domingo, 5 de febrero de 2023

El verdadero norte

 


Por miles de años, las embarcaciones dependieron de la estrella polar para navegar en la oscuridad de la noche y atravesar los mares más agitados. La estrella polar se queda fija en el cielo mientras que las otras parecen moverse alrededor de ella. La estrella polar es aquella en la que podemos confiar y depender. Nosotros somos como marineros atravesando mares que a veces son agitados y difíciles. A lo largo de nuestro viaje, también necesitamos una brújula que nos guíe en nuestro camino. Nuestro verdadero norte es el deseo más íntimo de nuestra alma. Es el llamado de nuestro espíritu y la sabiduría de nuestro corazón. Escuchar estos mensajes internos y prestar atención a su llamado nos mantendrá firmes en nuestro camino hacia la plenitud, la alegría y hasta la seguridad.

En esencia, seguir nuestra propia estrella polar es nuestra manera de regresar a casa. 

Esta semana, nuestra estrella polar brilla con más intensidad que nunca antes; se trata de nuestra alma pidiéndonos que la escuchemos y la sigamos a casa.

Nuestra porción de la semana es Yitró. Esta porción inicia con “Yitró escuchó”. Yitró era el suegro de Moshé, pero lo que lo hacía especial era su capacidad para escuchar su voz interna. Yitró escuchó cómo Moshé y los israelitas escaparon de los límites de Egipto, y cómo separaron el Mar Rojo para escapar del Faraón y su ejército. Yitró escuchó sobre todas las maravillas y milagros del Creador que involucraban a los israelitas. Del mismo modo que nosotros, Yitró estaba buscando espiritualidad, estaba buscando su estrella polar… y la encontró.

Yitró escuchó sobre las grandes hazañas del Creador y corrió a encontrarse con Moshé para conocer más. A partir de ese momento, Yitró eligió el camino de los israelitas y comenzó un viaje espiritual.

La historia de Yitró puede ser una inspiración para todos nosotros. Aunque Yitró pudo haber estado perdido en el mar de su propia vida, escuchó el llamado de su alma y encontró su camino a casa. Nosotros también podemos escuchar este llamado. En cualquier momento, si podemos hacer silencio y silenciar suficientemente el ruido que nos rodea, escucharemos la sabiduría de nuestra voz interna y el anhelo de verdad que tiene nuestro corazón. Siempre es una opción dirigirnos hacia nuestro verdadero norte. Allí es donde podremos comenzar a navegar aguas más tranquilas.

El mar es extenso y las decisiones son muchas, pero el Creador está siempre brillando y llamándote a acercarte a tu hogar, a aguas más calmas: llamándote de regreso a Él.

Karen Berg

El Centro de Kabbalah Internacional texto e imagen

Editado por Prana Raquel Pascual Psicoterapeuta Gestalt - Coach

viernes, 3 de febrero de 2023

Pan del cielo


Esta semana de Beshalach, la porción del Mar Rojo, no sólo es esto lo que sucede, también es la primera vez que oímos hablar acerca de El Maná, el pan del cielo que caía para alimentar a los israelitas durante su travesía por el desierto.

Es verdad que el maná no tenía una forma "apetitosa", más sin embargo era capaz de sostener la vida humana con salud y con todos los nutrientes necesarios, y no solo eso, si decidías que tuviera sabor a algo delicioso, adquiría ese sabor, es decir, si lograbas trascender la fisicalidad, la impresión de los sentidos, no tenías nada que temer, tenías el sustento justo para cada día sin problemas.

Logramos entender que este pan del cielo es la comida espiritual que necesitamos para el alma. Así nos dice Tzvi Freeman:

Somos seres espirituales. Sin alimento para nuestras almas, estamos plagados de ansias insaciables, como un cuerpo al que le faltan los nutrientes esenciales.

Lo espiritual es para nosotros como maná. Es nuestra línea de vida, sin embargo, tenemos mucho miedo de vivir de ella. 

La mayoría de nosotros preferiría hincarle el diente a un bistec, o al menos a una papa, algo que se siente como parte de nuestro mundo, que lidiar con un rico pero desconcertante pan del cielo. 

Pero no podemos llamar a esto vida a menos que lleguemos más allá de nosotros mismos, más allá de este mundo. 

Para el ser humano, la paz interior y la verdadera vida se logran primero entregándose a lo desconocido.

No me gusta predicar y atiborrar a mi gente de perorata que no me solicitan, ni siquiera a mis pacientes si no lo desean (aunque lo necesiten) los lleno de pasajes bíblicos o presión para entender algo que aún no estén listos, pero cuando observo que alguno tiene hambre de este tipo de pan y está abierto a tomar un poco de él, si les menciono la espiritualidad como el siguiente paso del entendimiento de nuestra experiencia humana en este reino físico. 

Comprender que hay algo que nos sobrepasa, que hay mucho más cosas que no entendemos que las que si entendemos, es tocar un punto humilde ante lo Supremo. 

Cuando logras abrir tu mente hacia ese "desconocido", a ese algo más Alto, algo de ti se logra reconfortar como quien puede sentir una almohada mullida cuando tiene sueño, o una sopa calientita en el momento que tiene hambre.

La espiritualidad nos permite subir a una montaña de entendimiento donde podemos ver con mayor claridad y serenarnos.

Y ahí saciar con el pan del cielo nuestra hambre más profunda. Nuestra hambre de Di.os.

Shabbat Shalom cuando las tres primeras estrellas estén visibles en el firmamento nocturno.

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt - Coach

Texto de Tzvi Freeman chabad.org

Imagen https://unassemillitas.com/tag/pan-de-vida/