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domingo, 22 de septiembre de 2024

Está de nuestro lado


En estas semana estamos estudiando dos porciones juntas Nitzavim-Vayelej

En estas encontraremos la renovación del pacto entre el pueblo de Israel y Di.os antes de entrar a la tierra prometida.

Contiene algunos de los principios más fundamentales de la espiritualidad, entre ellas:

  • La importancia de arrepentirse de las acciones negativas cometidas
  • La necesidad de confesar los errores directamente a la persona a la que se le hizo daño
  • El compromiso de no repetir las malas acciones en el futuro
  • La idea de que las personas pueden cambiar su destino a través de sus acciones, decisiones y elecciones
  • La idea de que las personas pueden transformar su camino para mejorar su existencia y entorno
A veces pensamos que confesar nuestros errores es aceptar que no somos "buenas personas", pero en realidad, esa perspectiva lo único que demuestra, es que no estamos haciendo una introspección profunda de que somos seres que están aprendiendo y por tanto equivocándose, lo cual es parte integral del proceso.

En todos estos puntos -como bien podremos ver- Di.os solo está como testigo; en realidad las acciones quedan de nuestro lado, y la posibilidad de cambiar nuestro "sino" también.

Eso es lo que queremos hacer antes de Rosh Hashaná, antes de que se vuelva a sellar nuestra "evaluación" por así decirlo, para el resto del año.
Feliz domingo Comunidad

Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta Gestalt
Imagen https://grupoemociona.com/toma-de-decisiones/


sábado, 17 de diciembre de 2022

Vivir nuestra verdad en el mundo

 


Una de mis historias favoritas del Midrash es sobre Shaúl, el primer rey de Israel. Fue elegido como rey porque era un alma muy elevada y por la increíble cantidad de trabajo y Luz que podía revelar en este mundo. El Profeta Shmuel guio a Shaúl en todo lo que debía hacer. Sin adentrarnos en la historia completa, hubo un momento en la vida de Shaúl en el que decidió, por buenas razones, no escuchar a Shmuel.

Esta escena es muy dramática cuando la leemos en Profetas. Después de mucho discutir, al final Shmuel le dice a Shaúl: “Quiero que sepas que en este momento, a causa de esta decisión, perdiste el mérito de ser el líder y seguir siendo rey, y te prometo que el reino será entregado a alguien que conoces, al Rey David, que es mejor que tú”.

Los años pasaron y el Profeta Shmuel dejó este mundo. Shaúl siguió siendo rey y estaba por iniciar su última batalla, si bien no sabía que sería la última. Shaúl tenía miedo de luchar esta batalla, por eso, aunque usualmente no lo hacía y no sea algo que los kabbalistas digan que debamos hacer, se dirigió a una mujer que podía invocar a las almas de los muertos y le pidió que invocara a su maestro y guía, Shmuel, quien ya había dejado este mundo.

A través de esta mujer, Shaúl le preguntó a Shmuel: “¿Cómo terminará la batalla que estoy por enfrentar?”, a lo que Shmuel respondió: “En esta batalla morirás y el reino será entregado a alguien que conoces”. Shmuel no dijo aquí lo que había dicho antes, que el reino sería entregado al amigo de Shaúl que era mejor que él; simplemente dijo que el reino sería entregado a alguien más.

Al principio Shaúl fue estremecido por la noticia de su muerte, pero luego le dijo a Shmuel: “Cuando estabas vivo y me hablaste de la pérdida de mi liderazgo, dijiste que sería entregado a David, alguien que era mejor que yo. Pero ahora me dices que el reino será entregado a David, como si no fuese mejor que yo. Entonces, ¿por qué en aquel momento me dijiste que él era mejor que yo y ahora me dices que no?”.

Shmuel, desde el mundo de las almas, dijo: “El mundo en el que aún resides está lleno de mentiras. Así pues, te dije algo que en realidad no era cierto. Ya que, a decir verdad, el Rey David no es mejor alma que tú. En el mundo en el que estás, puedo decir cosas que no son exactamente correctas porque es un mundo lleno de mentiras. Pero ahora estoy en el mundo de la verdad, el mundo de las almas, en el que sólo puedo decir la verdad exacta y, por lo tanto, todo lo que puedo decirte es sí, morirás. Y sí, el reino le será entregado a David, pero ahora no puedo decirte la mentira de que él es mejor que tú”.

Es una historia interesante en varios niveles, pero, para mí, una de las lecciones clave es entender este mundo. Tenemos que saber que este es un mundo de mentiras. A menudo hacemos cosas, decimos cosas y, a veces, incluso pensamos cosas que no son verdaderas; por verdad me refiero a la verdad sobre quienes somos, y lo que sabemos que es correcto o bueno. Muchas veces decimos cosas que sabemos que no son ciertas o que podrían no serlo, pero debido a las circunstancias, nos encontramos en la situación en la que no tenemos que obligatoriamente mentir, sino más bien, decir algo que no es 100% verdadero. Muchas veces, debido a las circunstancias, actuamos en un modo que no es completamente engañoso, pero que de algún modo no es realmente verdadero para nosotros. Esa es la verdad de este mundo; todos nosotros, tanto consciente como subconscientemente, mentimos.

