sábado, 26 de diciembre de 2020

La razón revelada


En el momento culminante de la revelación, Yosef ordena que todos los demás salgan de la habitación y lo dejen sólo con sus hermanos. “Yo soy Yosef, ¿Está vivo mi padre todavía?”

Los hermanos, en un estado de shock y desconcierto, son incapaces de contestar. Yosef entonces los alivia.: “y ahora no se pongan tristes, yo no soy un esclavo y no hay razón para la tristeza, “Ni estén enojados”. 

El Ramban, (Maimónides) explica que uno se enoja normalmente cuando una acción produce precisamente el resultado opuesto a lo originalmente pensado.  

El Ramban, Maimónides, explica que Yosef sabía que sus sueños no eran simplemente sueños, sino que eran visiones proféticas que tenían que ocurrir. Yosef tenía que esperar hasta que fuera elevado a una posición de realeza, y sólo entonces los once hermanos se prostrarían frente a él como las gavillas del sueño. 

Los hermanos habían vendido a Yosef para evitar que los sueños se cumplieran, ¡Y fueron sus acciones los llevaron a lo opuesto!  

No obstante, no estén enojados, “Pues por su sustento HaShem me ha enviado aquí antes que ustedes”. De hecho, sus acciones los han beneficiado tremendamente. Hay ahora una persona que puede ayudar a mantenerlos durante los años de hambre.  

Esta porción nos habla de revelaciones y de un círculo que se cumple aún sin darnos cuenta de cómo y que, sin embargo, en su momento, una razón más alta también queda visible. No era para humillarse ante Yosef que él quedaría más elevado, sino que ello los salvaría a todos de la hambruna...Irónico, un significado totalmente distinto al que podían haberle dado cuando las cosas aún estaban inmaduras para revelarse.

Quizás en nuestra vida sea igual, todo ser por nuestro Bien, pero costarnos trabajo ver que bienestar que eso puede representar. Reflexionemos. 

Shabbat Shalom Querida Comunidad

Prana Raquel Pascual

Coach / Psicoterapeuta

Basado en https://www.breslev.co.il/articles/parash%C3%A1_semanal/charla_semanal/vaigash_la_revelaci%C3%B3n.aspx?id=17756&language=spanish


viernes, 25 de diciembre de 2020

Retener el cambio

 

Hay una sección en el Talmud que usa la palabra lev, corazón, para hablar acerca de la capacidad de cualquier individuo para poder no sólo retener el conocimiento, sino retener el cambio. 

Y el Talmud quiere señalar cómo el mundo ha llegado a un estado en el que cada vez menos personas tienen la capacidad de retener el cambio. Dice: “El corazón de los sabios, de las grandes almas que vinieron antes, era del tamaño de un gran salón. Y la capacidad del corazón de aquellos que vinieron en las siguientes generaciones es del tamaño de una habitación”. De las generaciones siguientes, de hace 2000 años, dice: “Y nuestro corazón es tan grande como un alfiler”.

Luego pregunta: “¿Quiénes son estas personas a las cuales me refiero? ¿Quiénes son estas almas cuando hablo acerca de las primeras almas, las primeras grandes almas y las que vinieron después, las personas cuyo corazón era del tamaño de un gran salón? Me refiero a Rav Akivá, cuyo corazón y capacidad para retener el cambio era del tamaño de un gran salón. 

Si hablabas con Rav Akivá y le decías sólo una vez: “Tienes un problema con la ira”, que sabemos que era cierto, su corazón era tan amplio y su capacidad para retener ese conocimiento era tan fuerte que podía cambiar en un momento. 

¿Cuántas veces tenemos que repetirnos a nosotros mismos algo para cambiar?

Cada vez que escuchas, cada vez que entiendes, cada vez que recibes sabiduría, recuerda que retienes sólo una pequeña fracción de eso para cambiar. 

Para el propósito de cambiar el corazón es pequeño, y por ello debe haber una práctica y recordatorios constantes y consciencia de ello...y deseo.

Felices fiestas Comunidad

Prana Raquel Pascual - Coach - Psicoterapeuta

Basado en un texto compartido, lamentablemente sin cita del autor.

Imagen: https://www.lasexta.com/tecnologia-tecnoxplora/ciencia/divulgacion/cuantas-cosas-caben-cabeza-alfiler_20170703595b33b90cf26ceeda474620.html