Prana, esto no es lo que hemos trabajado en otros años para hacer teshuvá...no corresponden a las cuatro transgresiones que se atienden durante la ceremonia de Rosh Hashaná...¿Acaso nos estamos desviando del objetivo?
Las transgresiones que se consideran en Rosh Hashaná son:
- La idolatría
- El adulterio
- El derramamiento de sangre
- La Mala Palabra
- Rechazo
- Abandono
- Humillación
- Traición
- Injusticia
Según el modelo de Lise Bourbeau, ampliamente difundido en psicología humanista y terapia gestáltica, las cinco heridas emocionales surgen en la infancia como respuesta a experiencias dolorosas con figuras de apego primarias. Cada herida genera una "máscara" o mecanismo de defensa que la persona adopta para protegerse, pero que a la larga limita su autenticidad y plenitud.
¿Qué sucede con alguien herido? Está susceptible, está reactivo, se defiende en automático, ataca antes de ser atacado.
Una posibilidad es que la herida propicie la misma acción hacia otros antes de volver a dejar que le suceda, aunque paradójicamente, vuelve a sucederle en muchas ocasiones porque estando dentro del círculo vicioso, no identifica donde estuvo el origen y entra en una compulsión repetitiva..."para que no me rechacen, rechazo yo primero", pero cuando la otra persona se va, se vuelve a interpretar como "me rechazaron nuevamente" y la herida se profundiza sin comprender que ya se está siendo participe activo del resultado.
Así mismo con el "abandonado", rompe las relaciones antes de que se la puedan volver a aplicar, pero se entristece como si no hubiera sido él/ella participe de haber puesto todas las condiciones de la situación.
El que vivió injusticia se vuelve un juez inflexible que es injusto en su persecución obsesiva por reestablecer un entorno que el logre experimentar como "justo", sus opiniones serán severas e insensibles y desde el fondo él / ella cree que es totalmente justificado...
Y dentro de los mecanismos de preservación de este circulo doloroso, encontraremos como las transgresiones encuentran una justificación muy potente de manifestarse: "Hablo mal de otros porque estoy adolorido", se traiciona porque en la venganza hay la creencia de que algo se aliviará, "me apego con idolatría a las personas sustancias o cosas porque necesito sentirme pleno y seguro de alguna manera, y falsamente encuentro refugio en idolatrar...¡creo que el vacío se llenará por fin!". Ataco y humillo, "derramo sangre", porque me sentí humillado y solo quiero devolver con la misma moneda.
Quizás el ego te hace creer que revirar tu dolor te dará alivio, pero no sucede así, solo genera un hueco más hondo y más doloroso el que después cuesta más trabajo salir. Mientras más reactivamente actúas, más te atrapa el ego.
Estamos trabajando para ponerle nombre a nuestro dolor ya que queremos transmutarlo, porque si lo dejamos sin atender, estamos ante las garras de la reactividad de un niño herido que no sabe como reestablecer la pureza de su estado de gracia antes de el sufrimiento y la caída y se vuelve agresivo por no entender el juego de la vida y el trabajo del alma.
Jacob para vencer al Ángel le preguntó su nombre. Si no sabemos el nombre de a qué nos enfrentamos, jamás podremos elevarnos por encima del dolor mundano.
¡Encuentras sentido en lo que estamos haciendo? Te leo en comentarios.
Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt
Imagen Nano Banana - prompt Prana Pascual