Hay un libro llamado: Los cinco grandes arrepentimientos de los moribundos. La autora habló con gente que estaba muriendo y le preguntó cuáles eran los arrepentimientos de su vida.

Todos son muy esclarecedores, pero el mayor arrepentimiento de la gente que estaba por morir era que no vivieron una vida sincera con ellos mismos; vivieron vidas guiadas por las circunstancias y por otras personas, en lugar de por su propia verdad. Sé que “mentiras” es una palabra fuerte para la mayoría de nosotros. Pero, realmente, mentiras es cuando vivimos, hablamos y a menudo pensamos en maneras que no forman parte de nuestra esencia.

Shabbat Shalom Comunidad

Texto: Michael Berg (fragmento)

Publicado por Prana Raquel Pascual - Psicoterapeuta - Coach

sábado, 1 de octubre de 2016

Todo problema tiene una causa.

Pensando en el tema del arrepentimiento (teshuvá) para cambiar, no solo el que sirve para quejarse o lamentarse.

Hace poco hablaba con una persona que está atravesando un periodo muy duro de divorcio, adolorido de las mecánicas utilizadas por su ex cónyuge para separarlo de sus hijos, o para establecer una pensión más alta…así lo percibe él en un intento muy importante de no desesperarse de las cosas que están sucediendo…

Escuchándolo y estando en medio de Elul (el no sabe el concepto por supuesto) le pregunté en algún momento en que vi su cara realmente consternada y descompuesta “¿Qué le hiciste que está tan enojada?”. Aclaro que no lo hice por mal, sino como se trabaja en mi profesión, buscando que revelando la causa, pueda encontrar más fácilmente la respuesta que le permita sanar y purificar la herida.

Me sorprendí lo rápido que me dijo la respuesta, puedo reconocer la sinceridad a la que acceso en ese instante: "le fui infiel".

Me quedé callada. 

Nadie podemos tirar la piedra en la vida de nadie. Me quedé callada para que él también lo escuchara con más profundidad, esta posibilidad de hacer un teshuvá, un arrepentimiento no para nadie más, para uno mismo.

Ir identificando que no somos tan inocentes cómo nos pensamos en el punto del resultado si lo miramos desconectado de su origen.

La verdad es que podría haber una pregunta después de esa: "¿Y por qué lo hiciste?"

Muy probablemente nos enfrentaremos a una nueva línea de “investigación”. Tampoco eso pasó de la nada. 

Podríamos sentarnos con la pareja a ver –si fuera viable—las causas de las causas. 

Eso comenzó en algún lugar y si fuéramos para atrás, para atrás en el tiempo, podríamos llegar quizás al momento en que ellos se amaron lo suficiente como para casarse. 

Si lográramos llegar a ese lugar, a recordar ese momento y después ir despacito viendo para adelante cuantas des conexiones pasaron que no se repararon a tiempo, que no se perdonaron o corrigieron en tiempo, cuando la distancia era pequeña, llevó a que lo que en algún punto era cercanía, fue permitiendo separación día a día hasta que un día están en este lugar en que parecen ser enemigos.

Así son nuestras vidas humanas. Todo problema tiene una causa. No podemos pensar que “de repente” la vida se descompuso.

Nos pasa a todos.

Por eso hacemos este ejercicios de revisión hacia atrás, para darnos cuenta de cómo llegamos al caos y poder entender el proceso y corregirlo. Nuestra responsabilidad en ello. La inconsciencia no es nuestra amiga.

Muchas de nuestras historias no volverán a ser las mismas, pero pueden ser sanadas, pueden ser un libro de texto de lo que tenemos oportunidad de vivir diferente de ahora en adelante.

Ser sinceros con nosotros mismos y confesar: "Es verdad, yo sembré esto", es la única manera de aprender.

No se trata de maltratarnos y sentirnos inhabilitados para seguir, por el contrario. Queremos despertar el deseo de tener la nueva oportunidad para corregir y sembrar algo nuevo. Se necesita eso, despertar y comprometer una transformación y hacerla

No hay posibilidad de un mejor destino si no lo sembramos nosotros mismos en nuestras acciones…pero antes de poder actuar tenemos que tener una consciencia diferente, una más elevada, más ordenada. Por eso hacemos esto antes de Rosh Hashaná.

Las herramientas de Rosh Hashaná nos ayudan generar ese deseo de un destino más claro y sin caos. Pero aunque la energía está ahí para ayudar, tienes que declarar que lo deseas. No es culpa, es deseo …

¿Logras distinguir la enorme diferencia?

A trabajar Comunidad. Todos tenemos algunas confesiones ante el Creador y ante nosotros mismos que podemos expresar. Este es un tiempo de gracia para hacerlo.

Estamos aprendiendo. Hagámoslo de verdad.

Shabbat Shalom
Prana Raquel Pascual

Psicoterapeuta Gestalt | Coach

Imagen https://uriasheteo.wordpress.com/2011/09/01/como-sembrar-para-cosechar-buen-fruto/