martes, 10 de noviembre de 2020

Tener 100 y 20 y 7

 


Paradójicamente, la sección de la Torá titulada Chayei Sarah ("La vida de Sarah") trata por completo de los eventos que ocurrieron después de la muerte de Sarah. El primer verso de la parashá narra la vida útil de la primera de las cuatro matriarcas de Israel:

La vida de Sarah fue de cien años, veinte años y siete años; estos fueron los años de la vida de Sarah.

¿Por qué la Torah divide el recuento de sus años en tres partes ("cien años", "veinte años" y "siete años")? 

Para decirnos que cada día de su vida era el equivalente a todos. 

A la edad de cien años tenía como veinte en fuerza, ya los veinte era como siete en modestia y pureza; a los siete años tenía como veinte en inteligencia, ya los veinte tenía como cien en rectitud.

Creo que uno de los grandes mensajes de la porción es que en nuestra vida, cada día importa si buscamos ser, los seres que potencialmente podemos proyectar.

Cuando afirmas "así soy y no hay nada más que hacer", niegas a tu potencial desarrollarse. 

La vida no implica que tengas que ir perdiendo aspectos espirituales, algo de tu esencia puede seguir siempre con la ternura e inocencia de un niño, pero ya con la experiencia de un adulto, ya con la sabiduría integrada que los años nos van enseñando. 

La vida es un bello transito que nos permite experimentar diferentes "vasijas" en carne propia y aprender de ello. Usar cada uno de nuestros aprendizajes en el momento adecuado puede ser un regalo para que la vida mantenga la ilusión y el fácil perdón de un infante, pero la sensatez y la madurez de alguien experimentado cuando sea requerido, así podremos decir, tener 100, y 20 y 7.

Feliz día querida Comunidad

Prana Raquel Pascual - Coach de Vida y Carrera - Psicoterapeuta Gestalt

Fuente de información 

https://www.chabad.org/parshah/in-depth/default_cdo/aid/35875/jewish/Chayei-Sarah-In-Depth.htm

Imagen https://www.maroubrasynagogue.org.au/2017/11/09/22-cheshvan-5778-chayei-sara/

lunes, 9 de noviembre de 2020

"Nunca puede haber carencia en los asuntos espirituales".

 


La porción Jayéi Sará comienza con: Vayihyú jayéi Sarámea shanáveesrim shaná, vesheva shanim, shenéi jayéi Sará, “Y la vida de Sará fue de cien años y veinte años y siete años; los años de la vida de Sará”. El Midrash dice que no es coincidencia que el inicio de esta porción, que habla de la muerte de Sará, venga justo después de la mención del nacimiento de Rivká, al final de la porción anterior, Vayerá; el Midrash conecta el nacimiento de Rivká, quien sería luego la esposa de Yitsjak, y la muerte de Sará, la madre de Yitsjak y esposa de Avraham. 

Para comenzar a entender esto, el Midrash cita un versículo de Kohélet (Eclesiastés) que dice:  “Sale el sol, y se pone el sol”. El Midrash dice que hay un secreto en este versículo: cuando una gran alma deja este mundo, que se corresponde con la puesta del sol, siempre debe haber otro sol que salga en ese mismo momento, un alma tan grande como la que se fue. Y esto es lo que ocurrió con Sará y Rivká.

Por lo tanto, una gran alma nunca deja este mundo sin el nacimiento y la revelación de otra gran alma correspondiente. Por ejemplo, el día que Rav Akivá partió, nació el gran sabio Rav Yehuda Nasí. Y el mismo día que Rav Yehuda Nasí dejó este mundo, nació Rav Aba, otro gran sabio. Cuando los sabios notaron la partida de Rav Yehuda Nasí y el nacimiento de Rav Aba, dijeron: “El sol de Rav Yehuda Nasí se pone y el sol de Rav Aba sale”, tal como antes habían dicho “El sol de Rav Akivá se pone y el sol de Rav Yehuda Nasí sale”.

Hay un conocimiento aún más profundo en esto, basado en una de las enseñanzas más simples de Rav Áshlag: nunca puede haber carencia en los asuntos espirituales. ¿Qué significa esto? 

Cuando una persona invierte energía en un proyecto, pero dicho proyecto no se manifiesta como ella quiere, la Luz y la energía que fueron invertidas no se pierden; tienen que ir a algún otro lugar. Pero si la persona no tiene la consciencia de que la energía nunca se disipa, de que la Luz nunca desaparece, entonces podría no recibir la Luz en ese momento. Entonces, si bien es cierto que la Luz y la energía que se invierten nunca se pierden, si no tenemos esa consciencia, no necesariamente recibiremos de inmediato dicha Luz.

Cuando tenemos esto claro y vivimos con esta consciencia todo el tiempo, nunca nos decepcionaremos ni nos enojaremos. Porque ahora entendemos que, si hemos invertido tiempo y energía en una persona o en una situación, está bien si las cosas no se dan como deseábamos; tenemos certeza en que la energía estará allí para siempre, y si se manifiesta o no de la manera exacta que queríamos no es tan importante como el hecho de que la Luz y la energía nos seguirán ahora.

Michael Berg

https://kabbalah.com/es/articles/living-all-the-days-of-our-life/

Blog de Prana Raquel Pascual

Coach de Vida y Carrera -Psicoterapeuta Gestalt