martes, 18 de agosto de 2026

Tu versión semilla.


Comenzando con la revisión profunda de Elul sobre nosotros mismos para identificar qué debemos y queremos transformar para ser más simples, sencillos y libres de influencias "obligatorias" o de pre-destino, deberemos comenzar por algún lugar lejano: nosotros en nuestra versión de semilla, es decir, desde aquel momento de la concepción en que apenas éramos una chispita de luz aconteciendo en un entorno cálido y oscuro de nuestras madres a partir de la fecundación.

Para comenzar este trabajo, me parece muy importante reflexionar, que ninguno de nosotros nace como un ser aislado, exento de influencias del entorno, entendiéndose por ello, que incluso antes de nacer, estamos sujetos a psicologías de otras personas de quienes dependemos y con ello me refiero a su propio estado de salud física y emocional derivado de su propia historia, a la cultura en qué ellos vivían, al tipo de socialización al que pertenecían (un clan, una familia extendida, una familia con ideologías profundas, a costumbres violentas etc.), presencia de ambos padres, de abuelos, de hermanos, de mascotas. Su exposición a la educación, a la higiene, a los recursos de todas índoles.

¿Había prosperidad o carencia? ¿Qué historias del sistema familiar sucedieron antes de nosotros que son parte de nuestras raíces, nos guste o no?

Tenemos que comprender que cuando hablamos de un Árbol de la Vida, hablamos de un gran tronco que está sostenido por raíces pero que también se extiende en ramas y cada una de ella en otras ramillas menores, flores, semillas, frutos. Es decir, nadie está solo aunque así pueda llegar a creerlo, el alma pertenece a un entramado que le influye más allá de su singularidad, misma que por supuesto cuenta poderosamente como una materia prima esencial, pero, que no podrá abstraerse de la impronta de las experiencias de un mundo entero que nos abarca a nuestro alrededor.

Tengamos en cuenta que ninguno de nosotros hubiera sobrevivido sin ayuda. Por muchos años somos hiper dependientes y por tanto somos vasijitas receptoras nos guste o no. Podemos ir aprendiendo a compartir desde ese periodo, pero la mayor parte de ese tiempo seremos como esponjas que no tienen más remedio que asimilar y nutrirse del medio ambiente en el que participa.

Eso sí que es destino. Quizás un alma pueda elegir dónde nacer, pero una vez que nace no recordará eso, y la situación se vivenciará como "aquí te tocó nacer" y eso es parte de tu tikún, es decir tu corrección de alma, aunque sin esa memoria pueda experimentarse como injusto.

¿Naciste en el campo de una provincia pacífica y pródiga? ¿Naciste en una urbe de concreto, llena de estímulos algunos de ellos incluso violentos? ¿Naciste en una familia numerosa o eres el único hijo de una mujer solitaria? Millones de posibilidades y a ti, te tocó eso en esta lotería de opciones...o posiblemente lo elegiste así para tener el nido exacto de tu experiencia posterior.

Todo cuenta y todo es parte de tu novela personal, misma de la cual te tendrás que ir haciendo cargo tan pronto sea posible, deseablemente.

Ojalá hoy ya tengas clara noción de que estás llamad@ a irte volviendo "el capitán de tu embarcación". No puedes mantenerte siempre con la inmovilidad de la idea de que "no puedes hacer nada al respecto"

Es verdad que hay circunstancias que parecen más adversas que otras, pero no te creas, a veces nacer en algodones puede ser más "tara" que nacer en la incomodidad, depende del color del cristal con que lo mires. Dónde y con quienes naces es parte de la prueba, es parte del tikún a resolver y del cascarón por romper.

Ahora bien, ¿Serán tus condiciones infantiles las que te mantendrán como el elefantito al que colocaron una cadena muy temprano durante su desarrollo y que después cree no poder arrancar la pequeña estaca fija en en la arena? O por el contrario, ¿Tu niñez fue el crisol de las promesas hechas a ti mismo para poder superar aquello, y asegurarte de buscar como procurarte condiciones totalmente distintas a aquellos días de preparación del porvenir?

Cuéntame ser de luz encubierto:

  • ¿Cuáles fueron las condiciones de tu concepción y nacimiento?
  • ¿Cuál era el entorno de tu estar en el mundo en aquellos años de crianza?
  • ¿Qué mensajes recuerdas haber absorbido sin filtro que ya es necesario revisar y replantear?
  • ¿Qué promesas te hiciste a ti mismo en aquel entonces?
  • ¿Qué llantos tienes aún que ya debes superar?
  • En general ¿Cómo te recuerdas de niño(a)? Describe tu apariencia y tu expresión de personalidad. 

Viaja el pasado y recupera toda esa información. La historia actual no se explica sin ese contexto, así que no lo obviemos. Recupera ese "allá y entonces" no para entristecerte o lamentarte. Tráelo para que sea material de trabajo vivo y útil de este viaje por tu Ser, para "El viaje de Elul".

Te sugiero tener donde anotar, espero que recuperarás oro de tu propia reflexión. Y si te sientes generoso, compárteme algo de ti en tus comentarios.

Comencemos Comunidad.

