martes, 20 de octubre de 2026

El lugar más lejano.


La porción que estamos transcurriendo esta semana se llama Lech Lecha (Lej Lejá) y es prácticamente dedicada a la historia de Abraham pero también de su esposa Sarah, quienes juntos llevaron a cabo un trabajo espiritual con el cual comenzó el trabajo de atraer sin coerción sino con el ejemplo a los seres humanos que escucharon y se convencieron de seguir una vida de acuerdo a las Leyes del Gran Orden.

En esta historia ambos comienzan con un nombre y ambos recibirán un cambio sutil pero transformador ya que ambos reciben una HEI en sus apelativos de nacimiento logrando con esto un nivel distinto en su espíritu. Avram se convierte en Avraham y ella de ser Saraí pasa a ser Sarah. 

¿Por qué la Hei? Bueno, nosotros que ya hemos estudiado algo acerca de las letras hebreas sabremos que la Hei es Revelación, gracia, aliento, soplo de vida, una ventana por la cual entra la Luz. La Hei representa la revelación de la divinidad en este mundo, pensamiento, habla y acción que materializa en este mundo.

En esta porción veremos el llamado que se le hace a Avram y cómo lo gestiona, con mesura, sin impulsividad, con preparación pero también atendiendo a un cambio que daría la vuelta a la página de lo que había vivido hasta entonces.

Pero no lo veamos como algo ajeno, a veces nosotros tenemos una vida ya acomodada y no por eso vivimos con plenitud, sino con costumbre, con resignación o incluso con enfado. A veces con renunciación de adentrarnos a una nueva manera de hacer las cosas que nos revitalice.

La porción dice «Léj-lejá me-artzegá...» "Vete" "a ti mismo" "de tu tierra"

El llamado es más allá de un movimiento físico, se trata de una transformación interior. Piénsalo de esta manera, a veces será más rápido hacer un cambio físico, que comprender profundamente eso que significa en tu interior. La gente cambia de trabajo, de espos@, de ciudad, de casa, de amigos, incluso de sus capacidades físicas y no siempre acredita de inmediato lo que implica en sus significados internos hacer esos cambios en su destino.

Avram es llamado al cambio pero no tan solo geográfico, el llamado es el más lejano de todos: ir verdaderamente a su entender el trabajo de su alma.

Tu vida es más de lo que experimentas en el mundo tangible.

El interior humano es un equivalente en pequeño a la inmensidad del Cosmos y usualmente hasta que no conectas con las nociones del Mundo espiritual te es imposible arreglar el mundo interno.

La espiritualidad es una nave en la que puedes transitar la vida con mayor fluidez, no porque trivialices o le tapes el ojo al macho, sino porque comienzas a comprender causas y efectos, empiezas a entender el poder dentro de ti y lo mucho que puedes lograr observando las leyes que elevan tu consciencia, las verdaderas "ofrendas" no son ni oro, ni mirra, ni incienso, no  son específicamente bienes materiales o animales, sino lo que más nos cuesta soltar: creencias y convicciones obsoletas o necias.

Un cambio total puede tardar vidas enteras, o instantes, momentos esplendorosos de darse cuenta de que lo que pensábamos que lo que creiamos complejo, en realidad es simple, pero normalmente eso sucede cuando trascendemos el apego.

 Nada de lo humano es permanente, todo está en constante cambio y rebelarse a ello no es castigable, simplemente es imposible y a quien procure resistirlo le depara sufrir.

"Ve a ti mismo", es el lugar paradójicamente más lejano y más cercano de todos.

Ver el post acerca de la letra HEI https://afinaciones.blogspot.com/search?q=letra+hei


Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

Imagen Nano Banana prompt Prana Pascual

sábado, 17 de octubre de 2026

El grano de mostaza que inclina la balanza


Ayer les mencioné que cuando un grupo de personas se unen, pueden lograr prácticamente lo que sea y entonces nos preguntamos ¿La maldad puede prevalecer si se mantiene unida?

Técnicamente sí, de hecho, lamento reconocer que por eso lo que se llama "crimen organizado" persiste y resiste y no solo eso, para desgracia del mundo, muchas veces gana y todos nos conmocionamos al respecto, sin embargo dentro del núcleo de la "ecuación" algo puede tener un cierto antídoto que mencionaré en un momento más.

