domingo, 21 de junio de 2026

Keter - ABA- IMA


En la expresión de las distintas tradiciones de la sabiduría que se ha desarrollado en la búsqueda espiritual de las comunidades humanas, encontramos un concepto que podría parecer similar, pero que no debemos confundir. Me pareció interesante escribir al respecto en el día que se celebra a la figura paterna (al menos aquí en México), misma que normalmente no es tan celebrada con lo es la mamá.

En la sabiduría kabbalista existe una triada, distinta a la Santísima Trinidad que se desarrolla posteriormente en el Cristianismo, y sin embargo, en ambas se menciona a un concepto que es un "Padre".

En la Kabbalista Jojmá lo llaman "ABA", padre. En la cristiana el Padre es la dimensión superior (Padre, Hijo y Espíritu Santo).

En Kabbalah a Binah se le menciona como IMA (madre). Pero vamos en orden: En Kabbalah, Keter es el equivalente a 1 (unidad absoluta, la séfira más elevada) y después, esta va emanando la paulatina materialización de las siguientes dimensiones, se va generando algo que me recuerda a cuando una célula hace mitosis, duplica su ADN y se divide en dos células similares y así consecutivamente hasta generar este mundo llenos de organismos multicelulares 😯

Para mi nunca es la intención confrontar temas abstractos que son parte de una idiosincrasia interpretada por los seres humanos. Los nombres son puestos por los estudiosos, pero eso no quiere decir que este sea el nombre esencial; lo interesante para mi, son las potencias de significado que nos puede aportar a nuestro desarrollo individual y de comunidad.

En la Kabbalah tradicional encontramos la tríada superior de Sefirot en El Árbol de la Vida: Kéter (la Corona, voluntad pura), Jojmá (Sabiduría, intuición creativa) y Binah (Inteligencia, discernimiento racional). 

Estas no equivalen al Padre, Hijo y Espíritu Santo, sino que representan las tres primeras manifestaciones de la energía divina antes de su concreción en el mundo.

¿Cómo se experimenta esta visión kabbalista en la vida humana?

La tríada Kéter-Jojmá-Binah se vive en nuestro propio proceso consciente cada día. Kéter es esa primera intuición, el «sí» o «no» profundo que surge antes de pensar.

Jojmá es el momento de iluminación creativa, cuando una idea nueva brota en tu mente sin esfuerzo.

Binah es cuando racionalizas esa idea, la estructuras y la haces comprensible. Todos hemos experimentado este flujo: primero la intuición, luego la inspiración, después el análisis.

La Kabbalah nos invita a reconocer estas tres fuerzas en nosotros y a armonizarlas.

Cuando vivimos solo con Binah (racionalidad excesiva), nos perdemos la intuición profunda de Kéter y la inspiración de Jojmá. Cuando vivimos solo con Jojmá (ideas sin estructura), no las concretamos. El equilibrio entre estas tres dimensiones es el primer paso para acceder a las demás Sefirot y transformar nuestra energía en acciones conscientes.

Habrás visto que muchas veces trabajamos el Árbol de la Vida en lo que equivale a Zeir Anpin, es decir, de Jesed a Yesod, finalizando en Maljut que es el mundo en que vivimos. Zeir Anpin son las dimensiones más emotivas. La triada Superior Keter-Jojmá-Binah, equivalen al esquema mental que desciende (emana) y va vistiéndose de sentimientos, emociones, conductas, palabras y cuerpo. Es la manifestación de lo inmaterial a lo tangible.

Nuestro desarrollo debiera contemplar todas esas sefirot para ser entonces la imagen y semejanza de una unidad bien alineada.

Feliz día Comunidad

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

Imagen Nano Banana prompt Prana Pascual


 

sábado, 20 de junio de 2026

Reconocerlo en todas las sendas


Esta mañana, viendo imágenes de celebración del Mundial, observo a la gente festejando con espontaneidad, sin toda la complejidad que se ha establecido para poder convivir en este mundo sin tener tanto miedo de la expresión de lo que sea.

Es verdad que también hay excesos, y hay riesgo, hay basura, pero también hay alegría y comunión. Hay fervor. Un poco de todo o un mucho.

La gente, especialmente los jóvenes, han salido a ejercer libertad de actuar y han olvidado las intensas reglas con las que ahora se ha elegido convivir. En un tiempo en que tocarse, mirarse, hablarse unos a otros se ha vuelto tan observado, hoy, observar que no cabe un alfiler entre las personas bailando al mismo ritmo y paso, lanzándose al aire entre sí, o besando a desconocidos en las calles sin que haya un sentimiento intenso de ofensa o temor, llama la atención y me hace pensar en las fuerzas rituales de tiempos pretéritos.

Ver a tantas personas celebrar juntas y moverse como vuelan las parvadas de aves en el cielo, como comandadas por una sola inteligencia que los integra, todas como si funcionaran con un solo cerebro, me quedé pensando "Debe haber una generación de vibraciones energéticas con tanta gente sumada, que en algo cambiarán al mundo...no puede haber tanto movimiento de energía sin que algo cambie en la tierra".

Se mira como si fueran una inmensa tribu convocando a la buena fortuna para la temporada de siembra, para llamar a la lluvia o para bendecir la cosecha.

Para nada es mi intención juzgar o declarar si esto es "bueno o malo", porque me parece reduccionista y hasta aburrido mientras el fenómeno acontece, pero me pareció interesante abordarlo con una frase de Proverbios 3.6 : 

"Reconócelo en todos tus caminos (y el enderezará tus sendas)"

Reconocerlo en todas las sendas no divide entre las actividades "espirituales y mundanas" sino verlo siempre, reconocerlo en lo que parece trivial y lo complejo, donde cada acción resulta un espacio para elevar la chispa divina (nitzotzot).

¿Podrá ser nombrado México tantas veces por tantas voces al unísono sin que esto sea una bendición para esta Tierra?

¿Tu que opinas?

Shabbat Shalom

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

Imagen Nano Banana prompt Prana Pascual