángel del dió su bendicion y le dijo tu nombre ya no va a ser Jacob, de ahora en adelante tu nombre va a ser Israel, lo cual significa orgullo y fuerza y que nadie podría ganarle.

Ahí cambia su nombre a Isarel que viene de Li Rosh, "yo estoy a cargo", la cabeza.

Jacob le pregunta al Ángel su nombre, el Ángel le dice "¿Por qué quieres saber mi nombre? No es que no le quisiera decir cómo se llamaba, sino que así se llama, ya que El Satán quiere hacernos pensar que él es nosotros y confundirnos. Te despista, haciéndote pensar que el ofendido eres tú, el herido, el lastimado, el inseguro etc.

En cambio, cuando encuentras al Oponente que está en control de ti, el pierde todo su poder.

Estamos entrenados a pensar que nuestras emociones son nuestras, pero de donde vienen es del Satán, no vienen de mi, no me pertenecen. El Satán más grande es estar controlado por mis pensamientos y mis emociones, es un virus, no es mio, no es mi inseguridad, no es mi duda, sentirme inhabilitado para hacer algo por los demás. Eso no es mi Alma. Mientras no lo encuentre el va a estar a cargo.

Detecta esas emociones que están en ti y entonces lo habrás encontrado. Sólo sí podrás diferenciarle y vencerá Israel.

Feliz día Comunidad del Blog

Prana Pascual

Basado el clase de Vayishlach de Ariel Grunwald 2008. Centro de Kabbalah de la Ciudad de México.

1 comentario:

Maria dijo...

Cuando sentimos, pensamos, hacemos, desde el impulso de satanás, somos él, su lógica e intima derivación. Para separarnos necesitamos vernos, escucharnos y sentirmos; y desde ahí, darnos cuenta y elegir renunciar a eso. Y sólo estando con Dios, es decir concientes y pidiendo Su Ayuda, podemos vencer. Pregunto: ¿por qué Jacob dijo haber visto el rostro de Dios (Peniel)? +