Hoy el último apartado acerca del amor verdadero basado en clases del gran Maestro Rav Berg.
Para dominar cualquier arte del alma es necesario antes aprender el arte del silencio. El verdadero compromiso no es una promesa grandilocuente sino la humilde capacidad de mantener la boca cerrada cuando la voz interior insiste en reaccionar.
Silenciar la reacción no
significa negar la sensación; significa asentarla en el interior como semilla,
conservarla con paciencia y esperar para que no salga como un juicio.
Mantener dentro lo que nos disgusta es una tarea de coraje espiritual. Hay mil impulsos que reclaman salida inmediata; al darles palabra sin contemplación, sólo repetimos los viejos patrones y fortalecemos la fragmentación dentro de nuestras relaciones.
En cambio, abrazar esa incomodidad
en silencio permite que la fuerza interna se reconfigure: la emoción se
desactiva, la razón se clarifica y el corazón puede revisar su mapa. El fruto
es una inteligencia emocional que no se deja arrastrar por cada oleada, sino
que aprende a navegar con una brújula interior.
Cuando la contención falla, la reacción se presenta como confrontación agresiva: no para transformar, sino para afirmar el propio malestar. Hablarás mientras la vsaija del otro no puede recibir.
Ojo, la confrontación por si misma -como lo hemos visto-, no es negativa. Es la forma en la que la colocamos en el ánimo del otro, lo que genera la experiencia de amor o de ataque que se construye.
La incapacidad de elegir el momento, intensidad e intención, no busca la mejora en la relación, sino que por el contrario, busca la reivindicación del “yo” dolido.
Considéralo: Puedes depositar un confrontación cuidadosamente o dejarla caer como un proyectil, y créeme, aún las mismas palabras dichas con esa distinción en la intensidad, tono, velocidad y volumen, hacen una diametral diferencia.
La senda del amor espiritual, por el contrario, nos invita a convertir
cada disgusto en ocasión de cultivar nuestra unión y convivir con humildad; al transformar la queja en
observación, la agresión en comprensión, logramos que el ruido se vuelva música, el silencio se comprenda como respeto no como indiferencia, y el momento de expresar se viva como una conversación desde la auténtica apreciación y deseo de aportar bien a la vida de nuestro ser querido.
Obsérvate. Todos hemos caído alguna vez en el "te lo dije", o hemos querido intervenir en el momento menos adecuado para el prójimo (no solo hablo de relaciones románticas, hablo de amigos, contrapartes, colegas, colaboradores etc.).
Contener la erupción causada por nuestro ego, para no bañar de reconvenciones y prédicas fuera de momento y tono son una de las más grandes señales de aprecio y amor verdadero hacia nuestros amados. Es difícil...pero es posible.
Espero hayan disfrutado de esta revisión de temas acerca del amor de las que alguna vez habló el querido Rav.
Feliz día Comunidad
Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt
Basado en clases del 2007 impartidas en conferencia, por El Rav Phillip Berg
Imagen Nano Banana - prompt Prana Pascual