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

Imagen Nano Banana prompt Prana Pascual

lunes, 17 de agosto de 2026

Una paz que no conoce su nombre, no es paz


Ayer tuve la oportunidad de ver "La Odisea" en versión cinematográfica de Christopher Nolan, basado en la versión literaria de la clasicista Emily Wilson, y evidentemente inspirado en la obra atribuida al poeta e historiador Homero.

Sin entrar en detalles más específicos de dicha obra original, sabemos que las historias que perduran a través de los milenios, lo hacen porque resuenan en la épica del alma de todos los humanos y con esto me refiero al periplo que se emprende cuándo un ser decide asumir "el viaje del héroe", que se mira como la gran aventura en la que saldrás uno, y regresarás otro, un viaje que comienza en un punto y que después de recorrer toda una "odisea" de eventos, nos llevará  finalmente a retornar al mismo punto de donde partimos, pero ya transformado en una versión refinada de uno mismo.

Sé que a simple vista, puede parecer absurdo: irse para regresar al mismo sitio, ¿Cuál es el sentido? 😶

El sentido que vemos también cuando reflexionamos que Jacob ya vivía en Canaán y su periplo se hace con todo el grupo de almas que deben regresar para transformarlo en "Israel", después de hacer todo el proceso espiritual de todo un linaje hasta volver ya siendo "otros" pero de alguna manera "los mismos"

Pues bien, siguiendo con el símil de la Odisea, comprendemos que sin esa aventura, sin esa búsqueda de "quien sabe qué" que el alma clama encontrar y que causa un desasosiego innombrable -y por tanto desesperante-, no se propiciaría la transmutación ni la ruptura del ego que proporciona el transcurrir del proceso sin el cual el alma jamás encontraría la paz que ahora ya reconoce su nombre.

Odiseo (que para quien no haya tenido la curiosidad de averiguar su significado, quiere decir "el que causa odio") no se ve demasiado persuadido a quedarse junto a su hijo y su esposa Penélope en la primera parte de la historia.

Es notable en la narración como Penélope le busca todas las posibles salidas del compromiso con Menelao y Agamenón, incluida la de exiliarse y navegar juntos hasta el huidizo sol en el horizonte, y él por supuesto se niega con argumentos aparentemente inapelables. Sutilmente, en la conversación, se intuye que a él no le parece tan mal soltar las responsabilidades de seguir siendo el reyecito de su pequeño y poco trascendente reino (Ítaca no era especialmente importante en Grecia, era un terruño montañoso y modesto) y en cambio, escapar por un tiempo de su vida doméstica, pacífica pero rutinaria, en la que él parecía contar con demasiado potencial como para quedarse ahí.

Siendo Odiseo "El más inteligente de todos, el más astuto, el más hábil", podemos comprender que ese pedacito del mundo no le imponía buenos oponentes ni rivales, donde aún la mejor mujer humana -bella paciente, fiel, inteligente y astuta-, podía parecer "lo mismo de siempre" y no suficiente como para apaciguar las ansias de salir de su confinamiento e ir a ver mundo.

Tantas son sus ganas de "ver mundo", que después de ver los horrores de la guerra, esto sigue sin ser suficiente para este sujeto a quien se le hace fácil tomar otro camino, no el de los demás, que le conduce a un total de 20 años de ausencia, antes de poder retornar.

La historia es apasionante porque de alguna manera es la travesía de cada uno de nosotros. Cada uno tomó la aventura del alma, de venir hasta aquí, a este escenario de prueba tras prueba en la cual existen monstruos tan grandes y tan fieros como la enfermedad, la guerra, la vejez, la traición, la aflicción, la pérdida etc. etc. etc. y finalmente la última gran prueba: cruzar el umbral de la muerte, para (así lo esperamos), poder volver a la morada eterna en la que ya estábamos en paz...pero recordemos: "una paz que no conoce su nombre", no es paz".

Es aún más interesante notar que en la historia de la Odisea, Atenea le concede a su "protegido" el disfraz de mendigo para poder volver sin que lo intercepten, pero con un nombre muy en particular: Outis

¿Sabes qué quiere decir "Outis"? Outis quiere decir NADIE.

Así tendremos que volver nosotros, ya con el ego disminuido hasta dónde ya ni el nombre nos distinga, ya habiendo probado dolor, soledad, despedidas, decisiones difíciles, elecciones que querríamos no haber tenido que tomar, y por supuesto y al final de todo, con añoranza de aquel Paraíso Perdido que no podíamos comprender antes de perderlo.

Por eso esta historia griega y tantos otros periplos reflejados en las mitologías del mundo nos son tan entrañables, porque no nos resulta ajeno mientras somos nosotros esos serecillos arrogantes, audaces y posiblemente engreídos en nuestras juventudes espirituales, que vamos reconociendo con el tiempo, que la apreciación y la gratitud son las verdaderas virtudes, y que el ver con ojos que si miran que la vida es una oportunidad maravillosa para revelar lo más simple y sencillo, y que esa la verdadera tierra prometida.

Eso me gustaría que trabajemos en este Elul, un viaje de descubrimiento de nuestro odioso ego, (los monstruos), para poder volver ya despiertos, limpios y simples hasta el momento de renacer en vida verdadera, lo que es Rosh Hashaná.

Vamos para allá, lúcidos en nuestra aventura con disfraz humano queridos seres de luz encubiertos.😉

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

Imagen Nano Banana - prompt Prana Pascual