Los buenos desperdigados y sin organización, no logran mucho aunque sus intenciones sean nobles y sus corazones buenos, eso ya lo tenemos que saber.

Un solo "justo" sin habilidades de congregar a más por la buena causa, no es realmente de gran consideración, por eso a partir de Noah, los que siguen, serán Patriarcas que movían masas. Abraham logró por mero convencimiento a través del ejemplo, convertir a miles de almas. Jacob era un gran administrador de bienes propios y ajenos. Yosef fue Primer Ministro y segundo al mando en todo Egipto logrando prosperidad durante su mandato. Moisés se considera líder y pastor y bueno, aunque el Antiguo Testamento termina con Joshua, los siguientes líderes (Samuel, Saúl, David, Salomón etc. y aterrizando en Jesús) fueron gente que lideró a gente. Ninguno se quedó en su casa sin contacto con la comunidad. Ser un "uno", sin vinculación cooperativa con otros, difícilmente lograra manifestar la grandeza del Mundo Justo que todos quisiéramos.

Esto ya para cada uno de nosotros es una llamadita de atención: O eres un buen líder o eres un buen colaborador que ponga su talento a favor de obras nobles, pero ser indiferente, revoltoso y quejumbroso no nos llevará lejos.

Cada quien con los talentos que se nos hayan asignado podemos ponerlo al servicio desinteresado, ya que en una sociedad justa, todos recibirían lo necesario y hasta más, no se necesitaría robar ni violentar, pero cuando alguien rompe la alianza, ahí se rompe el mundo unificado y benevolente que necesitamos.

Los grupos de malvados prevalecen porque normalmente uno manda y los demás obedecen sin reserva, posiblemente por temor o por esclavitud, pero siempre cabe la posibilidad de que haya insurrección, traición, maltratos, retaliaciones, boicots, golpes de estado etc. No es una unidad tan solo por hermandad sino por conveniencia y egoísmo por lo que en el núcleo siempre tenderán a la auto destrucción...aunque siempre hay alguien dispuesto a querer derrocar para tomar por propia cuenta la tiranía del terror.

Pero bien, en Majut ambas realidades coexisten y de cierta manera no hay forma de no participar, hasta la indiferencia marca un voto así que hay que saber de que lado nos formaremos porque si la intención es volver a la Unidad de la Consciencia, cada humanito cuenta.

El Rav Philip Berg enseñaba que la Redención Final no llegaría por un acontecimiento externo o pasivo, sino cuando la humanidad alcanzara una masa crítica de personas transformadas: individuos que vencieran el ego, se conectaran con la Luz y actuaran desde el compartir y el amor. Cuando suficientes personas hacen ese trabajo interior, se cruza un umbral colectivo: la Luz prevalece sobre la oscuridad y se manifiesta la Redención Final.

No se trata, entonces, de contar cuántas personas “creen” en algo, sino de cuántas logran un cambio real de consciencia: menos reactividad, menos egoísmo, más compasión, generosidad y unidad.

No hay una cifra exacta que nos diga cuál es dicha Masa Crítica pero en observaciones científicas en algunos cambios determinantes en ciertas especies se habla de entre un 25%, pero podría también ascender a 40% de una población. 😓

No diría que la tenemos fácil porque actualmente somos 8,300 millones de personas en el mundo, el 25 % de la humanidad son  2,075 millones de personas y 3,280 millones para 40%.

Pero piénsalo así ¿Cuántas personas malas malas malísimas conoces en tu vida? Y me refiero personalmente, no alguien que veas en televisión o en las redes. La verdad, malos al 100% los hay pero casi todos conocemos a más personas intermedias 😓. Egoístas habemos muchos, individualistas, con claroscuros pero los malos desalmados siguen siendo una proporción menor, pero definitivamente si son demasiado influyentes porque el deseo de recibir busca caminos para tomar indiscriminadamente.😣

Lograr la generosidad en los que andamos en los grupos mediocres (de en medio) somos el verdadero objetivo. Si pudiéramos dejar de ser indiferentes, menos individualistas, menos egoístas, más participativos, más conscientes, yo creo que el número si es alcanzable, pero tenemos que despertar.

¿Qué reflexionas al respecto? ¿Qué está en tus manos para ser un grano de mostaza que incline la balanza?

Shabbat Shalom

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt

Imagen Nano Banana - prompt Prana Pascual