miércoles, 16 de febrero de 2022

¿Fe ciega? ¡Cuidado!

 

Estamos recorriendo la porción llamada Ki Tisa en la Biblia. La historia nos cuenta que los israelitas salieron de Egipto llegaron al Monte Sinaí, de hecho acamparon ahí por bastante teimpo.

En algún momento, Moisés les dijo que se iba a desaparecer por 40 días y 40 noches se fue a la montaña a meditar, los dejó solos ese lapso. La gente en ese periodo estaban en un nivel de unidad, amistad, plenitud, etc. conexión espiritual impresionante. La misión era mantener el estado por 40 días. 

Cuando faltaban pocas horas para que se cumpliera el plazo, alguien dijo que necesitaban un nuevo guía y líder porque seguramente Moisés no iba a volver. Se empezaron a desesperar, se abrumaron y decidieron construir el becerro de oro. El toro representa el nivel de Jojmá (Sabiduría y la segunda séfira de la parte superior del Árbol de la Vida", pero el becerro es un nivel prematuro de la conexión con la Luz, no en vanos es el bebé del toro, su versión inmadura.

El Becerro de oro era un aparato hecho de dicho metal, poseído por espíritus de distintas entidades, mismo que podía hablar, daba consejos, era como un gurú que daba respuestas, un poco parecido en concepto a nuestro internet actual, que puede acertar y contener algo de verdad, pero hay que tener mucho criterio para no caer en falacias. 

La gente que incentivó a la nación de Israel a crearlo, fueron los “Erev Rav” que el Zohar nos los menciona como “la multitud mezclada”. Ellos incentivaron a toda la nación para que hiciera este aparato que podía canalizar por ellos y que se transformó en un fuente de energía en este momento de carencia. Este aparato, representa en nuestras vidas lo que son cualquier tipo de adicciones o dependencias a algo. Idolatría en cualquiera de sus manifestaciones. 

Esta en nuestro ADN espiritual, una "inteligencia" que nos hace convertir cualquier cosa en un becerro de oro por ejemplo “un amigo rico” "una amiga popular" "un influencer". Quizás viniendo de este tipo de personas, confronto menos sus aseveraciones que las de un amigo que no tiene dinero, o una chica estudiosa pero poco atractiva ante el grupo. Los vuelvo mi becerro de oro

¿Tienes tus propios Becerros de Oro? No quiere decir que no puedes consultar algo, no quiere decir que no tienen algo de verdad (toda mentira debe contener algo de verdad para que "pegue"), pero tu criterio, tu sensatez, tu sentido común se ven acallados o disminuidos por esta fe ciega. Cuidado. Detecta si estás en ello y camina con más tiento, especialmente si ves que tu fuente de sabiduría puede tener una agenda oculta para sacar ventaja de tu devoción.

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta - Coach

Basado en clases de El Centro de Kabbalah Interancional

Imagen https://es.wikipedia.org/wiki/Monte_Sina%C3%AD#:~:text=La%20zona%20fue%20alcanzada%20por,permanecieron%20en%20el%20monte%20Sina%C3%AD.

martes, 15 de febrero de 2022

Su parte al Satán

 

Dar su parte al Satán

Cuando comencé a asistir a los shabbats en El Centro de Kabbalah hace y quince años, siempre me llamó la atención que al final, además del Kiddush, la bendición del vino, hay una bendición que se da al pan llamada HaMotzi y que inmediatamente después deriva a cortar rebanadas de ese delicioso pan hecho con huevo (jalá) que se reparte no sin antes ponerle un poco de sal para asegurarnos de imprimir la consciencia de elevar también al reino mineral (al vegetal y animal, constantemente lo estamos elevando de una o de otra manera).

Sin embargo ese pequeño ritual tiene sus características: una de ellas es imponer las manos sobre del pan (sin tocarlo, solo a poca distancia) mientras se hace la bendición, pero esto sucede sobre otros panecitos redondos más pequeños, doce para ser exactos, que representan a los doce signos del zodiaco, y la persona que hace la bendición es considerado el elemento trece de la Consciencia sobre de los designios del destino, o el programa con el que normalmente nos vemos influidos a través de los cuerpos celestes.

Sin embargo, la repartición del pan comienza siempre, con una rebanada de una de las puntas del pan que es retirada y que se quedará sin consumir por ninguno de los presentes y que se tirará donde nadie la pueda confundir, ya que se conoce como "dejar su parte al Satán".

Dejar su parte al Satán es acreditar su lugar y rol en este Universo, en el mundo y en nuestras vidas. Quien no lo considera, está realmente a su merced, porque uno nunca puede ignorar a sus adversarios.

Todos nosotros tenemos a este Oponente presente y jugando activamente en nuestras vidas, no sé por que a veces lo olvidamos, todos tenemos un ego que es la manera en que se manifiesta esta fuerza que representa a Maljut, el mundo material, el cuerpo físico con todas sus demandas. 

Quien no considere que tiene que atenderle de alguna manera, se verá en algún momento  asaltado de la peor manera por esta inclinación negativa. 

Siempre, hay que considerar lo que no va a salir bien, lo que será difícil, lo que va a tomar un extra de nuestra energía si es que nosotros no se la damos conscientemente. Por eso en cualquier caso, damos diezmo, tenemos que dejar VOLUNTARIAMENTE algo para este mundo, un décimo que representa a la séfira de Maljut, si no, el Satán verá cómo robarnos eso, y aún más si nos descuidamos.

El Rav lo mencionaba como cuando tenemos un perrito. Si no quieres que te esté molestando mientras comes, dale un hueso que roer y el estará entretenido y ya no te dará lata, si no lo haces, estará llorándote y molestándote hasta que lo atiendas.

Así es El Satán personal. Tienes que saber que siempre va a aparecer. Aparecerá como un trámite molesto que no tenías pensado, como una multa de algo que se te olvidó, saldrá cómo obstáculos que eran totalmente inimaginables, o como algo que te pegará tanto en tu ego que te hará desatinar pero que vas a tener que hacer aunque no te guste.

Hoy me pasó en la mañana con la última rebanada del pastel de cumpleaños. Una última y deliciosa rebanada que quedó sin tapar correctamente en un platón grande con cubierta de plástico. Cuando la levanté sin considerar que no estaba completamente cerrado el molde, el pastel salió volando directo hacia el suelo y vi como su deliciosa crema batida caía "de cabeza", embarrándose perfectamente en el piso. Después de la consiguiente molestia y frustración de mi parte pensé "ok, ...no había dado su parte al Satán. Si ya se la cobró, que sea ahí y no en algo más.

Post data: el pedazo quedó magullado después de levantarlo y llegó mi esposo, lo vio y aunque lo lamentó, sin que yo le dijera nada, dijo en voz alta "bueno, su parte al Satán".

Con ello dije, que bueno que los dos caímos en esa misma cuenta y ya no hicimos más drama de quien dejó abierto el pastel, y que si él o que si yo etc que nos pudo haber traído lo que hace el Satán: hacernos discutir con nuestra gente querida y llevar el problema a un terreno más importante de nuestras vidas que es la armonía en la relación o en cualquier otra cosa que cuente más que una rebanada de pastel por más delicioso que estuviera.

Feliz día Comunidad ¿Tú le das su parte al Satán para que el no se lleve otra cosa más preciada?

Prana Raquel Pascual 

Imagen https://www.cocinadelirante.com/postre/pasteles-de-tres-leches